El Outsourcing: un esquema de violencia laboral hacia las mujeres

Elizabeth Montaño Archundia

Como parte del proceso de globalización impulsado por América del Norte e inmersa en la integración económica se encuentra la llamada flexibilización del trabajo, la cual coloca las necesidades de las empresas por encima de los salarios reales, la duración de la jornada laboral, las tareas asignadas y el número de personal,1 combinándose con exigencias de mayor involucramiento y compromiso de las y los trabajadores con los objetivos de los empleadores y sus empresas.

Una consecuencia de esto es la flexibilización laboral, que en México ha sido destinada principalmente al mercado de mano de obra femenina, imponiendo con aquélla un ritmo de sobre explotación sobre las mujeres, quienes ocupan este tipo de trabajos, ya que bajo el argumento de atender las labores domésticas les ofrecen empleo de tiempo parcial, en negocios familiares o de autoempleo, a domicilio, por honorarios, eventual, o bien lo que se conoce actualmente como outsourcing.

En la globalización neoliberal, el outsourcing es una herramienta para que los empresarios abaraten sus costos salariales, reduzcan gastos en capital humano y se deslinden de los derechos laborales que por ley le corresponden al sector laboral.

Outsourcing y mano de obra femenina

El término outsourcing se refiere a la orientación de recursos para la subcontratación o tercerización que consiste en la transferencia de uno o más procesos a un tercero más especializado; “el outsourcing resulta ser para las empresas una fórmula para obtener mayor efectividad en el alcance de sus objetivos al utilizar los servicios de proveedores externos con mayor experiencia y conocimiento de las áreas subcontratadas, convirtiendo a las contratantes en empresas más competitivas dentro de su ramo”.2

Particularmente en la administración pública –local y federal– de nuestro país, el servicio de limpieza se encuentra bajo este sistema de subcontratación. Este hecho merece las siguientes observaciones:

Los organismos públicos son parte de la administración pública que se sostiene gracias a los impuestos, por lo tanto, no son un negocio particular en el que el dueño aplica este tipo de esquemas administrativos para obtener mayores beneficios ante la competencia del mercado.

“Las empresas públicas están sometidas a la tutela económica del Estado y ella les impone ciertas modalidades que modifican sus condiciones normales de actividad. Cuenta mucho que el Estado sea propietario de tales empresas y que el motor de su funcionamiento no sea el lucro de las empresas privadas sino el interés público de la función pública”.3

El servicio de limpieza no debe considerarse de alta especialidad pues no requiere cursos o grados de preparación que certifiquen el dominio de ese trabajo, y mucho menos que existan empresas especializadas en tal ramo que cuenten con “gente capacitada”.

Se manifiesta también la segregación laboral, es decir, la división del trabajo por género de acuerdo con patrones culturales establecidos, pues la mayoría de las personas que se emplean en servicios de limpieza son mujeres, muchas de ellas de la tercera edad, provocándose la precarización debido a la naturaleza informal e inestable de ese tipo de trabajo. Y se califica como “trabajo informal” porque en su generalidad, con el esquema del outsourcing, las vacantes que ofrecen los empleadores no son conforme a la ley pues no existe un contrato por escrito, sino que éste se realiza de manera verbal. Así, ante la ausencia de un documento que formalice la relación laboral no hay reglas sobre los derechos que la trabajadora tiene, lo cual deviene una situación laboral vulnerable para la mujer ya que queda sujeta a la voluntad de un jefe ficticio.

No sólo las profesionistas llegan a enfrentarse al llamado “techo de cristal” que limita de manera velada el ascenso laboral y sus carreras en el interior de las organizaciones,4 sino que las mujeres contratadas bajo el esquema de outsourcing también se enfrentan a un techo de segregación que les cierra el acceso de manera explícita y no les permite crecer dentro de la organización, simplemente porque, en teoría, “no pertenecen a la empresa”; por tanto, se les niega el derecho a desarrollarse y a formar un sindicato.

En los organismos públicos, el sindicato integraba en el manual de puestos a los trabajadores del área de limpieza quienes tenían la posibilidad de ascender en el escalafón de acuerdo con criterios de escolaridad o experiencia. En cambio con la contratación por outsourcing se orilla a las trabajadoras a una condición de segregación.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), los indicadores muestran que en nuestro país, de manera general, el porcentaje de mujeres que trabaja de manera subordinada, sin contrato y en condiciones de pobreza es mayor al porcentaje de hombres en las mismas circunstancias.5 Las mujeres, por su condición histórica en la distribución desigual del trabajo doméstico, aceptan condiciones leoninas de trabajo bajo el outsourcing que al final de cuentas contribuye a la segregación, precarización e inestabilidad laboral.

En ese sentido, las políticas públicas de género deberán atender las necesidades de estabilidad laboral de miles de mujeres dentro de la estructura de la administración pública que hasta el momento han sido marginadas de los derechos laborales que por ley les corresponden.

1 Ramos, Joseph, Políticas de empleo e institucionalidad laboral para el siglo xxi, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 2003.

2 Almanza Martínez, Maricela, y Emigdio Archundia Fernández, El Outsourcing y la planeación fiscal en México, México, Universidad de Guanajuato (Eumed.net. Universidad virtual), 2013.

3 Nava Negrete, Alfonso, “Empresa pública y sociedad anónima de Estado”, en Revista de la Facultad de Derecho de México, t. xv, núm. 57, pp. 119-149, 1965.

4 Salmerón García, Dolores, “El techo de cristal”, tesis de licenciatura, Almería, Universidad de Almería, 2014.

5 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Pobreza y género en México, hacia un sistema de indicadores, México, Coneval, 2012.

Bibliohemerografía

“Outsourcing y la planeación fiscal en México”, Universidad de Guanajuato, Eumed.net.2013 Universidad virtual.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social “Pobreza y género en México, hacia un sistema de indicadores”, México, 2012: Coneval.