Seguridad Social: el derecho a gozar de una vida digna.

Rosa Martínez

“Si las personas no tienen acceso a la seguridad social, tendrán el reconocimiento
de ser ciudadanos, pero no de gozar una vida digna”, señala la legisladora Araceli Damián González. Fotografía: Rosa Martínez.

En materia de seguridad social, el objetivo es mantener el ingreso constante del trabajador para que todo ciudadano tenga garantizado un ingreso universal desde que nace hasta que fallece,  es la consideración que la Diputada Federal, Araceli Damián González, presidenta de la Comisión de Seguridad Social en la Cámara;  la pensión y la salud las define como parte fundamental del derecho humano.

La representante popular de morena, quien se reconoce como especialista en pobreza multidimensional y crítica del gobierno federal, ha desarrollado como tema central de sus investigaciones profesionales; la pobreza y la política social.

Es por ello que en voz alta acude con la legisladora y, en entrevista, la también doctora en Planeación con especialidad en Economía Urbana por la Universidad de Londres y académica del Colegio de México (Colmex), en esta ocasión ahonda en el tema de la seguridad social y puntualiza porqué la viabilidad financiera de los institutos está ligada: mientras más viejos seamos, más se gastará en salud y más pensiones se requerirán, esto es una bomba de tiempo, advierte.

¿Cómo se asocia la seguridad social a la condición de desigualdad de los derechos humanos?

 En México la seguridad social ha estado ligada a la obtención de un empleo formal, y tenemos un mercado de trabajo que no genera los suficientes empleos formales; dos de cada tres trabajadores no tienen seguridad social, justo ahí empieza la desigualdad, porque unos tienen y otros no.

Algunos cuentan con afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), otros al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), otros al Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), e incluso hay a quienes se les complementa con seguros privados. Es decir, hay quienes no tienen cobertura de seguridad social, y otros que tienen hasta gastos médicos mayores; esto es desigualdad.  

Para promover el acceso a oportunidades, ¿cómo combatir la desigualdad?

 El objetivo es mantener constante el ingreso del trabajador. Como se concibió originalmente, la seguridad social era un medio para obtener la ciudadanía; todos los derechos en un sentido amplio: los derechos civiles, los derechos políticos, y los derechos socioeconómicos. Si no tienes seguridad social no tienes garantizados los derechos socioeconómicos. Así, tenemos el reconocimiento de ser un ciudadano del país, pero no de gozar de una vida digna.

Además, el esquema concebido para la seguridad social fue sobre la familia tradicional: el hombre que trabaja y afilia a su esposa e hijos, y todos quedaban con cobertura. Pero ahora las familias son muy diversas, y por ello estamos teniendo un problema de falta de acceso y cobertura, un riesgo en sí de quedar en el desamparo.

También la seguridad social estaba pensada como un medio para que las familias pudieran acceder a una vivienda, pero quedó muy restringido; casi todo lo asociamos a la idea de tener flujo de dinero corriente en caso de enfermedad, invalidez, maternidad, cuidados de salud y atención.

Se observa diferencia en cuanto a la cobertura y el acceso a los derechos de seguridad social entre hombres y mujeres, ¿a qué se debe? 

Se debe a cómo se ha dado históricamente la participación laboral entre los hombres y las mujeres. En el siglo pasado -en los años 70- la participación femenina era del 30 por ciento, de cada diez mujeres, tres participaban en el mercado laboral; ahora estamos cerca de un 50 por ciento; es decir, las mujeres que están en edad de trabajar – mayores de 14 años-, menos de la mitad se declaran activas.

De las mujeres de 60 años y más, el 85 por ciento nunca ha cotizado en su vida. Entonces tenemos un problema tremendo; hoy, las mujeres adultas mayores que tienen cierta cobertura, la tienen a través de programas de pensión alimentaria y otros.

Programas como el apoyo económico del gobierno federal a mujeres de 65 años y más -programa que se copió del originado en la Ciudad de México por Andrés Manuel López Obrador-, no son suficientes para que las mujeres, o cualquiera que tenga este tipo de beneficio, puedan vivir. Y es que nada más el 20 por ciento de las personas mayores de 60 años tienen una pensión asociada al carácter de seguridad social.

¿Cuál ha sido el impacto de las reformas a las leyes del ISSSTE y del IMSS en material de seguridad social?

La reforma a la ley del ISSSTE entró en vigor en 2007, y la del IMSS en 1997. Este año se cumplen 10 y 20 años respectivamente, y las personas jubiladas están percibiendo un promedio de 6 mil pesos al mes. Con las reformas van a tener el salario mínimo si bien les va, esto porque aumentaron los años de cotización, la edad de retiro, y se redujeron los beneficios.

Es cierto que la seguridad social no contribuye lo que debería, pero el problema no es de los trabajadores, el problema es que por un lado se han mantenido los salarios muy bajos, y por el otro los empleadores y el gobierno no otorgan cuotas suficientes para que la seguridad social sea elevada.

Por poner un ejemplo: si un trabajador activo gana 10 mil pesos al mes, con los anteriores regímenes de pensiones podría tener un monto de 7 mil a 8 mil pesos mensuales, es decir el 80 por ciento de su salario.

Hoy, con el régimen de cuentas individuales, el trabajador asegurado va a recibir lo que tenga capacidad de ahorrar, y sólo para percibir 1 mil 800 pesos mensuales, aunque como la ley expresa que no se puede recibir menos del mínimo, se le otorgarían aproximadamente 3 mil pesos mensuales; por la ley del ISSSTE la pensión mínima garantizada es de 2 mil 400 pesos aproximados.

Con respecto al tema de salud, desde el gobierno federal los especialistas han referido que no hay financiamiento garantizado a futuro, y por ello se apuesta a un sistema de salud único basado en impuestos generales, por ejemplo el Impuesto al Valor Agregado (IVA), ¿qué opina de ello?

Cuando se crearon los fondos de pensión en los años 40 en el IMSS, y en los 50 en el ISSSTE, la mayoría de los trabajadores eran jóvenes, y los esquemas de pensiones se concibieron para que ahorraran y se construyera un capital social, una bolsa de dinero enorme que serviría en su momento para pagar las pensiones. Pero el gobierno la utilizó para construir hospitales, teatros, centros deportivos, unidades habitacionales y, es más, habrá servido para enriquecimiento ilícito.

El gobierno nunca repuso ese dinero al capital social, por lo tanto no se constituyó. Además, a los reformistas de pensiones no les interesa que los trabajadores estén conscientes de que el Estado les debe y no les ha pagado. No lo reconocen. Ahora dicen a los trabajadores que sus pensiones son muy caras y que se acabó el dinero porque nos hemos envejecido. Esto tuvo que suceder porque no había los fondos.

De las opciones, efectivamente, el gobierno quiere que las pensiones se den a través de los impuestos indirectos como el IVA, pero los impuestos indirectos son los más regresivos que hay. Ese no es el camino.

En Argentina los empleadores dan a la seguridad social en su conjunto un 15 por ciento del salario del trabajador, y de este el 10 por ciento es únicamente para pensiones. En México, el gobierno federal y los empleadores sólo dan 5 por ciento, podrían dar el doble.

De las cuotas de los trabajadores se aporta poco: del IMSS cerca del uno por ciento, mientras que los trabajadores del ISSSTE aportan seis por ciento del salario base. Además se registran por el salario base y existen otros conceptos de pagos, como bonos y otros, por los que no se aporta más a la seguridad social.

Insisto en que podríamos empezar a negociar un aumento por cuota tanto del empleador como del trabajador, siempre y cuando al trabajador se le dé un mejor salario, porque no podría estar a costa de los ingresos corrientes, sino de una porción del aumento.

Con respecto a la salud, las enfermedades que ahora se padecen son más caras: el cáncer, la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares. ¿Cómo se vinculan estas actividades con la privatización de los derechos sociales?

Por ejemplo, el IMSS y el ISSSTE subrogan muchísimo y le han entrado a la construcción y operación de hospitales a través de los mecanismos de asociaciones público privadas. La subrogación es pagarle a un privado para que haga un servicio que la institución debería hacer. En algún momento ese mecanismo de subrogación se entendía porque en un inicio el IMSS no tenía hospitales suficientes que dieran servicio. Pero ahora las asociaciones público-privadas cuentan con contratos de hasta 25 o 30 años. Se les da dinero a empresas para que construyan hospitales y luego los administren, contratan todos los servicios y cobran oro.

Y con respecto a los programas de salud que han delimitado la cobertura por niveles y tipos de enfermedades, ¿cuál es el proyecto del gobierno, y cuál sería una mejor propuesta?

 Para el gobierno actual, y si no hay cambio de régimen, el plan es seguir privatizando. De hecho yo creo que su idea es desvincular la salud del trabajo: dar servicio popular a todos y, después, olvídense de la cuota obrero patronal, que cada quien pague el seguro que se pueda pagar. Llegan a absurdos de esa naturaleza, es un riesgo.

Qué se haría en caso de que Andrés Manuel López Obrador llegara a la presidencia, tenemos el ejemplo de lo sucedido en la Ciudad de México, para toda la población atención médica gratuita y medicamentos financiados con recursos del impuesto sobre la renta, impuesto predial, con impuestos de todos. Además, cuando el gobierno compra, tiene posibilidades de hacer compras masivas y ahorrar dinero. Pero el actual gobierno no lo hace y, por el contrario, deja que le impongan precios caros.

Y de cara al futuro, el gobierno federal habla de los retos y la falta de financiamiento para la seguridad social, incluso genera propuestas y medidas que pueden considerarse privatizadoras, o con el propósito de desaparecer algunos servicios, ¿cuál es la condición de dichas propuestas?

De la privatización del PENSIONISSSTE pasó una reforma en la Cámara de Diputados y ahora está detenida en la Cámara de Senadores; se pretende la privatización por completo del servicio, pero  aún no se aprueba y se mantiene como la única Afore estatal.

Y hacia el futuro, personalmente y a nombre de morena, hemos presentado propuestas como la del ingreso ciudadano universal, que es un ingreso que recibirían todas las personas desde que nacen hasta que fallecen.

En una primera etapa, nosotros estamos planteando que podría financiarse a 20 años utilizando los recursos que hay, por ejemplo, para adultos mayores, de Oportunidades, Prospera, y más. Hacer un complemento a programas e irlos generalizando en vez de focalizarlos como es hoy. Eso ayudaría por una parte a mantener la estabilidad económica del flujo de dinero que las familias requieren.

La parte de salud es más bien una cuestión de reingeniería. Actualmente hay una fragmentación de los sistemas y se habla de una universalización “chafa”, hacia abajo. Es necesario buscar una universalización y hacer uso más racional de lo que tenemos, ampliando la cobertura, no privatizando, es muy importante no privatizar.

Considero que también se debe hacer una reingeniería en el cobro de impuestos. México es uno de los países cuya recaudación fiscal es de las más bajas, según la OCDE, como del 19 por ciento. En cambio en otros países se contribuye con el 33 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Esa diferencia puede deshacerse cobrando impuestos a los grandes corporativos como los de Slim, Azcárraga, y otros, cuyas riquezas son equivalentes al 10 por ciento del PIB en nuestro país, que paguen un poco más quienes más tienen.

Creo que hay mecanismos que no se pueden echar a andar de un día a otro, y es necesario irlos construyendo, pero la gente debe estar consciente de que si continúan votando por los mismos de siempre, la situación va a empeorar.

Indicadores de la participación social de la mujer
Infografía elaborada por Rosa Martinez