Feminismo y feministas en la 4T

Rosa Martínez

El comienzo de la Cuarta Transformación (4T) se sustenta en la lucha de las mujeres, de otra manera no sería posible. Estos cambios han empezado porque las mujeres, todas aquellas feministas que se identifican con los pensamientos y acciones transformadoras, que luchan por sus derechos y que combaten la violencia que las aqueja, mientras se reconocen unas a las otras en la lucha, podrán encumbrar la revolución de las conciencias.

La renovación del país, del que poco más de la mitad de su población se compone de mujeres, hoy amerita enfoques múltiples y, con todo, en la época actual la urgencia de detener la violencia que se ejerce contra las mujeres requiere activar a la sociedad.

El grado de violencia hoy habla de la descomposición social que el modelo neoliberal produjo en más de tres décadas. Por ello, la organización y unidad de causas es indispensable, porque a partir de este comienzo debemos parar esas políticas y atender las demandas pospuestas y que hoy son prioritarias para las mujeres, recordemos que “la agenda de las mujeres es la agenda del país”.

Para entender el feminismo y quiénes son las feministas, de dónde derivan las desigualdades y la violencia que padecen, es importante repasar los procesos históricos y multifacéticos que hoy se manifiestan en esta lucha y reconocer que hay muchas formas en las que se expresan las mujeres.

Es por eso que en esta ocasión en voz alta aborda las ideas y el pensamiento de tres mujeres quiénes, desde su propia trinchera, nos comparten sus ideas y nos incitan no sólo a reflexionar sobre el papel fundamental de las mujeres feministas y nuestro sitio en este presente determinante, si no a entrar en acción.

Doctora María Elvira Concheiro Bórquez

Tesorera de la Federación

Foto: cortesía de María Elvira Concheiro Bórquez.

¿Qué es el feminismo y quiénes son las feministas?

Bueno, diría que del feminismo es ese movimiento y esa concepción de lucha por los derechos de las mujeres, por lograr el respeto y la igualdad en oportunidades de las mismas. Es un movimiento diverso que viene de lejos, que tiene historia de más de un siglo y medio diría yo, y que eso le ha dado mucha riqueza, mucha pluralidad y, al mismo tiempo, mucha perspectiva de qué es lo que quieren unas feministas, de lo que quieren otras y en dónde están las prioridades ahora.

Las feministas son las mujeres que comparten esta visión. Aquí no hay inscripción, es una autoinscripción; si uno se siente feminista, lo es. Es decir, si en ese movimiento nos vemos reflejadas, nos vemos defendidas por el feminismo, lo somos.

Una cosa muy importante que a mí me dio el feminismo, es que me aclaró muchas cosas, aprendí mucho, porque hay grandes teóricas, grandes planteamientos para entender el mundo y de dónde vienen esas desigualdades y esas injusticias contra las mujeres; eso me lo dio el feminismo. Entonces, creo que las feministas somos aquellas que nos vemos ahí, nos vemos en esa lucha.

¿Cuál ha sido el desarrollo de las demandas en la historia del feminismo?

Considero que las mujeres fueron avanzando poco a poco, como es normal, por entender la dimensión de sus problemas y de su lucha. Creo que hubo momentos en donde se apostaba todo a unas ciertas demandas. Por ejemplo, las sufragistas, que pensaron en el siglo XIX que si la mujer alcanzaba el derecho a votar y ser votada las condiciones de las mujeres iban a cambiar muy positivamente para todas, pronto vimos, bueno no tan pronto porque tardó mucho en llegar el voto, la posibilidad de que las mujeres fueran votadas y, después, la posibilidad de que fueran electas. Puedes tener el derecho a postularte, pero de ahí a que te elijan…

Pero nos dimos cuenta de que los problemas del trabajo, la discriminación en el mismo, la explotación de la mujer era mucho más fuerte que la que sufría el hombre, eso era otro problema que no se resolvía con tener derecho al voto.

Entonces ahí se fue haciendo más compleja la historia de la lucha, aparecieron las trabajadoras en el momento en el que hubo un movimiento de trabajadores y trabajadoras muy fuerte a finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX, en donde los derechos de las mujeres se juntaron con los derechos de los trabajadores y algunas no los separaron. Unas les dieron más importancia a unos temas que a otros.

En fin, ahí fuimos probando a lo largo de la historia y de las luchas que somos un movimiento multifacético, que tiene distintas formas de expresarse y que está atravesado, no es puro. No es un movimiento puro de mujeres que tienen claro cómo y a dónde llegar, sino que se atraviesan los problemas de clase, de raza; que dentro de las mujeres, a su vez, hay quienes la pasan más mal, digamos, o que suman otras opresiones y otras discriminaciones.

Esto fue haciendo una historia muy rica y muy compleja. Creo que ahí hay una gran discusión, por eso hay muchas formas en las que se expresan las luchas de las mujeres.

Y en este sentido, ¿en qué consiste la lucha feminista actual en México: en lograr la igualdad y el acceso a las mismas oportunidades, o en denunciar, exigir y detener los tipos de violencia?

Bueno, no diría que hay una urgencia que, desde luego, es el detener esa violencia, porque ahí se nos va la vida. La otra también tiene mucha relevancia, porque es el día a día y ahí se alimenta también la violencia con esas desigualdades.

No son temas totalmente separados o distintos, pero desde luego en México tenemos un grado de violencia que habla de la descomposición social tan enorme que existe en el país, después de más de tres décadas de gobiernos neoliberales. Eso está en el fondo de esas políticas, la violencia y alimentar esta violencia.

¿Cómo contribuyen las mujeres desde su papel en la 4T?

Bueno, la 4T es una transformación que quiere ser múltiple. Lo va a hacer en la medida en que la sociedad reaccione, participe y haga sentir sus deseos de cambio. Creo que tenemos ahí un reto que todavía está por desarrollarse, porque ha habido un poco de pasividad, digamos, en la sociedad. El otro día un compañero decía: “bueno, si el presidente está hablando siempre del elefante reumático, habría que hablar de la elefanta reumática, que es la sociedad”.

Hay una retroalimentación, que tenemos que insistir en que se vea así, tanto en el movimiento de las mujeres y en la 4T, como una gran oportunidad, como un gran momento para que su lucha se despliegue, para que alcancemos demandas más precisas, más puntuales y, al mismo tiempo, para tener todas las condiciones de convencer a más mujeres, a más hombres, a todas y a todos en general.

El papel de las mujeres puede ser muy importante y puntual dentro de la 4T, porque ésta ha estado comandada con un propósito, que es detener esas políticas que están en el fondo del deterioro social, cambiarlas, iniciar un nuevo momento, pero la 4T no ha puesto tanta atención en las demandas puntuales, entre ellas las de las mujeres. Por ello es un momento estupendo para que se retroalimente el movimiento de las mujeres como la propia 4T con la participación de ellas.

La violencia contra las mujeres y su tipología, ¿cómo puede explicarse hoy desde el punto de vista feminista? ¿Bifurca el concepto y las motivaciones en la lucha de las mujeres?

Creo que sí, estamos en una situación tan grave que ya las explicaciones sencillas tampoco caben. En esta tipología tenemos ahí una herramienta, digamos, estos estudios que están abordando los tipos de violencia, las distintas manifestaciones de la misma, las distintas mitigaciones, ahí hay una riqueza que muestra las preocupaciones, la urgencia de la lucha de las mujeres.

 La violencia sigue creciendo, los feminicidios no se han detenido, porque esto es una cuestión muy compleja que nos involucra a todos, al núcleo familiar, a las parejas, a los jefes en los trabajos y, desde luego, a las bandas dedicadas a extorsionar o violentar a las mujeres, como una manera de reafirmarse, etcétera. Entonces tenemos que dar múltiples respuestas.

 Tenemos que atender en múltiples frentes cómo se está dando la violencia. Creo que es muy importante entender esto así, porque de pronto hay una visión simplista, como “si el presidente quiere se detiene esto”. ¡Pues no! No, no es así. La violencia está como un tumor dentro de la sociedad misma, dentro de los más cercanos, muchas veces dentro de los que nosotras amamos, o pensamos que amamos. Entonces es muy delicado el asunto como para simplificarlo y convertirlo en una bandera un poco vulgar.

 Aquí exige que nuestro movimiento entienda todas esas múltiples maneras que tiene, porque tenemos que presentar múltiples soluciones, o sea, proponer muchas cosas, en varios frentes, para que tengamos éxito. Eso es lo que a mí me parece que ha faltado un poco. Hay ciertos núcleos que están estudiando muy bien esto, pero otros de activistas que simplifican las cosas.

En su opinión, ¿El feminismo actual en México confronta al gobierno de la 4T?

No. Hay sectores que quieren la confrontación entre otras cosas por estas lecturas simples y otras que seguramente tienen otros propósitos y están tomando lo del feminismo como una manera más, es una manera muy cobarde, muy sucia de oponerse a la 4T, que pueden convertirse en todo lo que no han sido: ecologistas, feministas, pro aborto, cuando lo han combatido siempre etcétera, lo que sea con tal de afectar a la transformación.

Pero esos yo creo que los conocemos bien y los podemos tener muy bien ubicados y no creerles. A mí lo que me parece de mayor atención y con lo que debemos tener más cuidado es con los sectores del propio movimiento que en lecturas simples, desesperadas, que no ven la complejidad, ni la oportunidad, hay un espíritu; después de tanta violencia, de tantos fracasos y tantas muertas, pues es mucho más fácil que surja un espíritu de mártir. Y ese lugar, no me parece que sea el lugar desde donde podemos construir una alternativa.

Quiero insistir, tenemos que ser muy cuidadosas, verlo en sus distintas motivaciones, sus distintas manifestaciones, no hay un feminismo, no hay un solo feminismo. Hay grupos feministas muy activos y algunos de ellos sí están expresándose en contra de este gobierno, pero somos otras, muchas feministas que estamos en otra dirección o que estamos incluso colaborando con el gobierno, así que siempre hay que ver esa riqueza y esa diversidad que tiene el feminismo.

Foto: “MEX AC SUBASTA DE LIBROS FILZ”, Secretaría de Cultura CDMX is licensed
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¿Las mujeres militantes de morena se movilizan por la lucha feminista contra el modelo patriarcal y el neoliberalismo impuesto? Si no es así, ¿cuáles son las causas que motivan las acciones hoy?

Bueno, creo que ha habido movilizaciones, expresiones, no tanto como necesitaríamos. Creo que hay una reacción, es curioso, entre los partidarios de la 4T hay amplios sectores que están pasivos, observando lo que hace el presidente, lo que hace este gobierno, pero no están activos. Yo me dirigiría a ese grupo y en particular a las mujeres que han sido tan importantes en la lucha por llegar a esta transformación, que sin ellas no hubiera sido posible, sin duda alguna, a esas mujeres me dirigiría para llamarlas a tener una actitud mucho más activa y participativa.

Necesitamos mucha participación y acciones muy creativas. Hay que detener a una derecha que está haciendo cosas muy sucias, muy tramposas y también muy violentas. Entonces tenemos mucha tarea que hacer los que somos partidarios de esta transformación, que la vemos como una oportunidad para que las causas democráticas, las causas contra la injusticia, las causas que quieren desterrar al neoliberalismo, puedan avanzar e impactar en muchos espacios. Es un momento de oportunidad y hay que aprovecharla porque no siempre la tendremos.

Nina Torres Baños

Profesora en el Departamento de Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco.

Foto: cortesía de Nina Torres Baños.

¿Qué es el feminismo y quiénes son las feministas?

Parafraseando a Ana Alicia Solís de Alba y a Max Ortega: la historia del feminismo es, como la historia de la izquierda, una historia inacabada. Ambas historias nacen y se desarrollan de la mano.

El feminismo para mí es revolucionario, es decir, es pensamiento crítico puesto en acción. Se ha desarrollado a lo largo de poco más de dos siglos, en occidente al menos, alrededor de la opresión patriarcal, alrededor del análisis del capitalismo y alrededor de la crítica feminista que se le hiciera al socialismo de los albores del siglo XX. Es de izquierda porque es crítico, en mi opinión, no hay feminismo de derecha o feminismo conservador, eso es un error, es un absurdo.

Sé que se habla de distintos feminismo pero, en mi opinión, no reconozco a las protagonistas o a las mujeres de derecha o conservadoras que enarbolan, de pronto y muy coyunturalmente, ciertas banderas que han sido propias de las luchas feministas; a las primeras no las reconozco como feministas, en todo caso son “mujeristas”, pero no feministas.

Las feministas somos las mujeres que nos identificamos, reflexionamos y elaboramos desde la praxis crítica, desde el punto de partida de reconocernos en la otra, reconocer similitudes en condiciones de opresión sexistas hasta, por ejemplo, la elaboración de teoría crítica feminista que, felizmente, es muy abundante. Esto sobre todo en el occidente desde finales de los setenta del siglo XX. Concretamente, en México se da un desarrollo del pensamiento feminista muy importante a partir de los ochenta. El feminismo es un pensamiento político, es un pensamiento político crítico.

Las feministas somos quienes estudiamos, laboramos, nos identificamos, reflexionamos, actualizamos desde las vivencias y, desde el análisis de la realidad concreta actualizamos ese pensamiento crítico, sustentado o basado en premisas o principios básicos del feminismo. No digo que sean las únicas, pero sí el análisis de la opresión de la mujer, la invisibilidad de la mujer en la historia tiene que ver con esta opresión, la relectura de la presencia y de la actuación de las mujeres en tanto actoras o actrices políticas, es sin duda una contribución fundamental del feminismo.

¿Cuál ha sido el desarrollo de las demandas en la historia del feminismo?

Es enorme la historia, es extensísima y, como señalaba al principio, nuevamente parafraseando a mis autores, la historia de las demandas, de las luchas, del pensamiento feminista es una historia inacabada, es una historia en curso, es una historia que se sigue construyendo y se sigue alimentando. Las demandas han sido y son, y seguramente serán, tan profundas como es la propia estructura patriarcal, como lo es el propio capitalismo.

Ese es el modelo o sistema mundo que prohíja y reproduce la desigualdad primigenia, tratada en la primera división del trabajo, que en palabras de Friedrich Engels fue la división sexual del trabajo. Estamos hablando de mediados del siglo XIX, cuando este autor propone el concepto en particular de la división sexual del trabajo como sustento o como soporte teórico de lo que después las feministas denominaran o denominaremos sexismo.

A las demandas, o mejor aún, a las propuestas políticas y filosóficas del feminismo “clásico”, entre comillas, se han agregado y se sumarán en el futuro otras más, incluso se han agregado otras, pero todas parten de la misma premisa o del horizonte general, las mujeres somos personas en lucha constante por ser reconocidas como tales, es decir, por ejemplo, somos mujeres antes que ser madres, somos mujeres antes que ser hijas. Mujer, ser una y otra, es o debe ser como para los varones, es decir, los varones son varones, no se les considera culturalmente como padres o hijos, son varones; las mujeres lo somos y desde nuestra condición de mujeres decidimos convertirnos, o no, en madres, desde luego somos hijas.

La dimensión cultural del feminismo en este sentido, el alcance del feminismo en términos culturales es francamente espectacular. Con relación a la pregunta que me hacías de ¿cuáles son los derroteros de la historia de las luchas feministas? Pues son muchísimos, pero la contribución que podemos sintetizar en términos de transformaciones culturales, de planteamiento de nuevas maneras culturales, de relaciones interpersonales, de relaciones sociales, de cosmovisión, construido desde la alteridad, desde el ser mujeres construyéndose y nombrando a los otros y a las otras, desde el análisis histórico de ese conjunto de relaciones capitalismo-patriarcado, es de una importancia fundamental.

¿En qué consiste la lucha feminista actual en México: lograr la igualdad y el acceso a las mismas oportunidades, o en denunciar, exigir y detener los tipos de violencia?

Yo creo que en México, como en cualquier otro país, pero en particular en México, ambas dimensiones caminan juntas, no son excluyentes. Como comenté antes, y que no nos sorprenda la incorporación de nuevas propuestas, es decir, frente a la lucha histórica por la igualdad y el acceso a las mismas oportunidades, también ha caminado el proceso de denuncia, de exigencia y de repudio frente a todas las expresiones del sexismo en todas sus modalidades.

Ambos ejes han caminado de manera simultánea, son parte de la propia construcción histórica del movimiento, de sus luchas y no hay que verlas como excluyentes, tampoco son complementarias, son parte del mismo fenómeno que denominamos movimiento feminista o, más puntualmente si se quiere, el conjunto de las luchas de las mujeres feministas en pos de la construcción y el alcance de un mundo y de una sociedad igualitaria, pacífica, feminista y respetuosa del medio ambiente.

¿Cómo contribuyen las mujeres desde su papel en la 4T?

Son tres dimensiones. Con relación a las mujeres que son parte del gobierno de la Cuarta Transformación 4T, contribuyen y contribuirán haciendo su trabajo. Si ellas, si estas mujeres son feministas, lucharán como lo han hecho antes de su incorporación, para que en el gobierno se asuma el pensamiento crítico del feminismo. Si no son feministas, el solo hecho de ser mujer no garantiza la inclusión o el debate o la lucha por la inclusión del pensamiento feminista o de la visión de las mujeres feministas. Ser mujer no es sinónimo de ser feminista y eso creo que nos queda muy claro, hay demasiados ejemplos en la historia mundial y en la historia de este país en particular.

Una segunda dimensión, si nos referimos a las mujeres del Movimiento Regeneración Nacional (morena) y su contribución al proyecto de nación de la 4T, entonces ahí, por lo menos en lo que yo conozco y me consta, es el trabajo que se ha impulsado en los últimos cinco o seis años desde la Secretaría de Mujeres morena en la Ciudad de México, donde se ha trabajado intensamente en la organización de las mujeres, en su formación política, en su capacitación en términos de manejo de instrumentos legales, por ejemplo.

A propósito, destaco las más recientes publicaciones de la Secretaría que han sido muy recientemente anunciadas en su página web, en donde podemos encontrar, entre otros textos, no recuerdo los títulos pues, pero invito en todo caso a todas a consultar la página web de la Secretaría y a descargar las publicaciones que, además, están completas y son totalmente gratuitas.

Ahí encuentras de todo, desde el glosario histórico de los conceptos del feminismo, por ejemplo, y que es un excelente glosario, también el compendio que se ha realizado, sobre todo la documentación legal, de todos los documentos que se han elaborado en los últimos 15 años, no sólo en la Ciudad de México sino también a nivel nacional. El esfuerzo de la Secretaría, en ese sentido, me parece que no sólo es plausible, sino que va y contribuye efectivamente y concretamente al proyecto de nación de la 4T.

Me consta también, por ejemplo, cómo se ha avanzado en la conformación no sólo del proyecto en la Ciudad de México, sino en su ampliación a la República que se traduce hoy en día en este acuerpamiento u organización de morenas, de mujeres morena, aunque creo que falta en este plano y todavía falta mucho por recorrer.

Veo que el próximo Congreso Nacional del partido sería un espacio fundamental, importantísimo para empujar reformas al interior del propio partido, en cuanto a sus documentos normativos y en cuanto a ciertos principios que me parecen fundamentales. Creo que por ahí todavía puede contribuirse y estamos obligadas a mantener nuestra actividad, nuestro trabajo de organización, de reflexión, de análisis, de elaboración para darle esencia, o mayor esencia, desde la Secretaría Mujeres de morena, al menos desde la Ciudad de México, al proyecto de la 4T desde el partido, porque mujeres morena es el trabajo que las mujeres desarrollan al interior del partido y desde ahí para con la sociedad.

Un asunto fundamental y del que citaré algunos ejemplos, tratando de resumir un poco lo que me parece que puede constituir una agenda preliminar o inicial a trabajar de aquí a noviembre para el Congreso Nacional, es el asunto que tiene que ver con los métodos de selección de las candidaturas. En tanto a método me refiero, por ejemplo, al de la asamblea por encima de la consulta.

Además se requieren criterios éticos en la selección de los propios candidatos y las candidatas, por ejemplo, que nadie con señalamientos o acusaciones por sexismo o corrupción podría ser candidato.

Cero tolerancia, o mejor aún, total intolerancia frente al irrespeto, frente a cualquier forma de expresión sexista o discriminatoria, por ejemplo, intolerancia clara frente al feminicidio. El asesinato de mujeres por el solo hecho de ser mujeres es simplemente inadmisible, y esto tiene que trabajarse y traducirse también en los documentos del partido.

En ese sentido el papel del partido, en general, me parece crucial y de las mujeres de morena, en particular, es mucho más importante en estos temas que tienen que ver con las mujeres, desde luego y de manera fundamental, pues desde ahí se propone una visión sana, respetuosa, feliz de la sociedad en su conjunto.

Aquellas mujeres que no están ni en el partido ni en el gobierno, es decir, la gran mayoría de las mujeres no estamos en el gobierno y una mayoría importante tampoco está en el partido. A esas mujeres, con ellas y parte de ellas forman estas colectivas de las que hablaba; muchas de ellas son anti partido, pero muchas otras no son necesariamente anti partido, simplemente no ven claro como para dónde va la cosa, y hay conductas partidarias que les repulsan profundamente, por ejemplo lo que señalaba en cuanto a los criterios éticos a considerar en la elección de candidatos y candidatas. Pero esa dimensión social de las mujeres porque es la población femenina que interesa ser organizada, apapachada por la Secretaría de Mujeres, tanto la nacional como las estatales y locales, son mujeres a las que hay que dirigir el trabajo de información, de difusión de análisis y propuestas, de los alcances, de las actividades gubernamentales que favorecen la actuación, la igualdad de oportunidades para las mujeres en los distintos grupos etarios, étnicos y de clase.

Me parece que esta tarea de comunicación, tanto del gobierno por un lado, pero particularmente del partido, por el otro, son proyectos de comunicación todavía insuficientes. Hay que apuntalar una estrategia de comunicación permanente, que dé cuenta, que informe y no sólo que rinda cuentas, lo cual sí es importante, pero también que informe sobre los avances y sugiera los senderos que todavía faltan por recorrer y que se nutra con todas las propuestas, de quienes tengan propuestas para formular.

La violencia contra las mujeres, y su tipología, ¿cómo puede explicarse hoy desde el punto de vista feminista? ¿Actualmente la violencia bifurca el concepto y las motivaciones en la lucha de las mujeres?

No creo que sea el espacio para entrar a un debate conceptual respecto del propio concepto “violencia”, éste es muy amplio y ha sido documentado en una muy extensa bibliografía temática desde el punto de origen o de partida que, en teoría política, reconoció y asignó al Estado la potestad de ejercer la violencia. De ahí el origen de los grupos de derechos humanos que denuncian a los agentes del estado como los “violadores” de los derechos en los años sesenta, en los años setenta cuando surgen las primeras agrupaciones de familiares de víctimas de violencia política, de secuestro, de desaparición, de tortura, etcétera.

La primera y contemporánea aplicación del concepto, tiene que ver con este reconocimiento, acuñada muy temprano en el siglo XX, de que es el Estado el que ejerce con legalidad la potestad de la violencia, que es una dimensión; y el concepto va hasta la “clásica” elaboración feminista, también de los años setenta, de “lo personal es político”, es decir, no compete al ámbito de lo privado, del hogar, de lo doméstico, de la violencia intrafamiliar, sino que compete a la denuncia y exigencia de la transformación de lo que se ha denominado por muchos años: “violencia intrafamiliar” frente al ámbito público, ante la sociedad.

Estas tesis, estas denuncias, y exigir castigo a los violentos son logros de las feministas. Son logros históricas de las luchas de las mujeres feministas, no son concesiones graciosas o “malosas” desde el poder, son logros de las luchas populares encabezadas por las mujeres feministas en este país y en el mundo en general.

¿Qué significa, por ejemplo, el tema de la violencia que articula la expresión y la organización de las colectivas formadas por mujeres jóvenes, que de alguna forma plantean algunas mujeres jóvenes, quienes hablan de una suerte de distanciamiento y algunas de ruptura con las viejas feministas? Entre las cuales me incluyen y me incluyo obviamente.

Creo que no, no hay una ruptura generacional, tanto las “rucas” como las mujeres jóvenes, primero recordemos que las “rucas”, las mujeres ya mayores de 60 años fuimos jóvenes pues, fuimos rebeldes, fuimos transgresoras; irrumpimos el orden patriarcal y combatimos al capitalismo, lo seguimos haciendo y lo seguiremos haciendo quizá de otra manera. Ya no tenemos la energía física ni los tiempos vitales para tomar todos los días las calles, pero lo hacemos desde nuestras contribuciones al pensamiento crítico, a las elaboraciones artísticas y culturales, y tomando las calles, claro!

El asunto con las jóvenes que enarbolan, o que hacen del tema “violencia” su fundamental punto o bandera de reunión y de colectivización y que puede, incluso, ser expresada a través de manifestaciones de mucha rabia, de mucha indignación, de mucho dolor; la rabia, la indignación siempre tienen que ver con el dolor, con dolores profundos, no debe asustarnos, no debe molestarnos incluso. El tema de la relación y del diálogo con estas jóvenes, organizadas en colectivas que hacen de la “digna rabia” su expresión de manifestación pública, a veces a través de manifestaciones que pueden parecer excesivas, hasta odiosas algunas de ellas, pero creo que el problema fundamental es de orden político y filosófico.

Creo que la discusión es incipiente entre las “viejas” y las jóvenes feministas en el caso mexicano, al menos, a diferencia de Argentina, por ejemplo, en donde hay un diálogo intergeneracional mucho más rico, del que vale la pena aprender pues han enriquecido un diálogo que va cada vez más profundo, a asuntos esenciales.

En el caso nuestro, en el caso mexicano, ese diálogo escasea; provoca miedo, provoca confusión, provoca un poco de estigmatización, pero creo que hay que plantear y trabajar constantemente en ello porque sabemos que en todo caso el diálogo entre mujeres es también un diálogo político, filosófico y cultural.

Aun entre feministas no estamos de acuerdo en muchas cosas, porque las mujeres también tenemos diferencias entre nosotras, en nuestro pensamiento político y filosófico, y se vale, es eso lo que enriquece el debate y lo enriquecería aún más, si pudiéramos articular más constantemente este diálogo, este análisis, este intercambio político, filosófico, creativo y cultural entre las antiguas y las jóvenes militantes feministas o activistas feministas, como se dicen las jóvenes. Yo hablo de militancia feminista como hablo de militancia política, pero ellas no, ellas acuñan conceptos tales como el activismo del feminismo joven.

Hay que replantearlo desde nosotras para enriquecer el diálogo, el debate político con las jóvenes, nutrirnos de sus visiones y que ellas también puedan enriquecerse con nuestras reflexiones; un poco decirles ¡A ver, no somos las mamás de este movimiento! ¡Somos compañeras en el movimiento!, tenemos diferentes experiencias pero desde esas diferencias podemos construir puntos de acuerdo, que son los fundamentales.

Creo que va un poco por ahí, en plantear o ver que el diálogo, el espacio de construcción y del caminar juntas, para cuando volvamos a tomar las calles, por ejemplo, para el próximo 25 de noviembre espero que ya estemos en semáforo epidemiológico verde, volveremos a tomar las calles y ahí estaremos las centenarias, las sexagenarias, las veinteañeras. Las mujeres estaremos otra vez en la calle, de eso estoy segura, nos vamos a volver a encontrar, pero hay que resanar y hay que establecer el puente de comunicación para el diálogo y el análisis político con las jóvenes, que, como ya dije, está bastante verde en este momento, es muy inicial todavía este diálogo y entonces se viven incomprensiones por parte de todas, de las “viejas” y de las jóvenes.

Cierro con la paráfrasis con la que abrí, me parece muy importante recordar que la historia del feminismo, que es la historia también de la izquierda, es una historia inacabada, y estoy apropiándome, por eso parafraseo a Ana Alicia Solís de Alba y a Marx Ortega, que son quienes acuñan este concepto en un texto que publicaron hace unos pocos años atrás: es una historia inacabada en tanto es una historia en curso, no es una historia derrotada, no se acabó la historia, no triunfó el neoliberalismo ni suprimió a una y a otra. ¡No! Es una historia inacabada, en construcción, en proceso, en desarrollo y como toda historia tiene sus subidas y sus bajadas, sus altas y sus bajas, pero es una historia viva a la que contribuimos cotidianamente y deberemos seguir contribuyendo.

En mi opinión, desde el feminismo de izquierda, que es lo que tenemos que reforzar y fortalecer tanto al interior del partido y el trabajo que realice con sus propios miembros y miembras, como frente a la sociedad y frente al gobierno de la 4T que se verá mucho más fortalecido y enriquecido si logramos que, efectivamente, el pensamiento crítico y los aportes históricos de las mujeres mexicanas nutran el ideario del proyecto de nación de la 4T.

Eloisa Vivanco Esquide

Presidenta de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de morena. Activista social y feminista
de izquierda. Fundadora de
morena

Foto: cortesía de Eloísa Vivanco Esquide.

¿Las mujeres militantes de morena se movilizan por la lucha feminista contra el modelo patriarcal y el neoliberalismo impuesto? Si no es así, ¿cuáles son las causas que motivan las acciones hoy?

Movimiento Regenerción Nacional (morena) es desde su nacimiento un partido en movimiento contra el neoliberalismo que, durante más de 30 años, sumió a este país en la miseria y la desesperación. La lucha es contra ese sistema, para erradicarlo de la cotidianidad, de nuestros institutos y, en los mismos términos que sus documentos legales, básicos, apostar en la construcción de una nación de derecho, no de privilegios.

Por otro lado, si el feminismo se moviliza en contra del modelo patriarcal, la lucha feminista de las morenistas seguirá firme en contra del neoliberalismo. En la Declaración de Principios de morena hay un párrafo que es muy hermoso, hasta parece poético:

No hay nada más noble y más bello que preocuparse por los demás y hacer algo por ellos, por mínimo que sea. La felicidad también se puede hallar cuando se actúa en beneficio de los otros: vecinos, compañeros de estudio o de trabajo, cuando se hace algo por la colonia, la colectividad, el pueblo o el país. Estos actos nos reivindican como género humano, forman comunidad, construyen ciudadanía y hacen de este mundo un lugar un poco mejor.

¿En qué consiste el proyecto de lucha feminista al interior de morena y en la 4T?

En la Cuarta Transformación (4T) el triunfo electoral de morena es feminista por definición. El partido se ha nutrido de las luchas del pueblo mexicano dentro de las que se incluyen desde luego, las batallas de las mujeres por el respeto a sus personas, su dignidad, sus derechos, así la propuesta de la 4T es la generación de una nueva conciencia en oposición al modelo neoliberal, solidaria, de apoyo mutuo, de respeto a la diversidad religiosa, étnica, cultural, sexual y a los derechos humanos de reconocimiento profundo, al sentido de la comunidad, el amor al prójimo y el cuidado del medio ambiente.

Las feministas, entonces, son definitivamente una base sustancial de esta nueva moral, de la transformación de las conciencias. Para que pueda apuntar, las feministas morenistas vamos arando los surcos sobre los que sembramos las semillas de este pensamiento crítico y solidario. No puede haber una 4T sin considerar los derechos y habilidades de las mujeres.

¿Podría considerarse que el proyecto feminista de la 4T dirige sus acciones para que las mujeres tengan acceso a las mismas oportunidades que los hombres: todos los derechos, la autodeterminación, la independencia económica y patrimonial, la igualdad de oportunidades en los ámbitos educativos, la salud, la seguridad, laboral, profesional y personal?

La 4T es una revolución de las conciencias y es la creación de un nuevo pensamiento, tal como se declara en sus principios, morena buscará la revolución de la conciencia hacia una nueva corriente de pensamiento crítico, solidaria, sustentada en la cultura de nuestro pueblo, en su trabajo y en su generosidad y también contiene que la felicidad no la promueve la acumulación de bienes materiales, sino procurar el bienestar de todos, de todas, nutrida de las luchas del pueblo.

morena lucha por el reconocimiento de los derechos plenos de las mujeres al reconocer su aporte al desarrollo y bienestar de los hogares, la igualdad económica, la paridad y la participación social, de seguridad y vida libre de violencia en todos los ámbitos, la justicia pronta y expedita, la educación, la salud, la calidad de vida y que éstas sean respetadas en todos los sentidos.

Acciones articuladas por morena, desde su origen como movimiento, y plasmado en un programa de acción por el que votaron millones de hombres y mujeres libres.

Por cierto, el Senado acaba de aprobar el derecho al salario igualitario, porque no existía como tal, a la mujer le pagaban menos y a los hombres les pagaban más, desarrollando el mismo trabajo, los derechos se exigen y hay que luchar por ellos, que deberíamos tenerlos sin necesidad de estar todo el tiempo luchando, exigiendo, pidiendo y haciendo que sea posible.

¿Qué se requiere para encumbrar la lucha feminista en México?

En mi opinión, es un nuevo pensamiento, una nueva conciencia reflejada en actitudes concretas, o sea en trabajo, colectividad, respeto, dignidad, igualdad, sororidad, amor y paz que tienen las actividades colectivas en las colonias, en los barrios, en las rancherías, en las regiones, en los espacios, en sus trincheras.

Todas las mujeres en sus lugares de origen podemos aportar a nuestro país nuestro granito de arena. Hace décadas nuestras abuelas, bisabuelas, empezaron a hacer la gran revolución, la transformación de las conciencias. Ahora hay que seguir avanzando, cuidando, enseñando a las demás generaciones de mujeres.

Les voy a compartir lo que dijo una gran pensadora, Simone de Beauvoir: “Que nada nos limite, que nada nos defina, que nada nos sujete, que nada nos detenga, que la libertad sea nuestra propia sustancia”.

Reconozco la fuerza vital de las mujeres que hacemos posible lo imposible, con tanta pasión y dedicación para realizar en colectivo, y sobre todo en nuestro país que es tan necesario. Vivimos en un país con tantas desigualdades, con tanto machismo, con tanto abuso que tienen los hombres hacia las mujeres en todos los ámbitos, por eso tenemos que reagruparnos, tenemos que considerarnos, tenemos que pasarle a las demás generaciones los logros, las luchas. Darles información desde niñas de que hagan posible lo imposible, prohibido rendirse, jamás rendirse.

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Comparto una anécdota de cuando yo era brigadista: Una vez fui a brigadear por un pueblo que se llamado Tepeaca, aquí mismo en Puebla, me fui a las orillas de ese pueblo de Tepeaca, Distrito 7, y en una ocasión, recuerdo bien, toqué una puerta y era una puerta mal pintada, oxidada y tenía un vidrio roto, se asomaron unos niñitos, entonces a uno yo le entregué el periódico Regeneración y en cuanto se lo entregué uno de ellos me dijo: ¿por qué me entrega un periódico?, ¿por qué no me trae una tortilla para comer?, mis papás son campesinos y se fueron.

Entonces yo me quede con el corazón helado, imagínense la sensibilidad. Entonces estaba fuera del pueblo, estaba en las orillas, pues regresé después de comprarle las tortillas, fíjense que con tanta angustia volví a tocarle en el vidrio roto, salió el niño y me comentó que eran tres hermanitos y me dijo: ¿Y por qué no nos trajo sal? ¿Qué le voy a poner a mi tortilla? Se imaginan eso, se me quedó grabado, se lo platiqué a mi familia, a mis niñas, a mis niños y al mundo entero debo platicarles, que eso no debe pasar en nuestro país, por lo tanto debemos de organizarnos, defender esta lucha y no claudicar, jamás claudicar.

¡Sin mujer no hay revolución! Al presidente lo llevamos las mujeres, el cincuenta más uno, somos mayoría, no podemos jamás volver a permitir injusticias. Vamos a seguir en esta transformación, cueste lo que nos cueste. Vamos a seguir formando, trabajando, marchando, haciendo lo necesario y sí, ¡la 4T es feminista!

Foto: cortesía Eloísa Vivanco Esquide.