Salpicadas de memoria: creación artística de las mujeres en morena

Registro de manta colectiva, noviembre de 2016. Foto: Natalia Eguiluz

Natalia Eguiluz*

¿Para qué sirve la utopía? […] para caminar.1 Fernando Birri

La participación de las mujeres en el movimiento lopezobradorista, y en los sucesivos procesos organizativos que se han desarrollado hasta llegar a la actualidad de morena, ha sido importante. En ese devenir, las mujeres dedicadas a la creación artística y la cultura, desde sus diversas trayectorias, medios de expresión y niveles de participación en el movimiento y el partido, han puesto su esfuerzo para contribuir a la transformación del país.

La memoria es parte de lo que nos constituye. Recordar las experiencias generadas tras largos años nos permite mirar con mayor claridad el rumbo y reconocernos en el andar del presente. Muchas cosas han pasado en todo este tiempo y vale la pena recordar un poco las acciones políticas-creativas, artísticas, en las que resuenan las voces de lucha de muchas mujeres en el país. Este artículo habla sobre algunas de ellas, sobre nosotras.

Parto desde la Resistencia Civil Creativa2 hasta las expresiones artísticas de mujeres que hoy en día presenciamos en distintos foros, eventos y conferencias del partido. Como una especie de destellos de memoria en donde, si bien por espacio, no están todas las que son ni son todas las que están, hacerlo nos permite detonar la memoria propia de cada participante en esta lucha.

Sin duda, en este recorrido, la Resistencia Civil Creativa es fundamental y, como parte de las múltiples acciones que se desarrollaron desde los orígenes del movimiento, mencionaré aquella visita guiada por el centro comercial Santa Fe, organizada por Jesusa Rodríguez, en donde, por cierto, ya se divisaban las disputas entre los que ahora se denomina como “chairos y fifís”.

Recordaré también las grandes voces de mujeres como Eugenia León y Regina Orozco que nos erizaron varias veces la piel con el canto de “La paloma” en las movilizaciones multitudinarias en el Zócalo. La voz y el relato de Elena Poniatowska en los mítines; el retumbar del sonido de los tambores de garrafones de agua vacíos, resonando mientras marchábamos; las canciones, consignas y acciones creativas contra el cerco informativo de Televisa. Las canciones disruptivas de Ana Elia García en distintas plazas y círculos de estudio o el programa “La verdad sea dicha” que conducían actores y actrices, entre ellas Dolores Heredia, Blanca Salces y Julia Arnaut.

O aquella canción “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo” de Liliana Felipe durante los cercos al Senado contra la privatización del petróleo, también la que cantaban ella y Jesusa sobre las valientes soldaderas, muy a tono con las brigadas femeniles en las que todas las que participamos fuimos conocidas como las “Adelitas de Obrador”.

Más adelante, durante la constitución de morena como partido encontramos —por lo menos desde los rumbos del centro de la ciudad— la presencia solidaria de Araceli Rodríguez Morán con su música de son jarocho en el grupo Mar Adentro, años después con la música de la agrupación La Tercera Raíz.

Asimismo, la actual Secretaría Estatal de Mujeres morena en la Ciudad de México —en los encuentros, conferencias, talleres y demás eventos formativos para mujeres que ha organizado— ha invitado a diversas artistas, grupos musicales y de baile, actrices, cantantes, poetas y ha mostrado exposiciones de obra plástica y artesanías en las cuales, si bien, no solamente han participado mujeres, pero sí en su mayoría.

Entre estas presentaciones recuerdo, además de los grupos musicales comentados en líneas anteriores, al grupo Huitzilin, trío conformado por Charlotte Bradley, Javier Colín y Leticia Quesnel, caracterizado por la elaboración e interpretación de canciones de protesta feministas. Verlos en escena y escuchar sus canciones es interesante y movilizador, pues entre su repertorio interpretan canciones populares tradicionales mexicanas, pero con la letra modificada.

Como sabemos, muchas veces las canciones que escuchamos, en todas partes y de todo tipo de género, tienen letras con contenidos sexistas. La agrupación Huitzilin interviene las letras cuestionando el rol asignado a las mujeres, denunciando la violencia y el machismo, con ello nos convoca a fijarnos críticamente en los mensajes que escuchamos y a movilizar conciencias contra lo que es injusto.

En todo este proceso también se han realizado acciones participativas utilizando como medio las artes plásticas en algunos talleres o, por ejemplo, recuerdo la elaboración de una manta durante uno de los encuentros en el marco del 25 de noviembre sobre la cual, Yolanda Alarcón y yo, estampamos —mediante la elaboración de esténciles— rostros de mujeres y mariposas en alusión a las hermanas Mirabal, para posteriormente invitar a las asistentes a escribir sus pensamientos y demandas contra la violencia hacia las mujeres. El resultado fue una gran manta cargada de significado en la que se hacía presente lo personal y lo colectivo, a partir de la voz escrita de las participantes.

Pero no sólo eso, además, han existido espacios de diálogo, propuestas y escucha entre nosotras. De hecho, en cada taller temático que ha organizado la Secretaría Estatal de mujeres morena de la Ciudad de México, acerca de las distintas problemáticas sociales, el tema de “mujeres y cultura” siempre se ha incluido. Muchas compañeras hemos presentado ponencias con propuestas relacionadas a la situación de las mujeres en el ámbito de la cultura, propiciando reflexiones sobre cómo estamos las mujeres en ese campo y la exposición de propuestas concretas referentes a cómo morena podría intervenir en las políticas públicas para incidir en un cambio contra la cultura machista, androcéntrica, sexista, clasista y racista que existe y que, al estar normalizada, frecuentemente pasa inadvertida.

Después de este breve recorrido que comparto como salpicadas de memoria —mismas que seguramente detonaría muchas más— es posible sostener que las mujeres tenemos mucho qué decir a través de distintos medios y formas de expresión.

Las voces de mujeres que cantan y dejan ecos en nuestra memoria fortalecen nuestro devenir en la lucha para construir, entre todas y todos, el país y el mundo que imaginamos, esa utopía que es indispensable para poder avanzar hacia realidades más justas y más igualitarias. Transformar la realidad siempre implica un acto creativo y las mujeres en morena también andamos creando.

1 Díaz, David (2016), “Eduardo Galeano. ¿Para qué sirve la utopía?”, en Youtube, 15 de octubre, disponible en <https://www.youtube.com/watch?v=JrAhHJC8dy8&gt;, fecha de consulta: 29 de mayo de 2019.

2 En la Resistencia Civil Creativa han participado diversas actrices, escritoras, bailarinas y artistas pláticas como, en su momento, Lucila Rousset, Jimena y Mariana Granados, Julia Arnaut y Minerva Valenzuela.