Escuela Itinerante de Formación Política para Mujeres

Cecilia Feregrino

El trabajo que tenemos las mujeres para alcanzar la igualdad todavía es muy largo y lleno de obstáculos, uno de esos obstáculos es la violencia. La violencia, es un abuso y exceso que quebranta la resistencia del otro. Violencia que, en muchos casos, las mujeres hemos sido “blanco”. Provoca un miedo irracional que nos impide movernos. Al tener inmovilidad, no podemos desarrollarnos, como consecuencia que dependemos de los otros.

La represión de la que hemos sido objeto, produce mujeres sujetas al orden autoritario. Nos han inculcado una  dependencia de debilidad. Desde la educación patriarcal a las mujeres y hombres se nos ha reprimido sexualmente, en las mujeres, la manifestación es angustia y debilidad, en los hombres un gran impulso violento; de ahí la gran necesidad de transformar a través de la educación, en una educación que permita que haya una elección de nuestro hacer. Donde no se imponga ni nuestras tareas, ni se decida sobre nuestros cuerpos.

¿Para qué hacer una escuela itinerante de formación política? Es una pregunta que parece ociosa, ya que en la actualidad pareciera que hay más igualdad en la educación, si fuera cierto, esto debería de conllevar más actividad de las mujeres en la vida política del país. Sin embargo, en los últimos años se ha acentuado una gran violencia hacia la mujer, pues a pesar de esta aparente igualdad, seguimos manteniendo una sujeción al orden patriarcal.

En la escuela itinerante de formación política, en el año 2016 y lo que va del 2017, hemos encontrado mujeres con diferentes estratos socioculturales, diferentes grados de educación que siguen expresando su gran dificultad para realizar actividades de militancia política. La finalidad de las escuelas es el de establecer los conocimientos básicos que permita a las mujeres asumirse como mujeres con habilidades, para realizar su militancia de una manera diferente a la que han venido realizando, no sólo a la espalda de un líder, sino como líderes ellas mismas.

Ha sido una gran experiencia, mujeres que acuden a las escuelas reflexionen sobre sus creencias, sus acciones y que transformen su forma de interpretar la realidad. Es una lucha constante que se apoye a las mujeres. Dentro de los partidos se desvían los recursos destinados a la formación política de mujeres. Así que en la Secretaría Estatal de Mujeres  morena en la Ciudad de México ha sido un orgullo que esos recursos se utilicen, entre otros aspectos,  en esta actividad. Sin embargo, ha sido una lucha constante que se reconozca como algo de suma importancia.

Una lucha que enfrentamos, aún con compañeros del partido, pues  no se toma en serio esta formación, como ejemplo: no permitiendo a mujeres que asistan a la formación.    Una situación a la que nos hemos enfrentado constantemente es que se nos ve como trabajadoras de la base, se convoca a mujeres a trabajo de campo el día de la escuela. Pues creen  que no debemos avanzar en la escala política. La dificultad de realizar las labores de hogar, y el cuidado de los hijos es otro impedimento, pues sigue pareciendo que es un área exclusiva de las mujeres.

Debemos tener las herramientas necesarias, para combatir la violencia, en la vida cotidiana pero también en la vida política.  Así que insistiré que en este rubro se imparta “Protocolo para la Violencia Política de Género” por Areli Castilla. Solo conociendo este protocolo podremos saber qué hacer en el caso de vernos en esta situación.

En la vida laboral, las mujeres son un blanco constante, son las más violentadas en este ramo. Les recomiendo que asistan al taller que imparte Carmen Ponce con el tema” Empleo, Salario y Derechos Laborales de la Mujer” y el taller que imparte Tolentino Soriano “ABC de Derechos Humanos de las Mujeres”; paremos la violencia, asumiéndonos como mujeres responsables, de nuestras  vidas de nuestros  cuerpos, de sus actividades. Esa es la finalidad, todos los talleres   nos dan las herramientas necesarias para lograrlo.

Fotografía: Carolina Ramírez