Heroínas de la Independencia: mujeres de carne y fuego

Foto: “La gitana”, Grabado en buril en 1910, atribuido al grabador Robert Savage. Primer billete de cinco pesos editado por el Banco de México. Se usó de 1925 a 1970. Fotografía digital. Virginia Barrera Rodríguez, 2021.

Martha Adriana Cota Sánchez*

La aguja, su ojo, su punta y el hilo, son la pequeña tecnología, es una acción de consecuencias tan variadas como lo son muchos sentidos y direcciones en los que sus elementos pueden moverse, desplegarse, enredarse y multiplicarse sobre la superficie de una tela. Se va de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda, del mismo modo que se va del proyecto al acto y del acto al producto y, en otro plano, de lo imaginario a lo real. Se transita por un sendero y se marcan los hitos; se “revela” y puntea el terreno como si la intención fuera poblar, fundar, construir. En la labor de la máquina de pensar, su acción y el resultado van juntos, éste se palpa en la medida que hay movimiento y en que se avanza.1

Entre textos y bordados se construyeron los nudos de la historia independentista de la Nueva España. Las huellas de la participación de las mujeres en la revolución de Independencia han sido un eslabón en la transmisión de conocimientos de aquella época. Ellas han estado muy presentes, mucho más de lo que creemos, a pesar de los obstáculos y de la obligación de quedarse dentro de su casa y no poder salir al mundo para tener las experiencias que plasmar en los libros, en los relatos.

En esta comunicación, los hilos del relato bordan una trama para coser y narrar uno de los episodios más importantes de la historia de México, a través de la vida, participación social y política de tres mujeres: Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez y María Ignacia “La Güera Rodríguez”.

Invitamos a revisar los libros citados y a profundizar en el conocimiento de la vida, obra y participación de las mujeres en la historia de México y del mundo.

Leona Vicario, Heroína Insurgente2

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández nació el 10 de abril de 1789. Su padre, Don Gaspar Vicario y su madre, Doña Camila Fernández, consideraron importante la educación de Leona, quién además de recibir educación religiosa, cultivo las bellas artes, las ciencias, la historia y la literatura, hablaba el idioma francés, descendía de padres honorables, tenía buena fortuna, lo que la hacía sobresalir de las demás mujeres de la sociedad de la Nueva España.

La deposición del Virrey Iturrigaray en la madrugada del 16 de septiembre 1808 significó para los criollos de la Nueva España la posibilidad de liberarse de la dominación y poder que ejercían los españoles, quienes gozaban de todos los privilegios políticos, sociales y comerciales.

Leona Vicario se posicionó del lado de los criollos, sus compatriotas, los oprimidos, los que eran naturales de la Nueva España. El apoyo a Vicente Guerrero y a Andrés Quintana Roo en Oaxaca es fundamental. Leona no podía creer que Hernán Cortés hubiese tenido derecho para conquistar a los indígenas, esto es, para someterlos a fuego y sangre, arrebatarles sus propiedades, deshonrar a sus hijas, reducirlos a lo peor de las servidumbres y acabar con la mayor parte de ellos. Abusos que se repetían en tiempos de Virreyes y Oficiales Reales.3

Tres golpes de tacón

La participación de La Corregidora Josefa Ortiz de Domínguez, tiene como hito histórico haber alertado que la conspiración de insurrección fue descubierta por los españoles antes de la proclama de Independencia organizada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en la ciudad de Dolores; aunque esto no evitó la decapitación de éste ni la de su gran amigo, Ignacio Allende.

La vida de Josefa Ortiz es mucho más que este memorable episodio de la historia, en el libro Tres golpes de tacón, la autora Rebeca Orozco narra espléndidamente su vida. Nos da acceso a una Josefa de carne y hueso, de pulsos y decisiones; casada con Miguel Domínguez, abogado prominente, criollo liberal, quien, a diferencia de ella, creía en la racionalidad de los españoles. Fue confrontado por una mujer sensible, ilustrada, con sentido común para ubicar su lugar en la historia. Ser mujer, madre y esposa del señor Corregidor, le permitió visualizar las injusticias cotidianas hacia los naturales de la Nueva España.

Josefa Ortíz de Domínguez. Wikipedia, 26 de enero de 2021.

Después de la llegada de Agustín de Iturbide y su posterior traición a la revolución de Independencia, al autonombrarse Emperador, Josefa Ortiz fue invitada por la esposa de éste, Doña María Huarte de Iturbide, para que formara parte de su corte. Ésta tuvo a bien responderle por escrito:

No son Iturbide ni su ejército trigarante los que lucharon 11 largos años por un territorio libre. Los verdaderos libertadores fueron Miguel Hidalgo, José María Morelos. Declaro, por tanto, sin afán de ofender su persona, que no reconozco al señor Agustín Cosme Damián Iturbide de Arámburu como Emperador de México. El gobierno imperial que ha impuesto su ilustre marido a la nación es contrario al ideario de los primeros insurgentes y, para mí, significa una ofensa.4

Ella, junto con los señores ilustrados del Bajío, habían tramado la insurrección y no podía someterse a los caprichos de la Emperatriz.

Mito y mujer: La Güera Rodríguez

La historiadora Silvia Marina Arrom, desarrolló un cuidadoso estudio histórico donde narró los días de María Ignacia Rodríguez, mejor conocida como “La Güera Rodríguez”. Una mujer que ha generado polémica entre los historiadores.

A razón del Centenario de la Independencia en el año 2010, se visibiliza a este personaje femenino para ser considerada como “La heroína fundamental de la Independencia de México, muy por encima de Doña Josefa Ortiz de Domínguez o de Doña Leona Vicario […] y Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín”. En senda exposición en el Museo de la Mujer, ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México.5

María Ignacia “La Güera Rodríguez”. Wikipedia, 26 de enero de 2021.

Fue Artemio Valle-Arizpe quien publicó en 1949 el libro La Güera Rodríguez; el texto fue revisado varias veces antes del fallecimiento de Artemio en 1961. En 2011 se agregó el subtítulo “Relatos reales del sorprendente y divertido personaje de la histórica de México”. Así, se creó la ficción sobre una mujer que rompió el canon de la feminidad y se construyó el arquetipo de la Venus mexicana. Sin sustento histórico se le atribuyen amoríos con Simón Bolívar, Alejandro Humboldt y Agustín Iturbide, y se destacan sus buenos consejos a este último para proclamarse Emperador de México.6

Pareciera que la historia oficial requería de una mujer que cumpliera con el arquetipo europeo: rubia, de ojos azules y hermosa, para encarnar lo que el humorista Antonio Garci dibujó como “La Madre de la Patria”.7 por presuntamente haber sido el lazo entre el cura Hidalgo y la consumación de la Independencia a manos de Iturbide. Lejos de las figuras revolucionarias de las mujeres que narraron en primera persona, a través de cartas y documentos conservados, sobre la relación directa con los insurgentes, como constan los testimonios de Leona Vicario y de Josefa Ortiz.8

La construcción de heroínas que institucionalizan y recrean una historia sin sustento, es otra manera que burlar o negar los alcances de la inteligencia y compromiso social de las mujeres. La Güera Rodríguez, según Arrom, fue una mujer que rompió las reglas del comportamiento social de su época; tomó decisiones, se vinculó con los hombres de mayor rango social en beneficio propio, lo cual, también fue ejemplo de un estilo de vida y de la construcción de la identidad de una mujer en un mundo masculino que impedía sus libertades. Por eso, caricaturizar su participación como la prócer madre de la patria, no puede menos que invitarnos a leer la obra citada.

Con motivo de este año 2021 en que se celebrará el Bicentenario de la consumación de la Independencia, rendimos un homenaje a todas las mujeres predecesoras, creadoras, intelectuales, que se dedicaron a pensar; que contaron su historia, sus emociones, sus sentimientos; que indagaron, que buscaron que investigaron y que hicieron lo posible por dejar huella para nunca más quedar en el olvido.

* Socióloga. Maestrías en Estudios Latinoamericanos y Periodismo Político. Promotora de difusión cultural. Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco.

1 Mercado, Tununa, Canon de alcoba, Monte Ávila Editores Latinoamericanos, Caracas, 1994.

2 En 1910, en el marco de la Conmemoración del Centenario de la Independencia, Genaro García ocupaba el cargo de director del Museo de Arqueología, Historia y Etnografía. Desde ahí emprendió un trabajo arduo de compilación y publicación de documentos imprescindibles para el estudio historiográfico de nuestro pasado. Su compromiso con la historia también se ocupó de subsanar lo que en sus palabras consideró una laguna en la narrativa de nuestra historia: la aparente ausencia femenina. Se ocupó de dar a conocer la participación de las mujeres como protagonistas sociales, como lo refleja el Tomo V de Documentos Históricos Mexicanos donde presenta más de 50 expedientes relativos a mexicanas insurrectas, una de ellas fue Leona Vicario, en quien ahondaría hasta obtener este libro (nota original del editor). Este trabajo se inspira en esta obra.

3 García, Genaro (2020), “Leona Vicario, heroína insugente”, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Disponible en: <MUJERES%20EN%20LA%20HISTORIA/LeonaVicarioHeroinaInsurgente.pdf>. Fecha de consulta: diciembre de 2020-enero de 2021.

4 Orozco, Rebeca, Tres golpes de tacón, Planeta. Ediciones Martínez Roca, México, 2009, pp. 7-8.

5 Arrom, Silvia Marina, La Güera Rodríguez. Mito y mujer, Turner Noema, México, 2020.

6 Ibidem.

7 “La Güera” es el tema del primer capítulo en Garci, Más pendejadas célebres (una secuela de su libro Pendejadas célebres en la historia de México de 2010), que se describía como “un libro histéricamente divertido para curar la resaca de los festejos del bicentenario” pp. 14-18 (nota de la autora) en La Güera Rodríguez, Mito y mujer, de Silvia Marina Arrom.

8 Arrom, Silvia Marina, op. cit.