Las mujeres a los 200 años de la Consumación de la Independencia de México

Olivia Gómez Lezama*

A lo largo de los artículos publicados en esta revista, se ha dado cuenta de la importancia que las mujeres han tenido en los grandes procesos de transformación de México. Con ello, se pretende hacer visible su presencia que, de manera tradicional, ha quedado rezagada en las conciencias de las y los mexicanos; en gran parte, debido a que en la enseñanza escolar no han sido reivindicadas. Por eso, para combatir esta visión parcial de la historia, haremos un breve recorrido histórico de su papel en los acontecimientos y procesos más relevantes de nuestro país.

A 200 años de la Consumación de la Independencia, no podemos dejar de señalar la importancia de Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez como impulsoras de este cambio que marcó el inicio de la Independencia. Ciertamente son figuras que nos suenan familiares, pero que en muchos casos, se conoce poco de sus vidas; por ejemplo, el papel de la primera de ellas como periodista, al atreverse a ejercer una actividad en la que las mujeres no participaban, la llevó a ser cuestionada por Lucas Alamán, uno de los conservadores más destacados de la época, al asegurar que Leona había participado en la lucha insurgente más por seguir a su esposo, Andrés Quintana Roo, que por convicciones propias, a lo cual, ella respondió contundentemente, por medio de una carta:

mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado siempre con total independencia, y sin atender a las opiniones que han tenido las personas que he estimado. Me persuado de que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas, o a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases también hay muchísimos hombres.1

Por su parte, Josefa Ortiz de Domínguez, quien se adhirió a la causa independiente, luego de formar parte de las sociedades literarias, donde se leía a los pensadores ilustrados que inspiraron la revolución francesa, fue quien convenció a su esposo para unirse a los insurgentes.

En ambos casos, se trató de mujeres que formaron parte de las conspiradoras que arriesgaron sus vidas y su patrimonio por la Independencia de México, al igual que muchas otras, cuyos nombres no han salido del anonimato, pero que, de igual modo, tuvieron un papel relevante al actuar por convicción política e ideológica propias. Tras el fallecimiento de sus esposos o familiares siguieron luchando por la causa insurgente, como Doña Antonia Peña, quien continuó “transmitiendo noticias a los insurgentes a través de correspondencia y remitiéndoles armas”.2 De igual modo, no podemos dejar de reivindicar la participación de otras mujeres que pertenecían a clases menos acomodadas y pobres, quienes también llevaron a cabo acciones relevantes como con la fabricación de pólvora con el metate3 y en las “sublevaciones, revueltas y tumultos populares que se habían producido durante el periodo virreinal”.4

No obstante, una vez ganada la independencia, las mujeres siguieron sin ser reconocidas por su labor política, intelectual y social, que iba desde las altas esferas del poder, hasta los actos de la vida cotidiana. Por lo cual, al tiempo que fueron igualmente propulsoras del otro gran momento de nuestra historia: la revolución mexicana, también comenzaron a organizarse para buscar el reconocimiento legal de sus derechos políticos, como ocurrió desde finales del siglo XIX y principios del XX. Así, en 1906, Eulalia Guzmán, Hermila Galindo y Luz Vera formaron el “Club Liberal Ponciano Arriaga”, tanto para luchar contra el régimen porfirista como por el derecho al sufragio feminista.5

Leona Vicario. Wikipedia, 26 de enero de 2021

En este otro gran momento de la historia de México, las mujeres también destacaron en distintos aspectos clave, ya sea organizando clubes antirreeleccionistas, incorporándose a la lucha encabezada por Francisco I. Madero, o como líderes en la huelga de Río Blanco,6 sin dejar de mencionar a las soldaderas y coronelas. Asimismo, terminada la lucha armada las mujeres también participaron de otra labor fundamental en la construcción de la nueva nación: la educación de un país, cuya población mayoritariamente era analfabeta. En ese ámbito destacó Juana Manrique de Lara, “impulsora de las bibliotecas infantiles”, que formaron parte del proyecto educativo encabezado por José Vasconcelos, cuyo principal legado han sido los libros de texto gratuito, que existen hasta hoy.7 Particularmente, en los años treinta las mujeres educadoras sufrieron en carne propia la oposición del clero y la derecha a la “educación socialista” que promovió el presidente Lázaro Cárdenas: “El Machete, órgano del Partido Comunista, narra un caso típico. En Rita, municipio de Tacámbaro, Michoacán, los fanáticos asesinan a la maestra María Salud Morales”.8

Algunas décadas después, en los años sesenta y ochenta del siglo XX, las mujeres no fueron ajenas a las luchas contra el régimen autoritario posrevolucionario, no sólo en el ámbito político, sino también en lo social y cultural, pues se opusieron tanto al autoritarismo del gobierno, como al que se reproducía en la familia, el trabajo, la pareja, haciendo de lo personal un asunto político. De ahí que propugnaran por el derecho a decidir de manera libre e informada, sobre la concepción o no de los hijos: cuándo, cuántos y cómo.9 Por su parte, el Movimiento Nacional de Mujeres, en esta nueva etapa feminista, fue pionero en la capacitación de mujeres de las clases populares en temas de violencia de género, con la creación del “Centro de Apoyo a la Mujer Violada” que brindaba asesoría legal, psicológica y médica a las víctimas.10 Asimismo, hicieron que la experiencia personal que sufrieron las madres y hermanas de los presos y desaparecidos políticos se visibilizara como parte de la estrategia del régimen para combatir a la disidencia, pues ésta era desconocida para la población, ya que no se difundía en los medios de comunicación. En este ámbito, destacó la lucha de Rosario Ibarra de Piedra y el Comité Eureka.

En síntesis, este recorrido nos permite reconocer la participación de las mujeres en los grandes procesos de transformación del país: la lucha por la Independencia, la Revolución mexicana y contra el régimen autoritario, ya sea como protagonistas o en áreas menos visibles, pero igualmente importantes, a fin de reivindicar su papel durante los diversos momentos de la historia nacional, tanto en el ámbito público como en el privado, ambos necesarios para la construcción de una mejor sociedad que no puede dejar de considerarse en los festejos del Bicentenario de la Consumación de la Independencia de México.

Consumada la Independencia  Eulalia Guzmán, Hermila Galindo y Luz Vera formaron el “Club Liberal Ponciano Arriaga”, tanto para luchar contra el régimen porfirista como por el derecho al sufragio feminista.

* Doctora en Historia Moderna y Contemporánea en el Instituto Mora, con líneas de investigación en Historia política y de las izquierdas.

1 Cruz García, Ricardo (2019), “Leona Vicario y su lucha por la independencia de las mujeres”, en Relatos e Historias de México. Disponible en: <https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona-vicario-y-su-lucha-por-la-independencia-de-las-mujeres&gt;. Fecha de consulta: 8 de agosto de 2021.

2 Isaías Contreras, Miguel Ángel, Ma. Candelaria Ochoa Ávalos, y Jorge Gómez Naredo (coords.), Mujeres insurgentes, mujeres rebeldes, Universidad de Guadalajara, Colección: Centro de Estudios de Género, México, p. 32.

3 Saucedo Zarco, Carmen (2011), Ellas, que dan de qué hablar. Las mujeres en la guerra de independencia, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México / Secretaría de Educación Pública, México, p. 57.

4 Op. cit., Isaías Contreras et al., Mujeres insurgentes, p. 29.

5 Galeana, Patricia (2014), “Un recorrido histórico por la revolución de las mujeres mexicanas”, en La revolución de las mujeres en México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, México, p. 17.

6 Idem.

7 Garciadiego, Javier (2015), “Vasconcelos y los libros: editor y bibliotecario”, en Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de historia intelectual, El Colegio de México, México, p. 128.

8 Monsiváis, Carlos (2009), “Prólogo”, en Gabriela Cano, Mary Kay Vaughan y Jocelyn Olcott, Género, poder y política en el México posrevolucionario, Fondo de Cultura Económica, México, p. 31.

9 Jaiven, Ana Lau (2011), “Emergencia y trascendencia del neofeminismo”, en Gisela Espinoza Damián y Ana Lau Jaiven (coords.), Un fantasma recorre el siglo. Luchas feministas en México 1910-2010, Universidad Autónoma Metropolitana / El Colegio de la Frontera Sur / Itaca, México, p. 154.

10 Ibid., p. 165.