Editorial

Los movimientos feministas en todo el mundo coinciden en señalar que la dominación patriarcal se escuda en la dicotomía entre lo privado y lo público, y esta división ha contribuido a consolidar el autoritarismo y la violencia hacia la mujer, sobre todo en el ámbito familiar, en donde se limitan o anulan sus derechos humanos, es decir el derecho a decidir sobre su propio cuerpo. A lo largo de la historia las pensadoras feministas han sostenido que lo que ocurre en lo privado tiene consecuencias en lo social, porque es en lo público dónde se dan las relaciones de poder político.

Las diferentes corrientes feministas plantean que los mecanismos de control del patriarcado se fundamentan en el control del cuerpo de la mujer, de ahí que los grupos conservadores, entre ellos los partidos de derecha y la Iglesia católica, impongan “normas sexuales” que implican, entre otros aspectos, negar el derecho al aborto libre y seguro y considerar la maternidad como sinónimo de identidad femenina. Es por ello que las banderas feministas han incorporado demandas relacionadas con la sexualidad (el uso de anticonceptivos y el placer sexual), a las demandas económicas (derechos laborales, entre otras) y sociales (una vida sin violencia y con participación política). Hoy las mujeres han logrado que sus demandas estén presentes en la agenda pública de los diferentes países del mundo, pero la equidad de género todavía no es una realidad y la lucha y el desafío todavía están vigentes.

Las mujeres continúan sufriendo discriminación y violencia a pesar de que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1979 la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, así como otras iniciativas como las resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en dónde se promueve la participación de las mujeres y de las niñas en el mantenimiento y en la consolidación de la paz en 2000. Otro paso importante hacia la igualdad entre hombres y mujeres fue la creación de la ONU Mujeres en 2011, con el objetivo de impulsar la igualdad de género en el mundo, y en el mismo año, la creación del Convenio de Estambul, en Europa, con el objetivo de abordar todas las formas de violencia hacia las mujeres. Además, el Foro Económico Mundial hizo un llamado para que 2018 fuera “el año en el que las mujeres prosperen” ya que en el ámbito laboral y económico las mujeres también son discriminadas (Amnesty International, 2020).

Sin embargo, Amnistía Internacional ha difundido datos correspondientes a 2017-2019 que son preocupantes a nivel mundial: 40 mil mujeres embarazadas mueren cada año por complicaciones de abortos; 16 millones de adolescentes dan a luz cada año, por relaciones sexuales forzadas; 140 millones de mujeres han sido sometidas a mutilación genital, 92 millones de estos casos ocurren en África; cerca de 150 millones de niñas menores de 18 años han sufrido agresión sexual, y una de cada tres mujeres del mundo ha sufrido violencia, abusos sexuales o los dos casos (Amnesty International, 2020).

en voz alta contribuye al debate sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos en México, a través de las entrevistas realizadas a las legisladoras, en el ámbito local de la ciudad de México y a nivel federal. Ellas nos brindan información actual del estado de las leyes en la materia, y tres artículos que nos proporcionan información histórica y actual sobre los movimientos feministas en pro de los Derechos Sexuales y Reproductivos, sus logros y sus retrocesos.

Nuestro Movimiento Regeneración Nacional (morena) propuso luchar por el cambio verdadero y la revolución de las conciencias. Las mujeres de morena consideramos que para consolidar el gobierno del cambio debemos construir no sólo un discurso político, es esencial enarbolar las banderas feministas e incluirlas en el debate nacional.