Las mujeres contra la herencia del machismo

Guillermina Solano Rojas

La mujer mexicana ha sido sometida por siglos a la violencia, discriminación, crítica y victima de múltiples vejaciones; sin embargo, hubo un tiempo en que el rol de la mujer jugaba un papel muy importante, en el mundo prehispánico no se le trataba tan mal e incluso había castigos contra quienes la ofendieran, en ese tiempo el rol de la mujer no era nada pasivo, participaba en múltiples actividades, desde curanderas y parteras hasta astrólogas. Con la llegada de los europeos las cosas cambiaron y a partir de ahí las cosas empeoraron para las mujeres.

Durante siglos han padecido el maltrato, la vejación y hasta la violencia más acentuada, en México han padecido eso que se le conoce comúnmente como “machismo”, que es el sojuzgamiento parcial y cruel por parte del sexo masculino, ya sean padres, hermanos, tíos y ha llegado a ocurrir en algunas sociedades rurales donde las costumbres tradicionales privan sobre el sentido común y la justicia, hasta las madres también las llegan a sojuzgar con la misma tiranía con la que lo hacen los miembros masculinos de la familia.

A pesar de que vivimos en una época y en un tiempo en que la tecnología y las comunicaciones nos han adelantado muchísimo, no se ha podido desarraigar ese machismo latente en la sociedad mexicana; por otra parte las mujeres ciertamente se han posicionado de una participación más activa que hace unas décadas hubiera sido muy difícil sostener o permitir su ejercicio, esto mismo ha permitido que la mujer se haya hecho más participativa en toda actividad, desde la laboral, en el hogar, en la empresarial y hasta en la política, esto sin duda es un gran logro que se han ganado a pulso.

Hay todavía un amplio sector femenil que no ha logrado ni un poco de lo que han logrado las mujeres en las grandes ciudades principales, nos referimos a la mujer en el campo; y todavía lo que es peor, las mujeres indígenas que han sido las más atacadas y siguen sufriendo el estigma de ser mujer e indígena, esas sociedades rurales todavía no salen de ese retraso por múltiples razones que se vienen arrastrando desde siglos atrás.

Por tanto, son evidentes los obstáculos que la mujer ha enfrentado y enfrenta todavía, no obstante que vivimos en una sociedad globalizada y llena de comunicaciones donde en segundos nos estamos comunicando con gente de todas partes del mundo. El machismo no se ha desarraigado de nuestra sociedad mexicana, del machismo se derivan casi todos los obstáculos que se presentan a las mujeres en todos los ámbitos de su vida. Razón por la cual también hay mujeres que se han levantado en demanda de sus derechos humanos, como madres, como esposas y como mujeres. Su valentía las ha puesto en un lugar que incluso las ha hecho ser participes de la vida cultural, ya no solo les interesa tener un empleo, cuidar de sus hijos, o participantes de la vida política de su país, también quieren y les es necesario incurrir en la vida cultural, estudiar, prepararse, salir adelante y dejar de ser esos seres inferiores que el mundo masculino reprime.

Propuesta.

La práctica del machismo no es necesariamente de género, es decir, no es que nada más los hombres la ejerzan, como mencionaba anteriormente, en las sociedades rurales más tradicionales, el machismo también es ejercido por las mujeres cuando tienen cierta jefatura que los machos les permiten para sobajar a cualquier mujer del hogar o la familia; de lo cual podemos decir de manera rotunda que uno de los males que azota a nuestra sociedad es el machismo, fuente de muchos problemas sociales y más aún que todavía se sigue perpetuando en las sociedades rurales y si son indígenas más aún. Las mujeres del medio urbano han podido superar un poco este problema y han podido salir adelante, de ahí que sus metas en estos aspectos sociales van dando un poco de sus frutos, aún hay mucho por hacer pero el camino ya está trazado, en este sentido el estado mexicano puede hacer mucho, promoviendo la participación femenina en todos los ámbitos como el cultural, político, social, educativo, etc., pero así como lo han estado realizando las mujeres urbanas, es muy deseable que las mujeres que están rezagadas en sus comunidades logren también está realización. El machismo es un mal social pero también ideológico, atacar este mal desde la raíz será adelantar la vida social de todo un país que ha padecido este mal por siglos. Programas educativos, leyes justas, no corrupción, proyectos sociales, vigilancia de los derechos humanos, serán solo algunas de las herramientas que puedan usarse para ir erradicando esta enfermedad social de nuestro entorno, tanto en la ciudad como en el campo, ante todo en las comunidades indígenas que se encuentran muy rezagadas en este aspecto, que también ahí lleguen las propuestas y puestas en marcha de programas sociales, propuesta de leyes que protejan más a las mujeres, vigilancia y buena administración de estos proyectos que no solo protejan sino que vayan erradicando este mal social y humano. Cuando la mujer vaya integrándose en el conocimiento de sus derechos y sus proyectos de vida, se estará dando apenas un paso muy importante pero decisivo en esta lucha que es de todos, de mujeres y hombres que aspiran a ser mejores ciudadanos y personas más humanas.

Fuentes:

Bárcena, Díaz, Leticia, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, La mujer gobernante en la época prehispánica, disponible en: https://www.uaeh.edu.mx/scige/boletin/prepa4/n5/e1.html

Gob.mx, 2016, ¿Sabes qué es el machismo?, disponible en: https://www.gob.mx/conavim/articulos/sabes-que-es-el-machismo?idiom=es

López, Oscar, 2018, El machismo de este país está matándonos, Newsweek, disponible en: https://newsweekespanol.com/2018/09/machismo-mexico-mata/