Patricia Ruiz Anchondo, diputada constituyente, luchadora social y feminista

¿Cuál fue tu participación en los trabajos para elaborar la Constitución de la Ciudad de México?

morena tuvo una participación muy destacada en la Asamblea Constituyente, fuimos un grupo muy bueno, 11 mujeres y 11 hombres de primera. Desde el día uno nuestros constituyentes marcaron la diferencia en relación con el rumbo que quería Miguel Ángel Mancera para la Ciudad de México. Había toda la intención de imponer una visión y el destino de la urbe desde un grupo redactor, proyecto que nunca conocimos, no lo hicieron público; sin embargo, morena se preparó previamente para llevar también una agenda constitucional.

El primer día que llegamos a la Asamblea hubo la entrega del documento, y apenas nos estábamos parando de nuestros asientos los diputados del PRI, PAN y PRD salieron en tropel para cubrir todas las curules y que pareciera que morena no existía, o que éramos minoría, cuando en realidad somos mayoría en la ciudad. Y nos mandaron hasta las curules de atrás.

Sin embargo, una vez consumado este hecho, este atropello contra toda cortesía parlamentaria, el diputado Javier Quijano se levantó y cuestionó a todos los designados y les dijo que abandonaran el salón porque se estaba violando el Artículo 125 constitucional.

¿Qué impugnaciones realizaron?

Fuimos muy elocuentes y estábamos muy preparados con nuestras propuestas; teníamos el respaldo de la ciudadanía, además de que todos los debates se transmitieron en vivo. Algunas de las discusiones en el Pleno y en Comisiones las transmitimos en nuestras propias páginas. Hicimos que el debate fuera público, y ellos no se arriesgaba a pagar un costo político al manifestarse abiertamente en contra de temas que son muy sensibles para la población. Pero una vez que se obtuvo este 80 por ciento de consenso inmediatamente impugnaron lo que ellos mismos votaron a favor.

La PGR hace una impugnación a toda la Constitución; hemos llegado al absurdo que la CNDH (Comisión Nacional de los Derechos Humanos) impugna la Carta de Derechos, una ofensiva de la derecha en el país que no es nueva, pero nosotros debemos hacerla valer. Fue un ejercicio democrático, y aun siendo minoría logramos alcanzar ese nivel de consenso.

De esas iniciativas, digamos, las más controversiales y por las que esa derecha muestra una cara y en realidad representa otra, ¿cuáles son las más significativas?

Las que tienen que ver con la defensa del espacio público, la defensa de la democracia, las conquistas de género, reitero, están en contra de la Carta de Derechos. Después de debates muy amplios no se tenía mucho consenso con el dictamen pero se logró una votación unánime, por ejemplo, en relación con el matrimonio igualitario.

Un debate muy certero fue en el tema del derecho a la vida, pero con la correlación de fuerzas que se logró construir entre todas las fuerzas progresistas del constituyente no pasó que quedara en la Constitución como tal. Ese derecho significaba que se pudieran iniciar juicios penales contra las mujeres que abortan, como está ocurriendo en el resto del país. No pasó eso, perdieron la votación y ahora lo impugnan en la Suprema Corte. Éstas son cuestiones muy significativas que contradicen el espíritu democrático.

Y de estas iniciativas impugnadas, ¿cómo se prevé el desenlace?

Hay una intención política por parte de los partidos del Pacto por México para tratar de arrinconar a morena en su principal bastión político que es la Ciudad de México. Pero ellos convocaron a la Asamblea Constituyente, a nosotros nos tomó por sorpresa esa convocatoria, y también convocaron de una manera en la que a nosotros nos dejaban en franca minoría.

Ahora hay que pedirles a ellos que sean consecuentes con lo que aprobaron, con el sentido de las votaciones. La Asamblea Constituyente ya tiene personalidad jurídica para continuar en la defensa de la Constitución, y lo vamos a hacer.

¿Podríamos considerar que, pese a las estrategias para mermar el trabajo de las y los constituyentes de morena, esto fue un arma de doble filo para la derecha?

Fracasó su intento. Podríamos decir que es un crimen que no fue perfecto y que ahora no encuentran cómo solucionar. Están enredados en sus propias trampas. La reforma al Artículo 122 siempre fue nuestro techo y ahí mismo se establecían una serie de planteamientos que pudimos revertir con inteligencia, con argumentación; fueron muy importantes los dictámenes elaborados ahí.

Participé en dos comisiones: Alcaldías y Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, y los dos dictámenes los sacamos por consenso. Ahí la participación de morena fue no permitir votar nada hasta que no hubiera consenso, y grabar todas las sesiones. Con la presencia de los pueblos y barrios originarios fue unánime y en el Pleno ganamos.

Pero luego lo impugnaron; dicen que no hicimos consulta, pero se hicieron 970 asambleas comunitarias. Nunca se había consultado en esa magnitud.

En el caso de la Comisión de Alcaldías también sacamos un dictamen por unanimidad. En el debate que se dio en el Pleno algunas cosas se pudieron mejorar, pero hubo un procedimiento por ahí que Porfirio Muñoz Ledo calificó como el “itacate legislativo”, cuando se propuso como un mecanismo para que los diputados pudieran hacer reservas de un párrafo, de una palabra, de una frase, y pedir que se votara por separado. Entonces la derecha hizo este itacate y empezó con el derecho humano al agua.

Aun con todo lo que faltó, la Constitución de la Ciudad de México es buena; 80 por ciento está bien, es de consenso, invito a que la lean. Hagamos mucho debate sobre esto, mesas de trabajo y que en los círculos de estudio que propone morena tengamos como primera tarea ver cómo quedó la Constitución.

En términos generales, ¿cuál es tu visión a futuro sobre el ejercicio y la vigencia de la Constitución?

La tradición constitucional en México ha sido muy accidentada. De hecho, se avanza y se establecen derechos, pero siempre está la derecha acechando las constituciones. Esa letra no puede quedar muerta, tiene que convertirse en derechos para la gente; porque a eso fuimos y lo logramos. A pesar de las adversidades, la lucha sigue, compañeras y compañeros.