El shock del Covid-19 y la cultura

Natalia Eguiluz*

El capitalismo es el genocida más respetado del mundo.

Ernesto Che Guevara

 

La pandemia nos tomó por sorpresa, sabíamos que el virus y la enfermedad que provoca llegarían irremediablemente a nuestro país. Las autoridades sanitarias desde el comienzo han brindado información pública clara y transparente de gran relevancia, pero nunca nos imaginamos que nos tocaría vivir una situación que implicaría, durante un tiempo tan prolongado, la detención de la vida en espacios públicos, la parálisis de gran parte de la economía, así como el distanciamiento físico con familiares y amistades, con compañeras y compañeros, aunado a un aumento de desempleo y de miedo al otro, porque la muerte ronda en cada espacio.

Tal azoro nos conduce como sociedad a preguntarnos si esta situación excepcional que se presenta como un shock multidimensional ¿será el parteaguas para el inicio de una nueva etapa de la humanidad, en la que se ponga en el centro la vida y se le de prioridad a lo realmente importante? O ¿Sólo será una detención que profundice las dinámicas individualistas, mercantilistas y discriminatorias que nos ha inculcado el neoliberalismo?

Es innegable que la pandemia nos restriega en el rostro las profundas desigualdades que ha generado el sistema capitalista neoliberal en nuestro país y a nivel mundial: la desigualdad económica se refleja en quienes realmente pueden quedarse en casa y quienes no porque viven de lo que ganan al día. Vemos también el resultado de años de desmantelamiento del Sistema de Salud Pública, la agudización de la violencia intrafamiliar y contra las mujeres en los hogares, la brecha digital, los estragos de la mala alimentación (producto de políticas que durante muchos años favorecieron a los grandes emporios de la comida chatarra) y el poco o nulo acceso a la seguridad social para gran parte de la población.

Foto: ”Tiempos de Covid-19“, Dibujo, Natalia Eguiluz, 2020.
La Cuarta Transformación (4T) que apenas va comenzando, desgraciadamente ha tenido que enfrentarse a esta situación inédita y, a marchas forzadas, ha buscado dar respuestas rápidas, en medio de una profunda crisis económica mundial, tomando las mejores decisiones posibles en beneficio del pueblo, pero no deja de darnos tristeza y coraje que esto haya sucedido justo en el primer año y medio del gobierno que encabeza nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador. La tristeza se sopesa un poco cuando imaginamos qué nos hubiera pasado con esta pandemia en épocas de los gobiernos corruptos que representaban a las oligarquías: la tragedia hubiera tenido dimensiones insospechadas.

El distanciamiento social y el resguardo en casa nos ha llevado hacia otras formas de socialización y expresión intensificando el uso del espacio virtual y la tecnología. Hemos presenciado la multiplicación de miles de conversatorios, charlas, conferencias sobre mil temas en Internet, entre éstos, ha destacado la importancia del trabajo doméstico y de cuidados, uno de los temas que el feminismo ha intentado visibilizar y posicionar desde hace muchos años en el debate público.

En ese devenir las activistas y artistas feministas también han continuado la batalla contra la violencia hacia las mujeres y por la despenalización del aborto. Diariamente circulan en redes sociales las invitaciones a talleres de bordado feminista en línea, conversatorios sobre los feminismos en el arte, talleres de grabado feminista a distancia, incluso teatro y cabaret en plataformas virtuales, pero sabemos que estos medios dentro de su amplitud tienen un alcance limitado, no toda la población tiene acceso a internet, de hecho, según datos la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (2019) el 76.6 % de la población urbana es usuaria de Internet pero en la zona rural el porcentaje cae a un 47.7 %.

Asimismo, la precarización laboral de las y los artistas y trabajadores de la cultura se recrudeció con gran fuerza, si bien antes de la pandemia ya era un tema presente y algunas personas se organizaban en torno a la problemática, en estos meses se ha vuelto el centro del debate en el sector a nivel nacional. El cierre de museos, teatros, espacios culturales, etcétera, redujo de manera muy significativa las posibilidades de trabajar y por lo tanto de buscar el sustento, lo cual ha detonado la conformación de distintas agrupaciones de artistas y promotores culturales que se reúnen en plataformas digitales y se organizan para exigir al gobierno recursos de apoyo. A la par de la exigencia justa, encontramos a grupos de intelectuales y artistas que reclaman mantener sus cotos de poder en el sector cultural y que utilizan la emergencia sanitaria para accionar en contra del gobierno, con el fin de no perder los privilegios a los que estaban acostumbrados con el régimen anterior.

En este complejo y difícil contexto, una reflexión que considero que queda muy clara hoy en día es la necesidad de seguir avanzando en uno de los objetivos fundamentales de la 4T: construir un Estado de Bienestar en el que nadie se quede fuera del acceso a la alimentación, al agua, a la salud, a la vivienda, a la educación y al cuidado. Estos derechos deben garantizarse independientemente de si se tiene o no trabajo.

Desde mi punto de vista, en tiempos de pandemia, se vuelve más notorio que a nivel mundial necesitamos un sistema que ponga en el centro la vida y, es claro que el capitalismo, más aún en su fase neoliberal, es lo opuesto a ello.

Pero, ¿cuál será realmente el rumbo que tomará la humanidad después de este shock? Creo que dependerá de las ideas que difundamos y de la fuerza organizativa —aunque sea vía virtual— que logremos construir entre todas y todos a nivel local, nacional e incluso mundial, para hacer frente a los grupos oligárquicos que se empeñan en asechar, atacar y constreñir el avance hacia nuevas realidades más justas e igualitarias, pues otra de las cosas que han quedado claras en estas épocas es que su mezquindad no tiene límites.

Dentro de la desgracia de los tiempos actuales de Covid-19, la buena es que por lo menos en México tenemos al gobierno de nuestro lado, sigamos adelante con imaginación, solidaridad, organización y esperanza.

*Artista plástica feminista. Maestra en Estudios de la Mujer por la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.

Inegi (2020), “En México hay 80.6 millones de usuarios de internet y 86.5 millones de usuarios de teléfonos celulares: Endutih 2019”, comunicado de prensa núm. 103/20, 17 de febrero. Recuperado el 19 de agosto de 2020, de <https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/ENDUTIH_2019.pdf>.