Maternidad libre y voluntaria

Ignorina Guadalupe Palafox Soto

¿Sabemos qué es la maternidad?¿Estamos conscientes de sus pros y contras? ¿Conocemos las formas de ejercerla (puede ser mediante adopción)? Preguntas dirigidas no sólo a las mujeres, sino también a los hombres, que deben estar bien informados para apoyar en esta etapa crucial; ambos, desde luego, con plena salud mental.

La maternidad se desarrolla en la mujer tanto por instinto natural (origen biológico), lo cual se traduce en una necesidad de tener, sentir y ver desarrollar una vida, como por una construcción sociocultural, con todo lo que implica,como la sujeción a una estructura antrópica y patriarcal que busca confinarla a las tareas domésticas y hacerla responsable única de la gestación, crianza y desarrollo de un nuevo ser para formar un núcleo familiar.

El cuerpo de la mujer, si es biológicamente apto para concebir es viable también para dedicarse a llevar la “maternidad”, en muchas situaciones no por elección propia, pues la presión social aún impera. Afortunadamente, en México muchos de los estereotipos en cuanto a la crianza de los hijos e hijas han ido cambiando en las últimas décadas, aunque en numerosas partes del país persisten costumbres culturales que atropellan los derechos de las mujeres en general, lo cual lleva a una desmotivación en el deseo de ser madre y a que muchas de ellas se vean obligadas a serlo sin que sea una decisión propia. Es decir, a que no se respete el derecho a no tener hij@s. Aunque esta maternidad con base en la construcción social pudiera ser un “maravilloso cuento de hadas”si se cumplieran todos los factores como apoyo médico, madurez, cariño, sustento económico, responsabilidad y deseo de tener descendencia, la realidad es que esas condiciones óptimas están muy lejos de ser una realidad.

Esta situación se agrava en las zonas marginadas del territorio nacional, donde las costumbres machistas arraigadas y la deficiencia en los servicios de salud vulneran las condiciones para que una mujer decida procrear de manera libre y segura, para que sus hijas e hijos nazcan y se desarrollen en un entorno armonioso y feliz. El momento político actual constituye una invaluable posibilidad de que, mediante acciones responsables, se superen los rezagos y se acceda a una nueva forma de concebir la vida.

La maternidad libre y voluntaria debe ser sustentada en el ejercicio de proteger los derechos humanos de las mujeres con pleno respeto a su decisión propia. Las mujeres en la etapa de reproducción poseen plena capacidad de decidir sobre sus cuerpos y destino de vida, siempre y cuando sea a la edad conveniente y en condiciones óptimas de salud para no poner en peligro su vida. Asimismo, que en el caso de practicarse la interrupción legal del embarazo sea con todo el apoyo médico necesario y que posterior al aborto se dé el seguimiento de ayuda psicológica para garantizar la salud mental. La mejor decisión sobre su cuerpo es suya en su totalidad.