Reseña del libro: El movimiento sindical pintado de magenta. Productividad, sexismo y neocorporativismo

Martha Adriana Cota Sánchez

El libro que recomendamos leer es de la investigadora Ana Alicia Solís de Alba, El movimiento sindical pintado de magenta. Productividad, sexismo y neocorporativismo, publicado por la editorial Itaca (2012). En este volumen Solís de Alba nos ofrece una relectura de la historia del movimiento sindical en México incorporando la participación de las mujeres en su incesante labor por construir codo a codo con los trabajadores las memorables luchas de la clase trabajadora en tiempos neoliberales.

La autora escribe y borda, reflexiona y teje con mirada feminista. Es su aporte metodológico; la hechura que incluye a las mujeres como actoras y sujetos sociales, participantes activas y visibilizadas protagonistas del constructo social e histórico.

La obra configura los ejes de productividad, sexismo y neocorporativismo. Estos son en sí mismos tres lienzos entrelazados que, por la presencia de las mujeres, adquieren una dimensión argumentativa de renovada validez.

La propuesta metodológica de Solís de Alba se sustenta en la teoría de la totalidad, donde la dialéctica y la lucha de clases son fundamentales para mantener vigente el método de análisis marxista. En su estudio de las contradicciones entre Estado, capital y trabajo, integra las categorías mujer, trabajo, psicología y territorio.

Examina, entre otras, la crisis de representación y representatividad de las organizaciones sindicales, la redefinición de las funciones de las mismas y el surgimiento de nuevas formas de organización y de lucha de las trabajadoras y los trabajadores. Además, propone que clase y género sexual no son dicotómicos, sino que se sintetizan históricamente en una relación dialéctica.

La autora critica los estudios acerca de relaciones laborales de corte androcéntrico porque erigen la interacción entre capital y trabajo masculino como centro y medida del ideal y en cambio los rasgos que presenta la relación con la fuerza de trabajo femenina son considerados como desviaciones, ineficiencias o anomalías del modelo, nunca se trata de explicarlos como algo consustancial.

Por su parte, el feminismo en el terreno de lo político ha contribuido a la crisis del consenso liberal al reconstruir el sujeto histórico en su dimensión ontológica y política. También ha sido un movimiento antisistémico desde el momento en que ha buscado remontar uno de los fundamentos del modo de producción capitalista a nivel teórico y práctico: la escisión entre lo público y lo privado así como la erradicación del sexismo, ambas consideradas determinantes de la totalidad representada en las relaciones sociales existentes. Según Solís de Alba, las premisas teóricas de los procesos de modernización de las relaciones laborales en México son los siguientes:

  1. La opresión de las mujeres es actualmente una experiencia concreta y no una condición moral abstracta que corresponde a tiempos pasados.
  2. La opresión femenina es la resultante de la división social del trabajo y de éste en función del género al que se pertenece. Bajo este supuesto, las mujeres son consideradas en primera instancia como madres y esposas; los hombres, como trabajadores.
  3. En el terreno psicológico, la división social del trabajo interrelacionada con la ideología de lo femenino y lo masculino manifestada en las relaciones familiares –con el padre cada vez más ausente y la madre cada vez más comprometida con la responsabilidad en el cuidado y atención de los infantes– producen personalidades masculinas y femeninas que corresponden al dominio masculino y se vinculan con las relaciones capitalistas de producción.
  4. En el terreno social, la continua adjudicación de las mujeres a la esfera doméstica (prolongación de sus funciones maternales) por considerarse una actividad propia y distintiva de su sexo, determina su capacidad en el ámbito laboral de la producción mercantil y, al mismo tiempo, justifica que su condición de trabajadora sea considerada pasajera para asegurar que sigan siendo menos sociales, con menor nivel escolar y menos recursos económicos.

Ana Alicia Solís de Alba invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer que en las luchas sociales y políticas las mujeres están presentes siempre a pesar de la invisibilización en la memoria y en la historia oficial.