Un pañuelo verde contra el patriarcado

Foto: tomada de http://www.wikimedia.org consultado el 6 de mayo de 2019.

Martha Adriana Cota Sánchez[i]

El aborto existe en todos los países, y ninguna ley ha conseguido extirparlo hasta ahora.

 Las mujeres encuentran siempre una salida, pero el recurso a la clandestinidad destruye su salud […] Un aborto efectuado por un cirujano en condiciones normales es mucho menos peligroso para la mujer.

Alejandra Kollontai.[ii]

 

Cuerpo y violencia

Se han creado múltiples formas para ejercer la violencia contra las mujeres. El cuerpo es el territorio que se ocupa para experimentar las dimensiones de la injusticia más brutal. La sexualidad de las mujeres ha sido históricamente asunto de control, represión, opresión, maltrato, sometimiento y tortura.

La historia de las luchas de las mujeres deja ver que, de manera central, sus demandas reivindican el derecho a la vida libre de violencias, al libre ejercicio de la sexualidad y a la maternidad voluntaria. La respuesta ha sido la violencia a sus cuerpos. La libertad para decidir y elegir una vida libre de violencia está atravesada por la imposición de la Iglesia católica,[iii] de organizaciones religiosas y de los preceptos patriarcales que establecen la anulación de facto a ejercer la vida plena en libertad.

Educación y sexualidad

Hablar de la sexualidad y del cuerpo de las mujeres es poner en la mesa temas sobre menstruación, embarazo, parto, aborto, postparto, sexualidad y anticoncepción. El abc del derecho a conocer y decidir tiene su fundamento en la información y educación de las mujeres y de los hombres. Se encuadra en el derecho a la educación, a la responsabilidad del ejercicio informado de la sexualidad y de los cuerpos que se encuentran, es decir, de ejercer la libertad y el placer. En tal sentido, ubicamos el tema en el plano de la ciencia, no en el de alguna moral o religión.

 El aborto es una cuestión de salud para las mujeres

Ubicar el tema del aborto desde el derecho de las mujeres al ejercicio de su sexualidad y los derechos reproductivos, implica reconocer que la mujer decida legalmente la terminación de un embarazo no deseado sin dar pruebas de cualquier motivación.

Las consecuencias inmediatas se expresarían en la disminución de la morbilidad y mortalidad materna. Se proporcionaría a la población recursos médicos y técnicos más eficaces y seguros.

Se podría prevenir la repetición de abortos, pues se extendería el conocimiento de la vida sexual y se facilitarían medidas anticonceptivas. Complementando educación sexual y programas de planificación, se llegaría a una disminución en la incidencia del aborto inducido.

La práctica del aborto legal por personal médico y paramédico calificado aumentaría inicialmente el número de abortos sin riesgos. En este sentido, la práctica del aborto inseguro es un grave problema de salud pública. También lo es el aborto por causas sociales y económicas que toma como eje la injusticia social, es decir, el aborto es un problema cuya reglamentación compete a la salud pública y no al derecho penal, por lo tanto, hay que despenalizar el aborto para garantizar los derechos de las mujeres: a vivir la maternidad voluntaria, contra la violencia sexual y por el respeto a la libertad sexual; además, el derecho a la libertad de conciencia, el laicismo y el derecho a la no intervención del Estado en cuestiones de la intimidad y la privacidad.

Aborto libre, seguro y gratuito: las tres causales que no bastan

Pensar en el aborto legal como un avance para las mujeres es una falsa idea. En varios lugares del mundo donde la mujer ve disminuidos sus derechos civiles o políticos (países en el Medio Oriente, por ejemplo) se permite algún tipo de aborto y esto no es una mejora en sus condiciones, por el contrario, constituye otra forma de sometimiento desde una estructura patriarcal. De eso dan cuenta algunas legislaciones que permiten el aborto con la autorización del marido o el padre de la mujer (Siria), los abortos forzados (China), abortos por violación en África realizados por la amenaza de muerte hacia la víctima, y el genericidio que se lleva adelante con el aborto de niñas en gestación (Asia). En Europa se hace más palpable la profunda problemática que enmascara el aborto, a través de la llamada penalización salarial de la maternidad:las mujeres que son madres en el Reino Unido ganan hasta 25% menos (OIT).[iv]

Estos casos evidencian en su forma más extrema la realidad del aborto y ponen en relieve los datos de estudios que muestran que, en México, 7% de la mortalidad materna por aborto inducido puede ser explicada por violencia de pareja contra la mujer.Legal o no, el aborto es un acto violento, síntoma de vulnerabilidad y, por ende, una forma grave de violencia contra las mujeres.[v]

Interrupción legal del embarazo seguro en la Ciudad de México[vi]

Se estima que 97.66 % de las pacientes son de la Ciudad de México y entidades aledañas, como Estado de México, Puebla, Hidalgo, Morelos y Querétaro. Otros estados desde los que viajan las mujeres son Jalisco (505 casos), Michoacán (432), Veracruz (430), Guanajuato (375 pacientes) y Oaxaca (322). Datos de la Secretaría de Salud señalan que la mayoría de las mujeres que han decidido interrumpir su embarazo son jóvenes de entre 18 y 24 años de adad, le siguen las mujeres de 24 a 29 años y luego las de 30 a 34 años. Según las autoridades, de las 194 153 mujeres que han acudido en estos 11 años, a 148 590 se les han proporcionado medicamentos, a 42 521 se les ha practicado un proceso de aspiración y a 3 042 pacientes un legrado uterino instrumentado.[vii]

 Un pañuelo verde contra el patriarcado

La lucha de las mujeres ha retomado las calles; 2018 será recordado como el año en que las mujeres de América Latina e Iberoamérica tomaron como símbolo de lucha un “pañuelo verde”, propuesto por el movimiento de mujeres en Argentina, quienes retoman el “pañuelo blanco de las Madres de la Plaza de Mayo” para enarbolar la lucha por la vida y contra la muerte por abortos mal practicados y por casos de niñas violadas, obligadas a vivir embarazos no deseados. Así, siguieron las mujeres en Chile, quienes han promovido cambios a la legislación y se han organizado a través movilizaciones en las calles con el #Nobastantrescausales.

Aunque en ambos países no se ha logrado la despenalización del aborto y tampoco se ha garantizado el derecho a la salud y seguridad de las mujeres, lo cierto es que el movimiento feminista ha cobrado fuerza y organización.Se han logrado reivindicaciones sistémicas ycolocado el debate de la opresión patriarcal, misógina y machista, fundamento del propio sistema capitalista y poniendo en jaque, con su libertad, al sistema opresor entero.

 

[i] Socióloga conmaestrías en Estudios Latinoamericanos y Periodismo Político. Promotora de Difusión Cultural en la UAM-Xochimilco.

ii]A.Kolontai, Sobre la liberación de la mujer, España, Fontamara.1979.

[iv]https://www.scribd.com/document/327390631/Aborto-y-una-nueva-perspectiva-en-torno-a-las-problematica-de-las-mujeres#fullscreen&from_embed. Recuperado el 3 de abril de 2019.

[v]Ídem.

[vi] En 2008 fue aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (hoy Ciudad de México) el derecho a la interrupción legal del embarazo durante las doce primeras semanas. Ese derecho se amplía a toda la red hospitalaria del sector salud de la ciudad.

[vii]https://www.milenio.com/ciudad/en-11-anos-cuantas-mujeres-han-abortado-en-cdmx. Recuperado el 3 de abril de 2019.