Las mujeres, motor de la transformación

Minerva Citlalli Hernández Mora. Foto: Rosa Martínez, 2020.

Rosa Martínez

El Movimiento Regeneración Nacional debe fortalecerse, avanzar y no parar. Éste, nutrido con la voluntad política que hoy existe, con la convicción de las mujeres que se manifiestan con plena claridad conceptual e ideológica, será el motor fundamental en la cuarta transformación, la revolución de las conciencias.

La nueva generación de mujeres que busca la igualdad de derechos ha asumido la causa feminista, también como resultado del oleaje social y político internacional, pero cuyas causas en México son distintivas por el grado de violencia y número de feminicidios en ascenso. El alcance, entonces, amerita ser de carácter nacional. El movimiento y las manifestaciones feministas deben ser nutridos en una gran discusión pública, así lo considera la senadora Minerva Citlalli Hernández Mora.

En esta ocasión la legisladora participa en voz altay no sólo nos comparte su perspectiva en la toma de decisiones y acerca de su papel en la actual legislatura. Nos conmina, también, a concientizar y a sumarnos al cambio cultural que, como ciudadanía, impulsará la continuidad en la transformación de la vida pública del país. El mayor reto para todos es lograr y concientizar el estado de Bienestar.

Citlalli Hernández conversa sobre la agenda legislativa que labora y los actuales retos políticos que enfrenta el gobierno. Señala que uno de los mayores aciertos en este primer año de gobierno es demostrar que con voluntad política se pueden lograr grandes cambios, “ha sido un año muy acelerado con objetivos de impacto, por ello lo que hacemos en el ámbito legislativo debe que tener un eco en el ámbito social”.

En el ámbito legislativo reconoce grandes desafíos, entre estos erradicar las violaciones a los derechos humanos, extinguir la violencia contra las mujeres, garantizar el derecho a que ellas decidan, comunicar de mejor manera los aciertos y los temas, librar los obstáculos y las “piedras” de los opositores, así como desarticular sus estrategias mezquinas.

La legisladora ha sido activista desde su adolescencia, ya que en ese entonces se manifestó contra el desafuero de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Citlalli Hernández es también militante de morena, partido al que actualmente reconoce en crisis y al cual urge fortalecer.

De ahí la relevancia, la deficiencia o ausencia de un partido o un movimiento que pueda estar acompañándonos en nuestras acciones, nos sitúa en un momento complejo. “Ahora es prioritaria la discusión profunda de la cuarta transformación, todos estamos llamados a entendernos en una nueva etapa y a dar nuevos y mejores resultados para la sociedad”, puntualiza.

Actualmente la senadora es secretaria de la Comisión de Anticorrupción, Transparencia y Participación Ciudadana, y es integrante de las cinco comisiones: Derechos Humanos; Zonas Metropolitanas y Movilidad; Trabajo y Previsión Social; Juventud y Deporte; Relaciones Exteriores América Latina y el Caribe.

Nos puedes comentar ¿cómo va la agenda legislativa con respecto a las violaciones de los derechos humanos, y, en particular, sobre la condición de las mujeres?

Para mi es una de las agendas más importantes desde que fui diputada, ahora que soy senadora y desde que he sido activista; sobre todo porque vivimos en un país donde ocurren muchas violaciones a los derechos humanos. Pienso que erradicarlas es uno de los retos de la cuarta transformación. Si bien, en un sexenio no vamos a poder garantizar justicia para todas las víctimas, sí creo que hay algunas señales que dan esperanza de que México pueda reivindicarse.

Hay una Ley General de Víctimas y la estamos estudiando. Creemos que se debe modificar, sobre todo porque en la práctica no es efectiva. Hemos notado que el régimen anterior convirtió la situación de atención a víctimas en un espacio sólo para enmendar el daño en un sentido económico, es decir, resarcirlo no ha sido de manera integral. A mi juicio, el Estado no garantizó la justicia. Un ejemplo de ello es la crisis que vivió la CEAV (Comisionada Ejecutiva de Atención a Víctimas) hasta la salida de Jaime Rochín. Ahora el reto que tiene la comisión especial es que las víctimas no se conviertan en dependientes económicos.

Es decir, creo que cuando las personas viven violaciones a sus derechos humanos una de las conclusiones a las que llegan después del sufrimiento, del dolor y la rabia, es que por lo menos esas situaciones no se repitan. Lo vemos en el caso de los padres y madres de la Guardería ABC, de los sobrevivientes de Ayotzinapa, y de otros. En el fondo lo que ellos buscan es que no se repitan las violaciones, que haya justicia, que se conozca la verdad, que se esclarezca lo que ha pasado, pero que en este país nunca más se repitan las violaciones que se han vivido en todos los sentidos.

Otro asunto que tenemos pendiente y que estamos trabajando con algunas organizaciones sociales son los beneficios por colaboración eficaz. Es decir, en los casos de las violaciones a los derechos humanos a veces hay detenidos, por ejemplo en el caso Ayotzinapa, pero no necesariamente son los actores intelectuales. Algunos suelen ser chivos expiatorios y por ello no debemos omitir que estos tienen información y que si el Estado les puede ofrecer algunos beneficios para saber dónde están los desaparecidos —siempre y cuando las víctimas estén de acuerdo o se cuente con su aprobación— entonces podríamos conocer dónde están los desaparecidos. Incluso existen algunos casos en los que las víctimas están dispuestas a la negociación en el ámbito de la justicia, para reducir las penas o para cambiar de cárcel a los señalados, con el fin de conocer el paradero de sus familiares.

Es un tema delicado en Colombia, ya que se ha experimentado. Incluso en el ámbito académico y con las víctimas se ha hablado de la necesidad de hacerlo, y es que hay tantas víctimas, tantas preguntas sin respuesta, que valdría la pena que los pocos que están enjuiciados, en prisión, quiénes tienen información y que no necesariamente son los grandes culpables, puedan aportar información para esclarecer los casos a través de su negociación con el Estado. Para decirlo de manera coloquial, ellos pueden “soltar un poco la sopa”.

En el tema la de la agenda de género me parece que es una agenda del momento, una agenda que vuelve a ganar mucha fuerza y no sólo en México y América Latina, sino en el mundo.

El tema de la interrupción legal del embarazo, a mi juicio, va a pasar sí o sí en este sexenio. Es una demanda de fuera y hay aliadas como nunca en el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Lamentablemente es un tema que pasa por, una de dos: por una gran reforma a la Ley General de Salud, o, por las modificaciones locales en cada estado del país. Sin embargo yo creo firmemente en que la labor legislativa tiene que hacerse de la mano de organizaciones sociales, con la ciudadanía organizada, activistas, etcétera.

Pienso que también debemos pasar por un cambio cultural ya que, por ejemplo, de nada serviría si se despenaliza el aborto en el ámbito legislativo si no se despenaliza en el ámbito social. Más allá de lo que se ha hecho en la Ciudad de México y a nivel nacional, de lo que ha funcionado y de lo que no, debemos saber y actuar para detener la violencia hacia las mujeres.

Además de este y otros temas, acompañamos la labor que el poder ejecutivo está realizando a través de la Subsecretaría de Derechos Humanos y de otras instituciones.

Ahondando en el tema de la Ley General de Víctimas, ¿cuáles son los puntos concretos para fortalecer y respaldar su atención?

Estamos estudiando la ley justo para realizar una modificación completa y uno de los puntos es que debe ser integral pues sólo ha sido económica y han metido a las víctimas en un ciclo basado en el dinero. Si bien la necesidad económica existe, también deben considerarse los daños colaterales en las víctimas, como las enfermedades, el tener que desplazarse, etcétera. Se debe contar con la adecuada atención psicológica y jurídica. Por ejemplo, la CEAV cuenta con pocos abogados, y por ello quizás se debería pasar por un aumento presupuestal o por una redistribución. El propio presidente lo ha dicho, no va a escatimar ni un sólo peso en ese tema y en la búsqueda de desaparecidos.

Considero que en el nuevo esquema que vivimos, la nueva voluntad política que existe, y con mayor acercamiento y diálogo con las víctimas, podemos explorar modificaciones efectivas. Hemos escuchado a algunas organizaciones y víctimas, pero lo que queremos es analizar toda la ley para poder tener una reforma completa. Ahí hay un gran reto que desde el ámbito legislativo podemos acompañar.

Minerva Citlalli Hernández Mora. Foto: Rosa Martínez, 2020.

¿Cómo evalúas el papel de las organizaciones no gubernamentales, con respecto a la atención, la asignación de recursos económicos, la investigación, las solicitudes y los procesos de justicia para dichos casos?

Estoy convencida de que algo que está poniendo a discusión la cuarta transformación es la reconstrucción de todo. Es decir, el primero de julio hubo un voto muy claro del pueblo de México que busca transformar las instituciones, transformar el modo de hacer política, transformar el modo de ejercer el gobierno y el modo de ejercer el servicio público, pero creo que tampoco podemos negar que lo que ha estado mal en nuestra sociedad no sólo ha sido, digamos, el poder público y el poder político.Lamentablemente la anterior política trastocó todo: la academia en las universidades, los sindicatos, las organizaciones sociales; absolutamente todo está tocado por una práctica política vieja, basada en la corrupción, basada en el amiguismo, en los intereses creados, y no se ha acentuado el interés nacional y el interés social. Por ello creo que se ha tratado malentender lo que ha dicho el presidente, por ejemplo, sobre las organizaciones.

Considero que sobre la mesa ha puesto la discusión justamente del papel de las organizaciones sociales. Hay muchas organizaciones que si le escarbamos tienen vínculos con partidos políticos u otros intereses concretos e incluso con intereses empresariales, privados.

Por ello las organizaciones también están llamadas a redefinirse, reconstruirse, si no quedarán al descubierto. Pareciera que parte del viejo régimen procuraba tener organizaciones que cubrieran las grandes deficiencias del sistema económico y político, para que nunca señalaran el gran daño estructural, la gran raíz de los problemas. Pareciera que el propósito era solventar por encimita, pero no poner a discusión los verdaderos problemas del país.

Sin duda, no podemos generalizar, pero necesitamos que las organizaciones se replanteen su posición en la arena pública y que se redefinan. Confío en que sucederá de manera natural. Por ejemplo, hay organizaciones legítimas, que yo respeto, cuya bandera y propósito principal ha sido lograr la interrupción legal del embarazo, si la logramos prácticamente el sentido de las organizaciones se acabaría. Tendrían que redefinirse y reconstruir su motivación.

Otro caso es el activismo estudiantil, del que, en su momento, yo misma forme parte, una causa es nuestra gran demanda de que no existiera ni un rechazado de las universidades. Si AMLO cumple este propósito, la misma lucha estudiantil tendrá que reconstruirse, ya no será una causa porque habrá sido resuelta y seguramente habrá otras banderas por retomar.

Desde la actividad legislativa, ¿qué aciertos y obstáculos mayores se han enfrentado con respecto a los temas de violencia de género y derechos humanos?

De los aciertos, se ha demostrado que con voluntad política se puede transitar en varios temas. Por ejemplo, ahora todos los partidos celebran el tema de la equidad de género como un gran logro, pero, si bien apoyaron, fue una iniciativa de morena el llevar la paridad a todos los espacios en el poder ejecutivo y en el poder legislativo. En otros momentos, si la única mayoría legislativa que ha tenido la historia de México, hubiese tenido la voluntad la paridad se habría aprobado desde antes.

La gente se está dando cuenta que con voluntad política, más allá del discurso, se pueden lograr cosas. En la práctica está sucediendo un cambio en el modo de hacer política. No lo hemos concretado, porque quienes formamos parte de la cuarta transformación tenemos que entender todos los días que hay una gran responsabilidad sobre nosotros y es justamente no caer en los vicios de la vieja política, aunque aún no lo logramos del todo. La realidad es que sí hay cambios muy marcados que nos distinguen de los otros partidos políticos.

Muchos logros legislativos que hemos tenido se pudieron haber conseguido en algún otro momento de la historia de México, es más, se debieron haber obtenido y no se hizo porque simplemente no había voluntad política y porque no había interés ni convicción.

Insisto, en el tema de la paridad el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con mayoría legislativa, nunca tuvo la convicción de dar el poder a las mujeres o brindar la posibilidad de que las mujeres también accedieran a los espacios de toma de decisiones. Es más, en la actual aprobación hubo senadores del PRI que atemorizados decían, “¿pero cómo?, ¿se dan cuenta que nos dejaran a un lado?”.

Tenemos otro gran reto: a veces, en la vorágine de las cosas, en la rapidez y el avance de las acciones del ejecutivo, de las acciones del legislativo, quizás no hemos tenido el tiempo suficiente o la capacidad para comunicarnos de la mejor manera. Es decir, ha sido un año muy acelerado y quizás la ciudadanía no tenga totalmente claro todo lo que hemos hecho en temas legislativos. Eso parte también de una crisis que vive nuestro partido, porque el partido tendría que estar ahí, informando, replicando lo que hacemos acá.

El otro gran reto es avanzar y todos los días evitar una piedra en el camino y varias piedras más que nos van poniendo. La estrategia de la oposición ha sido totalmente irresponsable, visceral y mezquina. Todos los días, a todo lo que digamos, a todo lo que hagamos están atacando con mentiras, distorsionando la verdad, poniendo peros, elaborando campañas y estrategias masivas, mediáticas y de impacto inmediato para desvirtuar lo que buscamos alcanzar.

Incluso cuando tenemos logros que son, digamos, políticamente correctos tratan de “colgarse las medallitas”, como sucede con el tema de paridad de género. Pero habrá que ver su voto con respecto a la interrupción legal del embarazo, porque por supuesto no creen en que las mujeres tenemos derecho a decidir.

Entonces, es muy difícil avanzar teniendo obstáculos todos los días y será mucho más difícil porque no tenemos un movimiento fortalecido que nos permita contrarrestar esa campaña. A mí me pasa, como legisladora y militante de morena, que como otros que tenemos un espacio de toma decisiones, de repente debemos decidir entre hacer bien nuestra labor o dedicar tiempo a la militancia, y no nos da la vida, yo quisiera estar en ambas.

De ahí la relevancia, la deficiencia o ausencia de un partido o un movimiento que pueda estar acompañándonos en nuestras acciones nos sitúa en un momento complejo. Porque, por ejemplo, todos los días el presidente del Partido Acción Nacional (PAN) intenta desvirtuar lo que estamos haciendo, y de morena no hay quien le conteste. Mientras él trata de generar malestar en la ciudadanía, nosotros estamos sacando la Reforma Educativa, la Reforma Laboral, la Ley de Paridad, la Guardia Nacional, etcétera.

Nos hemos percatado de que vamos muy acelerados y no nos da tiempo de comunicar de la mejor manera, mientras ellos traen una estrategia avanzada. Creo que vencer esto es uno de los retos que este año tendremos, tratar de desarticular esa estrategia.

En una reflexión muy elemental encuentro que en ocasiones nos burlamos de las marchas “fifís”, pero a la última fueron cinco mil personas. La derecha nunca se ha movilizado tanto, y si no somos capaces de detener las mentiras con las que ellos logran movilizar, en seis años podrían ser 30 mil personas en esas marchas. Y esas personas son capaces, como en las peores prácticas que hemos visto en América Latina, de hacer tambalear a un gobierno a la mala.

Estoy convencida de que la mayoría de la población está con nosotros, pero si no sabemos comunicar y no sabemos, en el buen sentido la palabra, “cacarear” lo que estamos haciendo pues no terminaría de concretarse el sentido de nuestro papel.

Estoy convencida de que lo que hacemos en el ámbito legislativo debe tener un eco en el ámbito social, se tiene que estar discutiendo en la vida cotidiana y pienso que aún no termina de concretarse. Lo que hace el presidente sí se difunde, porque además él es un gran comunicador, pero no sucede igual con todo lo que estamos haciendo los legisladores. Recordemos que la oposición tiene el dinero, tiene los medios y tiene la maldad para incluso procurar desvirtuar lo que hacemos.

¿Y con ello se garantiza el Proyecto de Nación y dar continuidad al gobierno más allá de seis años?

Claro, ese es un gran reto. Considero que la mayoría de los que creemos en ese proyecto no queremos que sea un “flashazo” de buen gobierno por seis años, sino la instauración de un nuevo proyecto nacional, como en su momento el neoliberalismo lo planteó. Ellos plantearon un proyecto político y económico de 30 a 40 años y no les importó nada, si quitaban, si ponían, si era rojo o azul, si modificaban la Constitución para imponer a un presidente, si orquestaban fraudes. Tenían claro cuál era su proyecto y lo instauraron.

Nosotros tenemos que estar discutiendo hoy el proyecto de nación que queremos más allá de los seis años. Creo que Andrés Manuel es un hombre muy sensato, él sabe que lo que puede hacer lo hará en seis años. Nos planteó su Proyecto de Nación a seis años, pero el movimiento tendría que estar discutiendo que proyecto de nación queremos a 10, 20 o 30 años, y si la gente quiere acompañar ese proyecto debemos darle continuidad. Si a la buena la gente no quiere que sigamos, pues no seguimos. Pero basta mirar lo que pasa en América Latina, por ejemplo, en Bolivia y Ecuador se juega con reglas pero a la mala les quitan los proyectos.

¿El partido es clave en la continuidad?

Sí, para la movilización, para la conciencia, para la información, para la organización. Por ejemplo, pasó en Argentina y con todos los procesos transformadores, se vaciaron los cuadros políticos, suben al gobierno y no quedaron cuadros dirigentes que se movilizaran, que informaran o generaran conciencia.

En Argentina pasó que mucha gente se benefició con los programas sociales de los Kirchner, y la sociedad pasó de ser una clase pobre a ser una clase media, pero nunca tuvo un trabajo de conciencia para explicar la diferencian entre el proyecto neoliberal y el proyecto de bienestar. Entonces a la siguiente elección la gente no votó por quienes ayudaron a mejorar sus condiciones de vida, sino por quienes les ofrecían seguir escalándola. La lógica capitalista del éxito social.

Entonces llegó la derecha y por supuesto que lo primero que hizo fue cortar todos los programas sociales, y por eso hoy regresa la izquierda a gobernar Argentina, porque le costó sufrimiento a mucha gente el entender que había dos proyectos. Tuvieron algo de suerte porque me parece que la derecha argentina no es tan perversa como en otros países de América Latina.

En México estamos generando bienestar, programas sociales y demás, pero a la gente no se le está acompañando con la explicación de que estos programas sociales no son dádivas, sino una efectiva redistribución de la riqueza. Un ejemplo de ello es que los sueldos de los altos funcionarios que se redujeron, hoy pueden estar siendo reflejados en un proyecto social o una vía de comunicación indispensable. Es decir, si no hay un entendimiento del proyecto, si se suma el impacto de las prácticas de la derecha, basado en la mentira y el miedo, corremos el riesgo de que la derecha regrese y peor, la ultraderecha, como sucedió en Brasil.

El partido es clave y el movimiento debe seguir en las calles exponiendo los propósitos y objetivos que nos planteamos cuando fundamos morena, la revolución de las conciencias. Ese es un camino mucho más largo y difícil que haber llegado a la presidencia.

Minerva Citlalli Hernández Mora. Foto: Rosa Martínez, 2020.

 Con respecto al rol de las mujeres, ¿consideras que los movimientos convocados por mujeres, mayormente feministas, son los motores para el cambio social?

Estoy convencida de que sí, creo que el feminismo es profundamente radical, creo que los movimientos convocados por mujeres deben tener claridad sobre lo que se está disputando y cuestionando en la sociedad: combatir la estructura patriarcal, una estructura que excluye, una estructura que oprime. Hoy estos movimientos están abonando una discusión pública, global. Me parece que el feminismo es profundamente radical justamente porque cuestiona todas las estructuras.

Algo que en su momento la izquierda había dejado de lado es el asumirse feminista. Las viejas feministas atribuían que siempre eran de izquierda, pero que la izquierda nunca se asumía feminista. Considero que ese ha sido uno de los grandes errores de la izquierda.

Ahora hay pensadoras feministas que critican algunos pensamientos de izquierda que ponían en el centro de la discusión la desigualdad económica, pensando en los trabajadores, pero nunca se ha puesto sobre la mesa que la mayor desigualdad económica en realidad la viven las mujeres trabajadoras.

Creo que los movimientos de las mujeres, con claridad conceptual e ideológica sobre los cuestionamientos y exigencias, sin duda pueden abonar a una mejor sociedad. Esto porque en el fondo lo que buscan es que podamos vivir en igualdad. En un escenario en donde todas y todos podamos tener acceso a las mismas oportunidades.

Considero que también hay un riesgo, y eso lo he platicado con feministas en distintos foros internacionales; y es que la derecha también se está tratando de comprar o “descafeinar” el discurso de la lucha de las mujeres. Es decir, hay personas que no creen en el derecho a decidir ni en el aborto y se asumen feministas. Desde el feminismo están tratando de cuestionar a los gobiernos que han generado mayor igualdad entre hombres y mujeres.

Creo que ahí también existe el gran reto de disputar conceptual e ideológicamente el feminismo, porque una cosa es el mujerismo y otra el feminismo y la lucha de las mujeres.

Sí, creo que los movimientos convocados por mujeres son el motor de los cambios. Considero, también, que la historia nos ha invisibilizado porque en todos los cambios sociales las mujeres hemos estado presentes.

Para el actual gobierno y legislación, ¿estos movimientos repercuten en la jerarquización de temas en la agenda legislativa?

Pienso que sí, tanto en la agenda legislativa como en la agenda del Ejecutivo, por ejemplo, en 2020 estamos conmemorando a Leona Vicario. Sin duda ello responde a un clamor popular y social en el que se intenta, en todo momento, darle “foco” a la existencia de las mujeres en la historia, en el presente y en el futuro.

En la Ciudad de México, me parece que el movimiento de las mujeres ha hecho que —con autocrítica lo digo— nuestra Jefa de Gobierno, además de las acciones que ha realizado por convicción, pueda enfocarse un poco más en ese gran reto que es combatir la violencia hacia las mujeres. Esto en una ciudad tan compleja que, como en el escenario nacional y global, el tejido social se ha destruido. Donde pareciera que el machismo nunca se ha ido y, por el contrario, se ha acentuado.

Hay un alto nivel de feminicidios, ha habido casos en los que la violencia hacia las mujeres es espeluznante, con ácido. Casos de mujeres jóvenes que para mí es uno de los temas más importantes, el poder legislar para los jóvenes, pero pareciera que seguimos en un ciclo de violencia que va en aumento.

Sí, los movimientos feministas se consideran en la agenda de todos, para bien o para mal, a veces de manera oportunista y en el mejor de los casos de manera legítima, pero se consideran porque sin duda lo que se clama en público y en las calles tiene repercusión en las decisiones que tomamos en los distintos ámbitos de representación.

En la antesala del Día Internacional de la Mujer, para este año 2020 la ONU propuso el tema: “Soy de la generación de igualdad por los derechos de la mujer” ¿Qué opininas sobre este tema?

En el mundo hay una nueva ola feminista y considero que discutirlo nos ayuda mucho a no quedarnos con ideas preconcebidas. Debemos reivindicar la lucha feminista, la lucha de las mujeres y discutirla.

Una crítica que tengo al feminismo de antes, y que se ejercía en la ciudad, es que me parecía un feminismo de élite, es decir, sólo lo ejercían las académicas e intelectuales; pero en estos momentos la ola del feminismo se está popularizando, no en el sentido de la fama, sino en el sentido de que está llegando a estructuras populares. Ahí hay otro reto.

Es importante que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo aborde como una gran discusión global, porque necesitamos comunicar a las poblaciones indígenas, a los barrios, a los pueblos, a nuestros propios compañeros de partido, de bancada, y necesitamos dar una gran discusión. El gran error es que se cree que los temas sobre mujeres son sólo para mujeres y en el ámbito político y público se le sesga esos temas únicamente a ellas. Las mujeres somos capaces de incidir en todo y así debe hacerse.

Entonces creo que una discusión global, además sugerida desde la ONU, nos permite a nuevas y viejas generaciones, replantearnos exactamente qué entendemos cuando hablamos de la igualdad entre hombres y mujeres y concientizar qué cambios se necesitan.

Estoy convencida de que más allá de las políticas públicas, de las acciones legislativas y de las acciones gubernamentales, si no hay un cambio cultural, no habrá una verdadera transformación en la conducta que tenemos entre nosotras y nosotros. Creo que las discusiones públicas siempre abonan a que las transformaciones se aceleren mucho más.

Con respecto a las manifestaciones de las compañeras en las calles es interesante como las nuevas feministas, generaciones jóvenes, asumen como su primera causa el feminismo, lo he comentado con la Jefa de Gobierno y otras compañeras.

En mi caso, mi primera causa fue el “obradorismo”, yo a los 14 o 15 años salí contra el desafuero. Pero hoy para muchas jóvenes la primera causa por la que están saliendo a las calles es porque no quieren ser violentadas, no quieren ser violadas, no quieren aparecer muertas; quieren caminar por las calles de manera libre y segura, quieren ser lo que quieran sin ser cuestionadas y sin ser acusadas de que fueron violentadas por su condición de mujer, o por la manera en la que se visten o por la hora en la que salen.

Entonces, la mayoría de esas mujeres jóvenes no sólo viven la opresión de ser mujer, si no que son mujeres pobres, que probablemente padecen violencia intrafamiliar, que probablemente tienen carencias y están saliendo con mucha rabia. Seguramente sin toda la carga ideológica-conceptual que las feministas de élite y las académicas han tenido, pero creo que están, incluso, acelerando un poco más la discusión de las estructuras.

Insisto, y a lo mejor ahí estoy mal pero soy ideológica, pero creo que si esta rabia no es construida en la discusión colectiva, con el entendimiento de qué es el feminismo y de cuál es el origen de la violencia, esta rabia puede ser canalizada incluso, en contra de los gobiernos que probablemente son aliados.

Claudia Sheinbaum no es una mujer de la cual haya que protegerse, es una aliada a la que los grupos feministas que se manifiestan en las calles pueden acercarse a plantearle su agenda, compartirle su crítica sobre los errores o fallas observadas; pero de pronto pareciera que hay un grupo que —estoy convencida— está siendo provocado y utilizado en contra de la Jefa de Gobierno, y en contra de los gobiernos de izquierda que tenemos tanto a nivel nacional como a nivel local.

Sí, existe una nueva generación que por primera vez está adoptando una causa y está saliendo a manifestarse, pero el gran reto es poder entender y canalizar la rabia a la conciencia y a la acción. De lo contrario, se va a quedar en el vandalismo, en pintas o rotura de vidrios, acciones legítimas o no, y si ahí se queda creo que habremos perdido una gran oportunidad de generar discusión. Incluso a nivel nacional, porque ni siquiera la mayoría de las mujeres violentadas están en la Ciudad de México.

¿Por qué no hay ese nivel de manifestación en el Estado de México?, es donde hay más feminicidios y hay mucha más violencia. Creo que se tiene que canalizar la discusión en lo profundo. Esa primera causa de la nueva generación que puede estar mal conducida, corre el riesgo de quedarse sólo en un buen deseo.

Digo, no sé cuál sea la pretensión de la ONU, pero sí reconozco que hay una nueva generación en el mundo, cuya primera causa la está motivando. Los milenians a veces somos señalados de apáticos, de indiferentes, pero quizás los milenians no han encontrado una causa. La política no les significa nada, los partidos no los representan, pero yo veo por lo menos dos causas generacionales importantes: una es el medio ambiente y la otra es la causa feminista. Pero, si estas dos causas las “descafeína” el sistema, el sentido de nuestro activismo habrá sido un error. Por el contrario, si de ambas causas logramos cuestionar el status quo, habremos avanzado muchísimo.

¿Consideras que se está produciendo y se intensifica la violencia política hacia las mujeres?

Creo que conforme las mujeres avanzamos en los espacios de participación, y paralelamente no avanza la ruptura de las estructuras machistas, puede producirse una proporcionalidad en la violencia hacia las mujeres. Es decir, si bien hoy ocupamos un poco más de espacios, seguimos siendo violentadas por nuestra condición de ser mujeres.

No es menor que tengamos una primera secretaria de gobierno (Olga Sánchez Cordero), que tengamos por primera vez gabinetes paritarios tanto en la Cámara de Diputados como la Cámara de Senadores. Tampoco creo que de todas las que estamos, hoy estemos libres de la violencia política, es decir, pienso que mientras más mujeres hay y no se rompen las estructuras machistas, será proporcional la violencia. Porque ahora somos más, entonces somos las más proclives a ser violentadas.

Seguimos siendo invisibilizadas, nos siguen metiendo sólo a temas de mujeres, a veces intentan hacer valer menos nuestra voz. Por ejemplo, la mayoría de las comisiones que se consideran relevantes por su peso en el Senado siguen siendo ocupadas por hombres: gobernación, justicia, hacienda. En el Senado el PAN utiliza a dos de sus senadoras —quizás las que poseen mayor potencial— para golpear y no para generar una discusión racional, intelectual, legislativa y, al final, siguen siendo utilizadas; si eso no es violencia política entonces yo no sé qué es.

¿Y a qué se debe?

Pues por ejemplo, en la Junta de Coordinación Política sólo hay dos mujeres, una del PT y otra del PES, y por otra parte están Ricardo Monreal, Miguel Ángel Osorio Chong, Miguel Ángel Mancera, Dante Delgado. E incluso, de las reuniones ha habido fotos sin las dos compañeras, como insinuando que con los compañeros es suficiente para acordar. No había ni baños para mujeres. El Senado, en realidad, sigue controlado por hombres y las decisiones las siguen tomando ellos, aun cuando hoy las mujeres somos más.

Lo diré con toda claridad, estos son los hombres y representantes de la vieja práctica política. Ahí no hay una convicción real de que las mujeres participemos más. Pero bueno, nunca ha sido concesión, nos tocará seguir tocando y abriendo puertas a la buena o a la mala.

Finalmente, y como es sabido, tú misma has sido víctima de actos violentos y ofensivos ¿se tiene alguna explicación, detalle o resultado de averiguaciones? Platicanos de ello.

Es un asunto que me consterna porque a casi más de medio año que ocurrió la agresión —el recibir un paquete y un artefacto explosivo—, no hemos tenido respuesta alguna de la Fiscalía.

Evidentemente soy muy prudente porque no quiero salir a la luz a decir, “oigan, la Fiscalía no ha hecho nada”. Pero es un tema que por lo menos a mí me interesa esclarecer lo más pronto posible. Digamos que tenemos indicios, sabemos cómo llegó el paquete, quién lo trajo, a través de que paquetería llegó, pero no tenemos una respuesta completa. De entrada queremos saber si fue un acto de fanatismo o un acto sistemático, una cosa que deba minimizar, eso, o algo de lo que deba preocuparme. No tenemos todavía respuestas.

Esto porque, el no tener respuestas, es un elemento que sigue siendo utilizado para justificar la narrativa que inventó la derecha de que yo pude haber creado un auto atentado. Todavía no sabemos ni tenemos una respuesta concreta. En lo personal me hace sentir más vulnerable el no poder contar con toda la explicación. Esperemos que en las próximas semanas, meses, ya podamos tenerla un poco más concreta y contundente en la Fiscalía.

¿Algo que desees agregar?

Quiero agradecer y saludar a todas las compañeras de la Secretaría de Mujeres que han hecho un excelente trabajo. Sin duda en esta crisis que vive el partido, este es de los pocos espacios de los que una se siente orgullosa; por su trabajo, por su convicción, por su constancia, y esto a pesar de los malos momentos que enfrenta morena.