Símbolos de lucha: el pañuelo verde

 

Natalia Eguiluz*

 

“…la protesta feminista siempre se ha destacado en comparación con otros movimientos sociales por la creatividad al expresar sus demandas”.1

 

Defender el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y no ser violentadas, encarceladas ni perder la vida en el intento ha sido una de las reivindicaciones históricas del feminismo. En 1983 uno de los primeros colectivos artísticos feministas en México llamado Tlacuilas y Retrateras,2 en una marcha a favor de la legalización del aborto realizada en el Distrito Federal, creó una “corona luctuosa”, la cual era prácticamente igual a las que se acostumbra llevar a los sepelios cuando alguien fallece, con la diferencia de que la corona contenía diferentes artefactos: hierbas y objetos que las mujeres usan de manera casera para provocar la interrupción de su embarazo poniendo en riesgo su vida.3

Natalia Eguiluz. Título: Pañuelo verde. Técnica: Dibujo, 2019

Desde aquella manifestación en 1983 hasta el día de hoy han cambiado varias cosas; en principio, en el año 2007 en la Ciudad de México se logró legalizar la interrupción del embarazo hasta las 12 semanas. Un gran avance ante el cual desgraciadamente, pero como era de esperarse, los grupos conservadores reaccionaron y modificaron las constituciones de 17 estados de la República, en las cuales se decide “proteger la vida desde la concepción”.4 Esto ha provocado el incremento de casos de encarcelamientos de mujeres que abortan y la muerte de muchas.

La cultura machista obstaculiza el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, plantea la anulación de las mujeres como seres con capacidad de discernir. Por otro lado, es importante recalcar que la muerte de las mujeres que interrumpen su embarazo en la clandestinidad tiene que ver con un asunto de clase social, pues la mayoría de mujeres que mueren son pobres; las mujeres de clase media y alta pueden pagar servicios de salud privados o viajar a lugares donde la práctica es legal.

Como se dice por ahí: legalizar el aborto no implica obligar a nadie a hacerlo, eso es una decisión personal de cada mujer; legales o no, los abortos seguirán sucediendo. Tener la posibilidad de realizar la interrupción del embarazo de manera legal, segura y gratuita permite salvar la vida de muchas mujeres y respetar los derechos de todas. En América Latina, desde el año pasado, dicha reivindicación ha cobrado gran fuerza y el pañuelo verde es símbolo de esta lucha.

Los pañuelos verdes surgieron en Argentina en 2003 durante la Campaña Nacional por el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La prenda tiene su origen simbólico en los pañuelos que utilizan las Madres de la Plaza de Mayo de dicho país,5 desde la imposición de la dictadura militar de Rafael Videla en 1976 para exigir la presentación con vida de sus hijos e hijas desaparecidos. Las madres desde entonces caminan todos los jueves en la plaza principal de la ciudad de Buenos Aires portando en su cabeza pañuelos blancos, éstos son un símbolo de resistencia contra la dictadura, así como de la gran fortaleza de esas mujeres que de manera pacífica desafiaron al régimen militar represor, torturador y sanguinario y que, aún después de que terminó la dictadura, no han parado jamás de luchar por la justicia, los derechos humanos, la dignidad, la memoria, por la presentación con vida de las y los desaparecidos. Actualmente, las Madres de la Plaza de Mayo consideran digna la lucha que se desarrolla por el aborto legal, seguro y gratuito.

Cabe recordar que el 14 de junio de 2018 en Argentina —luego de un par de meses de amplio debate público y plural— la Cámara de Diputados aprobó a medias el proyecto de ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo,6 mismo que pasó al Senado en donde se determinaría la decisión final. Mientras todo ello ocurría ahí adentro, las calles estaban colmadas de gente con pañuelos verdes, en su mayoría mujeres, mismas que cotidianamente lo amarran en sus muñecas, en el cuello, en sus mochilas, también está pintado en las paredes, cuelga en ventanas de edificios habitacionales, así como en las rejas del Congreso. Ese año, a través de la convocatoria de la “Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, el movimiento Ni Una Menos […], y 70 organizaciones de trabajadoras”,7 se generaron movilizaciones multitudinarias y actos simbólicos como la intervención de monumentos históricos y estatuas de héroes nacionales con el pañuelo verde.

La llamada “marea verde”, en alusión al color del pañuelo, se extendió no sólo al interior de Argentina sino a distintos países de América Latina —incluido México—. En nuestro país, en esos meses se realiza la marcha a favor del aborto en solidaridad con las argentinas, pero también para reivindicarlo aquí. Más adelante, el 23 de octubre de 2018, un pequeño grupo de mujeres activistas sorprende a la ciudad de México con una intervención en la Diana Cazadora a la cual le colocan el pañuelo verde, además portan una manta demandando la legalización del aborto en todo el territorio. Después, el 8 de marzo del presente año, mantas verdes aparecieron colgadas por la mañana en puentes peatonales de distintas ciudades de la República; mientras tanto, en las redes sociales circularon miles de imágenes del pañuelo y fotos de perfiles de Facebook con marcos de color verde e imágenes de un puño en alto con la prenda. Finalmente, el pañuelo verde llegaría a las Cámaras de diputados y senadores generando una gran polémica y debate.

La discusión que se vivió en los recintos legislativos a partir del pañuelo verde es importante, entre otras cosas, para comprender el poder de los símbolos en las luchas. Los elementos simbólicos para reivindicar las demandas pueden ser contundentes para visibilizarlas, generar posicionamientos, crear cuestionamientos, lazos, identidad o réplicas. La fuerza del movimiento aún no ha sido suficiente para transformar el marco legal en el caso del aborto, pues en Argentina el 9 de agosto de 2018 el Senado de la Nación decidió rechazar el proyecto de ley,8 y en nuestro país aún falta ver qué sucederá en los tiempos venideros. Es posible afirmar que sin duda se va avanzando en el camino de la visibilización, el debate y el entendimiento social del problema.

La consigna “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”9 es un asunto de justicia y respeto a los derechos humanos de las mujeres. ¡Sigamos avanzando!

 

*Artista plástica feminista, Maestra en Estudios de la Mujer (Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco).

 

1Antivilo, Julia (2015), Entre lo sagrado y lo profano se tejen rebeldías: arte feminista nuestroamericano, Bogotá, Desde Abajo, p. 180.

2 Barbosa, Araceli (2008), Arte feminista en los ochenta en México. Una perspectiva de género, México, Casa Juan Pablos / Universidad Autónoma del Estado de Morelos, p. 100.

3Ibid., p. 134.

4 Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), “Constituciones locales que protegen la vida desde la concepción”, disponible en GIRE, <https://gire.org.mx/?s=constituciones+locales&gt;, fecha de consulta: 25 de marzo de 2019.

5Muzi, Carolina (2018), “La historia del pañuelo verde: cómo surgió el emblema del nuevo feminismo en Argentina” en Infoabe, 5 de agosto, disponible en <https://www.infobae.com/cultura/2018/08/05/la-historia-del-panuelo-verde-como-surgio-el-emblema-del-nuevo-feminismo-en-argentina/&gt;, fecha de consulta: 25 de marzo de 2019.

6 Amnistía Internacional (2018), Pañuelos verdes. Relatos de la violencia durante el debate por la legalización de la interrupción legal del embarazo, disponible en <https://amnistia.org.ar/wp-content/uploads/delightful-downloads/2018/12/PA%C3%91UELOS-VERDES-entrega02-online-FINAL.pdf&gt;, fecha de consulta: 20 de marzo de 2019.

7 Muzi, Carolina (2018), op. cit.

8 Amnistía Internacional (2018), op. cit.

9 Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, disponible en <http://www.abortolegal.com.ar/objetivos/&gt;, fecha de consulta: 30 de marzo de 2019.