Editorial

El modelo económico (neoliberal) impuesto en nuestro país, por lo menos desde los años 80, ha modificado radicalmente las relaciones laborales y tiene un precedente en el gobierno de Carlos Salinas, “la flexibilización”. La actual reforma laboral implica dejar al empleo y al salario a merced de la oferta y la demanda (muchos trabajadores con necesidad de empleo, pero muy pocos empleos), como consecuencia la precarización del empleo formal y la seguridad social (acceso a la asistencia médica, obtener un ingreso por: jubilación, pensión, enfermedad, invalidez, accidentes de trabajo, maternidad y desempleo), llegando al extremo de legalizar las contrataciones por outsourcing; donde las empresas no cumplen con las obligaciones legales.

En el caso de la llamada “reforma educativa” (instaurada en 2013) existe una clara violación a los derechos laborales de las y los maestros, ya que son obligados a renunciar a sus plazas por diversas vías (jubilación anticipada). La reforma educativa contiene contratos temporales, evaluaciones a modo, la anulación del derecho sindical, la bilateralidad y la estabilidad en el empleo.

Las mujeres trabajadoras en este país somos una parte importante y en la Ciudad de México miles de mujeres trabajadoras estamos incorporadas al mundo del trabajo formal e informal, es por ello, que para las mujeres representa más desigualdad (menor salario, reducción de jornada, nulos apoyos para la posibilidad de organizarse, y para conciliar vida familiar y laboral…). El modelo neoliberal actual ha afectado profundamente conquistas y prestaciones laborales, pero también en materia de seguridad social, considerada en tratados internacionales como un derecho humano básico.

en voz alta, dedica su segundo número a estos importantes temas, con el fin de abrir un espacio para la reflexión, el análisis y el trabajo diario que nuestra organización debe llevar a cabo por la defensa de las y los trabajadores y por las causas justas de este nuestro México.

¡Vivan las trabajadoras de este país!