Las mujeres insurgentes

Rosa Martínez

La convicción de las mujeres independentistas ha logrado manifestarse en voz alta transcurridos 210 años del movimiento libertador nacional. Su voz es clara y contundente, hoy es el resonar de las transformaciones que han impulsado las primeras mujeres insurgentes, y quienes les han seguido con fuertes convicciones conceptuales, ideológicas y políticas; contribuido y formado parte de la revolución de las conciencias.

Es importante considerar que la condición de las mujeres a través de las épocas ha estado marcada por condiciones comunes e inherentes a la naturaleza, pero también al modelo social imperante. Para las mujeres la vida siempre ha sido más difícil: los embarazos adolescentes, la maternidad en solitario, el que los hombres las abandonen cuando ellas se vuelven madres, las delimitadas oportunidades de estudio y hasta el analfabetismo, así como las malas condiciones socioeconómicas; pobreza y marginación ante la falta de oportunidades de desarrollo personal.

En México se subyugó a la mujer al patriarcado desde la conquista española, dicho modelo de dominio y sometimiento riguroso limitó las acciones de las mujeres de cualquier clase social y económica a funciones básicas como el procrear hijos, la atención de los mismos, de los enfermos y de actividades domésticas, principalmente la procuración del bienestar de los hombres en diversos sentidos. Claro, sin omitir las imposiciones morales, religiosas, los señalamientos y prejuicios que derivan en las estigmatizaciones y procuran perpetuar dicho modelo patriarcal.

Ante ello también debemos recordar que las mujeres libertadoras de la época remota fueron discriminadas y padecieron sanciones penales y morales impuestas por su participación en el movimiento independentista del país.

Tal como a las que continuaron su labor en la sociedad, no se les reconocieron sus aportes, se les procuró desaparecer, posiblemente con la intención sistemática de borrar los efectivos actos de lucha, así como los mecanismos ideados y seguidos por ellas mismas.

Pese a que actualmente no se desconoce su participación como piezas fundamentales del movimiento libertario de 1810, vale la pena recordarlas a ellas y a sus acciones que trascendieron. Estos son datos de la historia que han dejado al margen aquellos hombres que tuvieron el cargo de registrarlos, y que tuvieron o no la intención de borrarlos de la memoria.

En un lapso de 210 años que han transcurrido desde el movimiento de independencia, es importante reconocer el desarrollo, la evolución y las condiciones fundamentales de las mujeres; y tener lo más claro posible el presente, para poder proyectar un futuro en el que la condición de género no sea desigual, se vivan plenamente los derechos y el empoderamiento de las mujeres se concrete.

Mujeres libertarias en la Nueva España

Miles de mujeres realizaron acciones en los combates que culminarían con la promulgación de la Independencia el 16 de septiembre de 1810. Estas acciones pudieron considerarse tanto activas como pasivas, pero en todo caso fueron básicas y fundamentales para encumbrar la Independencia, sin embargo, ingratamente, la historia y los hombres que la reconstruyen nunca las han reconocido ni por la relevancia de sus participaciones, y sólo se conoce de algunas cuantas.

Entre ellas, María Josefa Ortiz Girón, mejor conocida como “La Corregidora”, quien en la ciudad de Querétaro contribuyó en la organización del movimiento independentista del país y sus acciones subversivas derivaron en el pronunciamiento de Independencia la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en Dolores, Guanajuato. Hasta su muerte, ella se destacó por mantener su convicción insurgente por sobre todas las adversidades.1

Entonces las mujeres realizaban acciones directas en los campos de batalla: el transporte de armas, el abastecimiento de alimentos, los cuidados de heridos y enfermos, de los hijos e hijas de combatientes o caídos en batallas, eran informantes, comunicadoras y hasta periodistas.

Leona Vicario, por ejemplo, fue declarada Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria el 25 de agosto de 1842. Ella pudo cursar estudios en Bellas Artes y Ciencias, desarrolló un sentido crítico frente al mundo, lo que la condujo a ejercer el periodismo. Publicó en diarios como El Semanario Patriótico Americano, El Federalista y El Ilustrador Americano.2

Fue en el periódico El Ilustrador Americano donde los insurgentes observaron su trabajo y se pusieron en contacto con ella. Cuando la guerra de Independencia estalló, Leona Vicario se unió al movimiento, desde la Ciudad de México ella daba información de lo que ocurría en la capital, además contribuyó con bienes para apoyar la causa libertaria.

En la lucha independentista también trascendió María Ignacia Rodríguez de Velasco, a quien se le conoce como “La Güera Rodríguez”, quien no sólo destacó por su apoyo a la insurgencia al financiar parte del movimiento, sino por ser considerada “transgresora al deber femenino” en su época.3

De ella y de sus aportaciones reales poco se registró por los historiadores, quienes le han relegado únicamente a una figura frívola, síntoma de misoginia histórica. Mientras, su imagen no alcanza a borrar los estigmas impuestos por su apariencia física, su manera de pensar y de expresar sus ideas, pues consta entre muchos atributos, su belleza e inteligencia.

Pero por muchos de sus actos fue considerada transgresora por faltas a la moral y a las buenas costumbres. Su reputación se afectó por romper con los estereotipos de la mujer novohispana, y pese a éstos, para algunos ella es “la primera mujer en México que, sin ser electa, ejerció poder político”. También es considerada de las primeras feministas en la historia libertaria del país.

Entre las heroínas insurgentes, cuya participación independentista es menos conocida y poco difundida en las efemérides patrias, está Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín, principal organizadora de la conspiración del mes de abril de 1811, registrada en la Ciudad de México.4

La contribución independentista de Gertrudis Boca Negra se ha difundido poco. Ella, con cualidades destacadas de mando organizó una red de comunicaciones y fuerzas insurgentes para facilitar la entrada a Pátzcuaro, Michoacán, durante la etapa de resistencia de las guerrillas insurgentes. Al ser capturada padeció torturas, fue sujeta a proceso, sentenciada y murió fusilada.5

La revaloración de las mujeres

Hoy las mujeres cuentan con los valores y convicciones heredadas de aquellas que comenzaron el impulso de lucha por las libertades y la independencia, buscan las reivindicaciones y lidian contra condiciones desiguales entre géneros y contra las fuerzas opresoras del modelo patriarcal.

Son momentos en los que el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, la igualdad de género, la equidad y el ejercicio de derechos plenos para las mujeres se están materializando y van quedando plasmadas en leyes constitucionales, normativas, protocolos y acuerdos que les permitirán ejercer plenamente sus libertades y que, decididas, lucharán por concretarlas en los hechos y en sus realidades.

Cuando concluyó la guerra de Independencia, a mediados del siglo XIX se revelaron ideas contraproducentes en torno a la condición de las mujeres en México, cuando se temía que al involucrarse en asuntos de la vida pública y gubernamental, abandonarían su “función natural”.

Foto: bordado a mano por mujeres indígenas de Chiapas.
Fotografía digital, Virginia Barrera Rodríguez, 2021.

El hilo conductor continuó a través de los años con la lucha de las mujeres por sus derechos sociales, educativos, laborales y políticos. La educación fue el medio para las ideas liberales de las mujeres, y fue precursora del cuestionamiento sobre el papel de éstas en la sociedad, en su ámbito civil y político.

Más adelante, durante el proceso de conformación del Congreso Constituyente, el ala liberal que pugnaba por éste, también lo hizo por considerar el papel de la mujer en la sociedad. Sobre las Leyes de Reforma, las condiciones jurídicas proporcionaron a la mujer algunos beneficios como el matrimonio civil y el divorcio.

La intervención de la mujer durante las luchas armadas también fue adquiriendo acciones distintivas que la involucraban al ser recaudadora y proveedora. De este periodo destacan Margarita Maza, la emperatriz Carlota y Concha Miramón.

Sin duda la participación de las mujeres durante el periodo de la Ilustración en México fue el papel más relevante que las destacó por ir más allá del rol y de sus consideraciones naturales que aún se mantenían impuestas.

Fue con una república restaurada que el potencial educativo liberó a las mujeres y las condujo a lograr su propio sustento económico, y más adelante a su formación profesional. Esa condición las introdujo a grandes ámbitos de producción, administración, no así a la toma de decisiones que condujeran la vida pública del país de manera clara y abierta, con todas las atribuciones, y aún hoy se pugna por ello.

Su participación en la escritura y en la dirección de publicaciones fue relevante para la formación política y de opinión pública de aquellas que expresaron los nuevos roles y la necesidad imperiosa de acceso a la educación. A través de sus propios medios impresos se transmitieron también ideas vanguardistas y emancipadoras para la mujer, por ejemplo en las revistas Las Hijas del Anáhuac (1873-1874), El correo de las señoras (1883–1894), El álbum de la mujer (1883-1890) y Violetas del Anáhuac (1887-1889).

Durante la época los roles tradicionales de género, que también imponían limitaciones legales por el estado civil de las mujeres, se fueron superando hasta la obtención de cierto reconocimiento social de manera individual. Las mujeres lograrían acceso a la integración profesional y a las investigaciones científicas, sin embargo, se destaca en este periodo que la educación y formación profesional recibida se consideraba más como un mérito en la vida privada, como reconocimiento subordinado y alterno al papel de madre y esposa exitosa. Aún faltaba postular las libertadas e igualdades.

Durante los movimientos revolucionarios, y más allá de las mujeres reconocidas como “soldaderas”, la participación de las mujeres se hizo notar en la formación de cuadros políticos y propagandísticos, por ejemplo el Club Hijas de Cuauhtémoc, que volcaban ideología libertaria y emancipadora, fue así como también las mujeres accedieron a nombramientos militares. Destacaron quienes eran propagandistas del constitucionalismo, pioneras de quienes lucharían más adelante por el voto sufragista.

Fue después de la Revolución mexicana que se comenzó un profundo periodo de reflexión acerca de la partición de las mujeres en la vida pública y política y los alcances del movimiento de las mujeres de cara al siglo XX. El rol social, el potencial político, su derecho a votar, el probable acceso a cargos públicos y políticos y la capacidad de tomar decisiones, fue lo que repercutió en el acceso y derecho a votar y ser votadas.

Con ello la participación de las mujeres adquiere el reconocimiento también de los derechos ciudadanos y laborales. Los horizontes libertarios se amplían a partir de entonces y comienza su lucha por los derechos sexuales y reproductivos, la denuncia de las desigualdades sociales, la manifestación y erradicación de la violencia; luchas en las que hoy las mujeres continúan dando batalla en las calles, con el propósito de reivindicar los derechos laborales, sociales y políticos.

Insurgentes comprometidas

A partir de la evolución de estas luchas comenzadas con los movimientos independentistas del país, podemos concluir que el movimiento feminista ha sido un motor principal de las conquistas de las mujeres en el país.

La igualdad, la equidad de género, el acceso y el reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres llevan consigo el incremento de las mujeres representantes de la sociedad en los poderes que lo conducen. Contribuye a promover la participación de las mujeres en todos los ámbitos al desarrollo de una política social inclusiva, pero las luchas no acaban y se direccionan hacia lograr una vida plena y de participación democrática equitativa, con perspectiva de género y con acceso libre a una vida sin violencia.

Según datos del Censo de Población y Vivienda 2010, las mujeres representan el 51.2 % de la población total, el 52 % de la población de 15 años y más. Hasta 2018 de los 46.5 millones de mujeres de 15 a 60 años, el 66.1 % (30.7 millones) ha sido víctima de violencia de cualquier tipo.

La brecha salarial, la carga desproporcionada del trabajo doméstico y no remunerado recae principalmente en mujeres y niñas; así mismo la violencia laboral, el matrimonio infantil, el acoso y hostigamiento sexual, los estereotipos de género, las leyes, prácticas, usos y costumbres discriminatorios contra ellas. Las brechas y desigualdades que viven las mujeres y niñas en México se manifiestan en ámbitos como la educación, el trabajo, la salud y la violencia.

Esto ha promovido una agenda nacional acorde con prioridades en el contexto internacional. En las Naciones Unidas, en 1973, los Gobiernos de América Latina solicitaron a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la preparación de un estudio sobre la participación de las mujeres en el desarrollo y las medidas para eliminar toda discriminación.

Este estudio constituyó uno de los aportes de la región a la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer, realizada en México en 1975, que consagró a esta parte del mundo como pionera en la realización de importantes debates intergubernamentales sobre el mejoramiento de la situación y condición de las mujeres y la igualdad de género.

La agenda regional de género permite identificar cinco enfoques: igualdad de género, derechos humanos de las mujeres, interseccionalidad e interculturalidad; democracia paritaria, representativa y participativa, y laicidad, y desarrollo sostenible e inclusivo.

Interesante resulta que se reconoce que la eliminación del subdesarrollo que afectaba a los países de la región era indispensable para la plena participación de la mujer y se vincula al capitalismo con el patriarcado, como dos sistemas que se articulan para colocar a las mujeres en un particular lugar de subordinación, opresión y explotación tanto en el ámbito público como privado.

Es a partir de los debates en torno a la Plataforma de Acción reconocida por las Naciones Unidas en Beijing (1995) que se reconoce la necesidad de establecer mecanismos de capacitación sobre perspectiva de género y la atención integral de la salud a lo largo de todo el ciclo vital, entendiendo al aborto como un problema de salud pública a nivel continental para los países de América Latina y el Caribe. Se reitera el énfasis en el reconocimiento de los modelos culturales que excluyen o distorsionan la identidad y los conocimientos de las mujeres en todas las áreas de la vida social y que se expresan en la familia, la educación y el arte.

En México, como en el resto de las naciones de la región, la resistencia y fuerza de los sectores conservadores, la escasez de recursos, la poca aceptación, la falta de legitimación, los atavismos morales aún dominantes, los actos discriminatorios, la estigmatización social, las conductas misóginas y lascivas contra las mujeres, la violencia imperante en todas sus manifestaciones contra las mujeres en el ámbito familiar, laboral y social, hasta el grado de que los feminicidios preservan aún la existente subyugación física, ideológica y patriarcal, así como el desconocimiento de la problemática.

En este sentido el año 1994 marcó un hito con la aprobación, por parte de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos, de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. Es un instrumento de derechos humanos de las mujeres, de carácter vinculante y muy demandado por el movimiento feminista.

Entonces se marcó una de las líneas prioritarias en la acción gubernamental y dio pie a la negociación y promulgación de las primeras leyes nacionales sobre violencia contra las mujeres. En muchos casos estas leyes nacionales se han ido perfeccionando y reglamentando, y han permitido la adjudicación de más recursos para ofrecer garantías de protección real a las víctimas de violencia.

En México se han registrado avances significativos en materia de normatividad para el cumplimiento de los derechos humanos, además se han creado instancias que permiten avanzar en la búsqueda de igualdad de condiciones para hombres y mujeres, sin embargo, la necesidad de establecer derechos, normas e instancias internacionales y nacionales para proteger y garantizar los derechos de las mujeres, confirma la dimensión de las violaciones a la dignidad humana que ellas enfrentan.

La violencia sistemática, y toda su tipificación, que se produce en el país y atenta particularmente a las mujeres no es fácil de erradicar. Como la discriminación y la violencia, estas prácticas dificultan e impiden el reconocimiento y ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, especialmente en las zonas rurales e indígenas. Por ello, la gran lucha que hoy deben combatir las mujeres insurgentes es para reducir la brecha existente entre hombres y mujeres, un reto no sólo ideológico sino también personal, familiar y, por lo tanto, social y cultural.

Las muy incipientes experiencias en la elaboración de políticas transversales, han logrado pocos resultados, pero estos son innegables, están sucediendo y, como en cualquier otra lucha, se deben impulsar, legitimar, apropiar, ejercer y acompañar del empoderamiento de las mujeres en el ámbito público e individual.

Después de 210 años de revueltas libertarias, la democracia sin la participación equitativa de las mujeres no puede ni debe ser considerada una auténtica democracia. La democracia paritaria es uno de los mecanismos oportunos para alcanzar la igualdad social, la igualdad política y el reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres, que llevará consigo el incremento de ellas como representantes en los poderes públicos, y trabajarán desde los mismos para conseguir la remoción de los obstáculos que impiden la igualdad efectiva.

La insurgencia de la mujer avanza y no para, se fortalece. Se acabarán las condiciones ocultas y las mujeres olvidadas, por ello, se deben encumbrar los valores independentistas y libertadores hacia la mujer, propiciar la igualdad de oportunidades y mejorar las condiciones de justicia para todas. Día con día las mujeres deben ser visibilizadas e impulsadas a gozar de sus derechos plenos.

1 Rodríguez Guerrero, María de J. (2017), “México, mujeres, independencia, olvido, resistencia, rebeldía, dignidad y rescate”, en Alegatos, año 32, núm. 97, septiembre-diciembre, segunda época, Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades. Disponible en: <http://alegatos.azc.uam.mx/index.php/ra/article/view/374&gt;. Fecha de consulta: 3 de enero de 2021.

Ruiza, M., T. Fernández, y E. Tamaro (2004), “Biografía de Josefa Ortíz de Dominguez”, en Biografías y vidas. La enciclopedia biográfica en línea, Barcelona. Disponible en: <www.biografiasyvidas.com/biografia/o/ortiz_josefa.htm>. Fecha de consulta: 3 de enero de 2021.

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2 Ruiza, M., T. Fernández, y E. Tamaro (2004), “Biografía de Leona Vicario”, en Biografías y vidas. La enciclopedia biográfica en línea, Barcelona. Disponible en: <www.biografiasyvidas.com/biografia/v/vicario.htm>. Fecha de consulta: 3 de enero de 2021.

Gobierno de México (2019), “Leona Vicario recibe reconocimiento nacional a su legado histórico e intelectual”, en Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Disponible en: <www.inba.gob.mx/prensa/12847/leona-vicario-recibe-reconocimiento-nacional-a-su-legado-historico-e-intelectual>. Fecha de consulta: 3 de enero de 2021.

3 Arrom, Silvia María (2019), “La Güera Rodríguez: la construcción de una leyenda”, en Historia mexicana, El Colegio de México, vol. 69, núm. 2. Disponible en: <historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/view/3972/3956>. Fecha de consulta: 3 de enero de 2021.

4 Dada, Paola (s.f.), “Doña María Rodríguez del Toro de Lazarín 1775-1821”. Disponible en: <www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/muro/pdf/deltoro_perfil.pdf>. Fecha de consulta: 3 de enero de 2021.

5 Senado de la República (2005), “Iniciativas de ciudadanos legisladores”, en Gaceta de la Comisión Permanente. Disponible en <https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_comision_permanente/documento/5787&gt;. Fecha de consulta: 3 de enero de 2021.

Referencias:

Galeana, Patricia (2015), “Presentación”, Historia de las mujeres en México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México / Secretaría de Educación Pública, México.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) (2016), Autonomía de las mujeres a igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, Cepal.