El derecho a una maternidad responsable

Alejandrina Margarita Franco Tenorio

El notorio atraso intelectual de las mujeres, su miserable situación económica y de pobreza extrema en el pasado y aún en el presente en muchos lugares del estado de Hidalgo, nos enseña que el hombre y la mujer no son iguales en lo físico y en lo moral sino opuestos complementarios. Se ha logrado y se sigue en la lucha por lograr la igualdad y la paridad de las mujeres, así como de los derechos de las mujeres en igualdad de circunstancias y por ello debemos seguir adelante hasta lograrlo.

Los hombres dependen de las mujeres por sus deseos, las mujeres dependen de los hombres por sus deseos y necesidades. Desafortunadamente miles de mujeres sufren de violencia por el simple hecho de haber nacido mujer y, sobre todo, por ejercer su libertad y por su derecho a elegir una maternidad voluntaria —número de hijos que quieren tener—. En provincia o en algunos lugares donde la extrema pobreza aún persiste ellas mismas dicen “los hijos que dios me mande” y no utilizan métodos de planificación familiar. O mencionan “es para poblar” la ranchería y, así, de pronto, una familia de un obrero o campesino llega a ser de ocho, nueve o hasta doce hijos revoltosos, chillones, fastidiosos en una pequeña habitación donde no hay espacio para moverse según su relato. Donde el padre llega por la noche después de una larga jornada de trabajo, a veces borracho y golpea a la madre, escena que presencian los hijos. La madre depende del hombre económicamente porque no le permite trabajar, su responsabilidad es el cuidado de los hijos. En esas circunstancias la mujer no era capaz de decidir cuántos hijos deseaba tener o era capaz de mantener. Actualmente ya cuentan con métodos de planificación familiar, los aceptan y los usan, reciben información y apoyo de los centros de salud. Todavía muchos centros de salud no cuentan con todo lo necesario para atender adecuadamente a todos los pacientes pero hacen un gran esfuerzo por ayudarlos. El aborto ilegal no debería existir porque los riesgos de perder la vida o contraer una infección son muy altos, pero desafortunadamente hay médicos con poca ética profesional que provocan la muerte fetal viéndolo como un negocio, esto se debe regular mediante la ley, misma que no se ha legislado. Hagamos valer el derecho de decidir libremente sobre nuestro cuerpo y la maternidad, hay mucho por hacer por todas aquellas mujeres que nos necesitan.