Derechos Humanos y Feminicidios. Una epidemia que azota al país

Jazmín Hernández Moreno[1]

Antes que nada me gustaría aclarar que es lo que se entiende por derechos humanos. Los derechos humanos van ligados a la historia del ser humano. Y son la constante búsqueda de la protección de la vida y la dignidad humana;  por eso que para definir  los derechos  humanos necesitamos conocer y entender al ser humano en su parte física, abstracta (psicológica) y social. El concepto de  derechos  humanos  como lo conocemos actualmente data  de  los  años  cuarenta. También conocidos como derechos  naturales porque son propios de la naturaleza humana (sin importar género), en ellos se enmarca sus libertades y sus necesidades.

Sobre los derechos humanos, el destacado jurista y filósofo del derecho Antonio E. Pérez Luño comenta: son facultades inherentes al  ser  humano, que en cada momento histórico concretan las  exigencias de  la  dignidad, libertad e  igualdad humanas. Son a priori y se deben positivar en los ordenamientos jurídicos.

Como ya comentamos una de sus prioridades es la dignidad humana, el respeto y la tolerancia a las diferencias, ya que son absolutos. Y es innegable que los derechos humanos nacen de una lucha constante, y que únicamente a través de la violencia y el derramamiento de sangre se ha logrado su reconocimiento en los documentos jurídicos, pero aún estamos con 100 años de rezago a comparación de países europeos, sobre todo en materia de género, es penoso que en pleno siglo XXI, la violencia contra la mujer siga impune. ¿Pero por qué es tan complejo hablar de derechos humanos en México? Uno de los principales obstáculos es la falta de información respecto al tema.

Condiciones sociales e ideológicas

La historia de los derechos humanos comprende elementos de la historia política, económica y social de la  humanidad. Que han sido establecidos en documentos jurídicos, por lo que haremos referencia  a los textos fundadores, tanto en Estados Unidos como  en Francia a finales del siglo XVIII y a su posterior desarrollo. Me gustaría resaltar que  la  historia se utiliza como una palanca de conocimiento no sólo del pasado, sino también y sobre todo como herramienta hermenéutica del presente y del futuro.

La historia de los derechos fundamentales y la del Estado constitucional van ligadas  desde  sus inicios,  ya que son una mezcla tanto de corrientes de pensamiento y de una serie compartida de problemas como lo son: la distribución del poder, el lugar de la persona frente al Estado, los límites de la facultad de castigar, los relaciones entre los habitantes, los deberes hacia la comunidad etc., como las circunstancias locales y de intereses concretos.

El surgimiento de los derechos en la historia, primero como derechos naturales, existentes solamente en  los textos de algunos pensadores que se adelantaron a su tiempo y luego como derechos positivos establecidos en las grandes declaraciones; esto supone un cambio radical en la concepción de la persona y del entendimiento de la vida moral.

Podemos decir que durante el siglo del siglo XVIII los derechos pasan a primar sobre los deberes. Los códigos morales o jurídicos de cualquier tiempo están compuestos esencialmente de normas imperativas, positivas o negativas de órdenes o deberes. La visión del derecho natural o derechos naturales  incorpora una visión individualista de la vida humana y cambia el centro de radicación de la legitimidad en la relación política. Primero viene el individuo y luego el Estado: el valor principal de la sociedad son personas (sin discriminación de género, raza. Color etc.) Y no el gobierno. La relación entre el individuo y el Estado se invierte, y como consecuencia de ella también cambia la primacía de los deberes sobre los derechos. Y esto también invierte el derecho y el deber.

Una noción general que nos puede servir para entender y sintetizar mejor lo que se acaba de decir es  la de “historicidad” de los derechos, que además también nos sirve como una de las claves para interpretar correctamente el significado que tuvieron en otras épocas.

A partir de su historicidad se puede afirmar que los derechos no son entidades  que siempre que haya estado ahí, presentes en toda la historia de la humanidad, ni representan tampoco algo así como la manifestación de la “esencia humana”. Los derechos, como ha explicado el propio Bobbio, tienen una edad, son producto de su  tiempo y de las necesidades concretas que desarrollan las sociedades y los individuos dentro de  unas coordenadas especiales y temporales determinadas.

Los derechos  humanos se han convertido en un referente inexcusable de una época de la historia humana que podemos llamar modernidad, cuyo inicio se puede fechar en la última parte del siglo XVIII y más precisamente en 1776, desde el punto de vista técnico- jurídico los derechos nacen con las constituciones. Por lo que  se considera que los derechos son el signo distintivo de la modernidad, aquello que da cuenta de la evolución del género humano hacia un estudio mayor de desarrollo y bienestar. Surgen de luchas para tutelar a los sujetos más débiles de la sociedad.

Bobbio nos menciona cuatro etapas de los derechos: la constitucionalización, la progresiva extensión, la universalización y la especificación. La constiticionalización  y la progresiva expansión van unidas y dependen del derecho positivo, constitucionalizar un derecho es hacerlo pasar del pensamiento al parte realizable en la experiencia cotidiana. Por su parte la extensión es un cambio en el Estado. Del Estado liberal al Estado democrático, después a los derechos sociales, que lo convierten a un Estado social de derecho. La universalidad y la especificación son conceptos que aun en nuestra época  tienen un significado teórico. Como nos comenta el autor, hay que positivar los derechos para que de esta manera exista una garante.

Entre los pensadores que examinan los derechos humanos encontramos a Jacques Maritain,  el cual analiza el humanismo político o lo que pretende ser la  nueva democracia, en la cual se “respetan” los derechos humanos (el filósofo católico los define como derechos naturales y así deben ser erigidos). Su principal interés establecer lo que es el derecho natural, que como el argumenta, algunos autores lo consideran falsamente invento de la Independencia Norteamericana y de la Revolución francesa, él nos señala que “principalmente son una herencia del pensamiento clásico y del pensamiento cristiano”[2]. Da por supuesto que se admite que hay una naturaleza humana, idéntica para todos los hombres, supone, asimismo, que se admite que el hombre es un ser inteligente y libre, que tiene fines acordes de la naturaleza. También asegura que el conocimiento de la ley natural avanza como se progresa en la conciencia moral de la sociedad. El fundamento de esos derechos es la dignidad de la persona, esta tiene derechos por el sólo hecho de ser persona, inteligente y libre.[3]

Por otro lado nos explica que la noción de derecho y la noción de obligación moral son correlativas; ambas descansan sobre la libertad de los agentes espirituales. Donde el concepto de hombre está cargado de valor y derecho. Existe no sólo el derecho a la vida, sino a elegir el destino de la misma con libertad, a la integridad física y a la salud.

Para Maritain la idea de los derechos del hombre, que se tuvo en el siglo XVIII proviene de las teorías  del derecho natural gestadas en la antigüedad, elaboradas en la Edad Media. De ahí resulta que en la naturaleza del hombre y de la sociedad hay ciertas cargas  de  moralidad, esto es, de exigencias morales universales y validas donde quiera que se aluden a la  conciencia y buscan plasmarse en las leyes escritas.  Una declaración de los derechos del hombre no podrá ser exhaustiva  ni definitiva, irá avanzando a la par de la conciencia moral del mundo. Para garantizar la posesión de los mismos en lo individual y lo social.

Por su parte Mauricio Beuchot explica que los derechos enunciados tanto  en la Revolución Norteamericana, la  Francesa y el de la ONU en 1948, “no son leyes, no son propiamente derechos; más bien constituyen una sucinta descripción de la naturaleza humana y la formulación de una ética,  a la cual debe ajustarse una conducta individual en las relaciones de coexistencia”.  También nos explica la fundamentación y positivación de los derechos está en constante lucha.

Algunos autores sostienen que los derechos humanos corresponden a los derechos naturales del iusnaturalismo moderno (Grocio, Pudfendorf y Rousseau), donde  la noción del derecho moderna es subjetivo es un derecho del sujeto de manera individual,  y no al iusnaturalismo  al clásico (Aristóteles, Justiniano y Santo Tomas) la cual  proviene de los griegos y romanos del derecho, donde la noción de derecho es objetiva, es una propiedad del objeto, el cual no es igualitario, en cambio, el moderno sí. Aunque hay que admitir que en la moderna se puede ver una marcada influencia de la biblia. Me gustaría aclarar que el derecho natural se enfoca al hombre como especie.

Beuchot analiza en qué presupuestos morales o éticos, epistemológicos y hasta ontológicos descansa la concepción de los derechos humanos. Nos explica que es imposible una fundamentación absoluta; todas las fundamentaciones habrán de ser parciales y, por lo mismo, insuficientes para garantizar la universalidad y la necesidad de los derechos. Y enriquece el concepto de dignidad humana retomado la definición de justicia de la filósofa española Victoria Camps:

Donde no habita la justicia, ni siquiera como ideal o como búsqueda, la dignidad de la persona es una mera palabrería. A fin de cuentas, la justicia intenta hacer realidad esa hipotética igualdad de todos los humanos y la no menos dudosa libertad en tanto derechos fundamentales del individuo. Derechos que son el requisito de una calidad de vida que debe ser objeto luego de conquista individual.[4]

Es claro que los derechos humanos se han visto envueltos un debate entre dos corrientes: el uisnaturalismo que se contrapone  con el positivismo. Por un lado encontramos la noción de que “el  hombre es bueno por naturaleza” como los argumentan Rousseau y Locke, frente a la noción de Hobbes que nos dice que  “las leyes sin espadas son como bostezos”,  donde se plantea al derecho como un acto de violencia, nace de ella y  la ejerce. Pero podemos argumentar que frente al derecho natural  el positivo es el más crítico y menos fatalista ya que señala que no hay leyes perfectas, pero si son perfectibles.

Por otro lado podemos decir que la democracia se ejerce por medio del ensayo y el error, donde se pueden ir corrigiendo las leyes, según las necesidades sociales. Pero un problema que nos encontramos ante una civilización antinómica, ya que  encontramos leyes y normas que chocan.

Según Aristóteles donde hay seres humanos siempre  habrá  conflictos porque hay intereses encontrados. Es por esto que Rousseau consideraba tan importante el “contrato social”  integrado como un pacto (una Carta Magna o una  Constitución). Y mediante este pacto o contrato nos encontraríamos ante una igualdad de fuerzas de las dos partes, para protección del más vulnerable. Aunque son inevitables los vacíos en la ley o en las normas como lo comenta Tucídides o los Intereses encontrados sin solución.

Crisis de derechos en México

angel sol
Sol Álvarez. Mi madre es una Victoria Alada. Técnica Mixta. 2012

El objetivo de los derechos humanos argumenta Ignatieff, “es la protección de la agencia humana, y por tanto, la protección de los agentes humanos frente al abuso y la opresión”[6]. Ellos protegen el núcleo de las libertades negativas, la libertad frente al abuso, la opresión y la crueldad. El derecho a la subsistencia es tan necesario para la agencia humana como el derecho a no ser torturado y el respeto a su vida misma.

México es uno de los países con más violaciones a los derechos humanos, testigo de esto son los periódicos que registran y dejan huella sobre los numerosos abusos cometidos por parte del gobierno. Podemos decir que la tortura, las detenciones injustificadas y la desaparición forzada  de los libres pensadores o los que intentan mostrar la verdad sobre la situación social de nuestro país son los principales enemigos.

La CNDH señala “que la aldea global es ahora un espacio de  persecución y de  odio. Ante esta situación  el mundo enfrenta una crisis: por eso es agresivo, violento y hostil”[7]. Algunas de las problemáticas importantes son: la discriminación, xenofobia, racismo y  los feminicidios. Ante este nivel de violencia la mujer no queda exenta, por el contrario, es un sector en vulnerabilidad, por ejemplo: durante el periodo de Calderón hubo un incremento significativo en los asesinatos de mujeres, alrededor de 12 mil 308 perdieron la vida, y durante la administración de Peña Nieto es de 10 mil 174 muertes de  mujeres y sigue avanzando. Sumada a esta violencia podemos observar que múltiples deficiencias por parte de los Ministerios Públicos y peritos que no realizan las  investigaciones conforme a protocolos internacionales y muchas  veces los quieren hacer pasar como  suicidios.

Y es en este contexto donde podemos encontrar una grave situación de odio y violencia contra la mujer; conocido como “violencia de género y feminicidios”, también conocidos como crímenes de odio, donde se tortura, viola o asesina simplemente por ser mujer. Se   puede decir que prácticamente todo el territorio está señalado como zona de  peligro para las mujeres. Actualmente 28 entidades cuentan con una solicitud para que se emita una alerta de género, la cual no ha trascendido de la forma esperada, ya que no es prioridad del Estado. Es evidente que  los casos de agresión no son hechos aislados, todo esto forma parte de un contexto de violencia feminicida.

Incluso en octubre del año pasado Luis Raúl González Pérez, titular de la CNDH, señaló que “la norma orientada a proteger la vida de las  mujeres no se aplica ni se cumple a cabalidad; el acceso efectivo a la justicia es limitado; las  tareas  de prevención no alcanzan los resultados esperados y los hecho de violencia quedan impunes”, por su parte la directora  del programa de asuntos de la mujer, Elsa Conde, afirmó que la epidemia de feminicidios en el país está directamente relacionada con la “violencia institucional”, representada por un conjunto de acciones y omisiones del Estado que generan impunidad y falta de acceso a la justicia.[8]

Por ejemplo en Michoacán, durante el periodo de enero a octubre  del 2017 fueron asesinadas 123 mujeres; antes de 2006 el promedio era de entre 35 y 40 al año, y en los cinco recientes la cifra  se disparó a 110, es decir, aumento 100 por ciento, como los señaló la  Organización Mujeres sin Violencia. Las cifras de dicha organización arrojan que entre 2006 y 2015 fueron ultimadas 800 mujeres en la entidad, por ello, el 27 de junio de 2016 se emitió una alerta por violencia de género en Uruapan, Pátzcuaro, La Piedad entre otros poblados de Michoacán. ¿Pero es razonable tener un promedio? Como ya mencionamos el Estado debería garantizar el derecho a la vida y a  la dignidad humana de todos los mexicanos y mexicanas, entonces ¿Por qué se ha demostrado ineficiente e indulgente ante tal problemática? ¿Por qué las  cifras siguen en aumento?

Al parecer en términos de procuración y acceso a la justicia el país tiene una enorme deuda con las mujeres mexicanas. Para México es urgente provocar un cambio cultural en las dependencias y las entidades, la cual, permita que la igualdad de género sea una realidad cotidiana. La violencia de género inicia desde que el propio Estado no puede garantizar la seguridad de  las  mujeres, y sumado a eso, las agresiones por parte de los funcionarios públicos (MP) cuando los familiares se acercan a interponer  una denuncia es recurrente, como ya lo veremos más adelante. Y aunque a principios de 2007 fue aprobada la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el país parece azotado por una epidemia de feminicidios que promete convertirse en una pandemia.

Según datos de la Jornada, el 66 por ciento de las mujeres en México sufren algún tipo de violencia durante su vida, y de este porcentaje el 49 por ciento no hace ningún comentario sobre lo sucedido, no hay denuncia, donde el gran porcentaje de las violaciones son cometidas por maridos o novios, por lo que ellas deciden callar[9].

Mujeres sin violencia argumentó que más  del 50 por ciento de los asesinatos están implicados integrantes de la delincuencia organizada, ya sea porque las víctimas eran parejas  de  los  delincuentes o porque fueron obligadas a realizar alguna actividad ilícita. Verónica Guzmán Pérez, la fiscal de la Unidad Especial para la Atención de Homicidios en Agravio de la Mujer, resalto que de los 123 asesinatos cometidos en Michoacán en el año pasado, sólo 23 han sido catalogados como feminicidios y 19 ya fueron esclarecidos.

Pero dejemos las cifras aún lado porque estas mujeres tienen nombre y voz para describir lo que pasa en nuestro país. En el Estado de México,  Nezahualcoyotl para ser exactos, Valeria Teresa Gutiérrez Ortiz de once años desapareció el 8 de junio de 2017. Hija de padres divorciados, los fines de semana los pasaba en casa de su papá, por lo que la recogió en casa de su madre. El día lunes por la mañana Valeria asistió a la escuela como todos los días, a la salida la esperaba su padre, alrededor de las cinco pm., empezaba a llover, como se transportaban en una bicicleta el padre para protegerla de la lluvia la  subió a una combi medio de transporte de la localidad, la unidad de transporte era de la ruta 40 con número de placa 278, la niña subió, la lluvia se intensifico, Sergio su padre, la encontraría en unos minutos más adelante, o por lo menos eso pensó.

Cuando Sergio llegó, su hija no se encontraba en el lugar indicado, esquina de Escalerillas, hacia la calle Ixtapan, unas diez cuadras después de donde abordó la combi. Nunca llegó.

De inmediato, el padre detuvo a un policía de transito del municipio de Nezahualcóyotl, quien trató de seguir el rastro del transporte pero fue inútil. Abatidos, Sergio y su esposa Jaqueline Ortiz acudieron a la agencia correspondiente, pero como es común en nuestro país, no los podían atender porque se encontraban muy atareados “estaban ocupados con lo de las elecciones”, como lo comento después la madre por redes sociales.

Como si eso fuera poco, los comentarios del personal de la Procuraduría, fueron ofensivos e inadecuados “que le hablaran a su novio”, asimismo se negaron a levantar la denuncia para activar la Alerta Amber, y durante más de cinco horas ni una sola patrulla estuvo disponible para buscar a Valeria. Y lo que hicieron fue mandar a los padres al Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) de la Ciudad de México, donde rápidamente lanzaron la ficha de su desaparición. Sin embargo, ya había pasado demasiado tiempo.

La alerta Amber fue lanzada hasta el 9 de junio de 2017 a las 10:00 am. Y aunque la familiares buscaron a Valeria toda la noche, no tuvieron éxito. Fue hasta cuatro días después que vecinos de la calle Zandunga, reportan que desde el día 8 de junio en la noche alguien había dejado una combi abandonada. Lastimosamente dentro del vehículo se encontraba el cuerpo sin vida de la pequeña Valeria.

Tiempo después, las autoridades confirmaron que Valeria había sido encontrada sin vida. Los propios padres fueron los que confirman la falta de interés de las autoridades municipales para tomar la denuncia. También ellos comentaron su rabia e indignación por la apatía y la negligencia que mostraron las autoridades del Estado de  México, ya que de haber levantado la denuncia en su momento, se habría activado la alerta Amber y quizá las circunstancias de Valeria fueran otras.

Dentro de las indagatorias apareció José Octavio Sánchez Razo, de 24 años, quien según algunos medios de comunicación era el dueño de la combi. Aunque la fotografía del sujeto detenido no correspondía con la edad de quien aparecía en el carnet de identidad, al final fue identificado por algunos choferes de la misma ruta.

Ante las circunstancias, la Fiscalía del Estado de México se vio obligada a generar un boletín de prensa,  donde se confirma la detención del presunto responsable, el sujeto que aparecía en la foto de la credencial como dueño de la unidad de transporte público.

Pero los vecinos manifiestan su inconformidad, de vivir en un lugar inseguro, donde las mujeres y niñas desaparecen a plena vista y claro un lugar donde la corrupción y desidia de las instituciones de gobierno está presente día a día.

Ahora me gustaría mencionar otro feminicidio, Mara Fernanda, de 19 años, alumna de tercer semestre de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), desapareció el 7 de septiembre de 2017 y su cuerpo fue localizado sin vida, envuelta en una sábana en un predio de la junta auxiliar de Santa María Xonacatepec, municipio de Puebla capital. Originaria de Xalapa, Veracruz, la joven desapareció la madrugada del viernes 8, cuando pidió el servicio de un carro de alquiler de la empresa Cabify para trasladarse desde la Recta a Cholula hasta el fraccionamiento Torres de Mayorazgo, donde vivía con su hermana, también estudiante de la UPAEP.

Mara Fernanda fue violada y asesinada por un taxista, que después la arrojo a un  envuelta en una sábana con el nombre del motel. Las indagatorias revelaron que la joven desaparecida estuvo en el Motel del Sur, ubicado en la calle 11 Sur de esta ciudad, entre las 6:47 y las 8:15 horas del viernes. Esto gracias a las imágenes de la cámara de vigilancia, donde se puede apreciar claramente que Ricardo “N” (el conductor del taxi) y su vehículo ingresaron a la habitación 25, el registro correspondiente y la identificación de quienes tuvieron contacto con él en el mismo. Asimismo, los empleados del hotel  reportaron el faltante de una sábana y una toalla; además, se realizaron pruebas de Blue Star que resultaron positivas respecto a rastros hemáticos, de los que se obtuvieron muestras para confrontar la genética

Se pudo establecer que el chofer condujo su vehículo por el Periférico hacia la autopista México-Puebla y de dicho punto, regresó a la ciudad, donde realizó otras actividades. Y es hasta una semana después, que se logró encontrar el cuerpo de la joven envuelto en una sábana.

La Fiscalía calificó el asesinato como “feminicidio” y la muerte ha puesto el dedo en la llaga, no se puede negar la violencia machista en que hay en México y de la que son víctimas numerosas mujeres.

Pero los feminicidios tienen una larga historia en nuestro país, prueba de ello es el caso del Campo Algodonero, durante una década (1993-2003) las mujeres de Ciudad Juárez vivieron atemorizadas ante presencia de dos asesinos seriales, Edgar Ernesto Álvarez Cruz y José Francisco Granados de la Paz; quienes en sus declaraciones aseguraron que secuestraron, torturaron, violaron y asesinaron a alrededor de 14 mujeres, aunque no todos los cuerpos fueron recuperados.

Francisco Granados declaro que las mujeres eran secuestradas o las llevan con engaños a áreas despobladas de los alrededores de la ciudad, al llegar la amarraban para violarlas y mutilarlas, al final las asesinaban en rituales satánicos que encabeza Edgar Álvarez, el cual extirpaba los corazones de las jóvenes. Al final los restos eran sepultados en terrenos baldíos e incluso en cada del propio Edgar.

El caso llego hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, esto gracias a la solicitud de los familiares de las víctimas, donde argumentaban que el Estado Mexicano, mostraba indolencia al no dar pronta solución a la problemática. En 2005 la Corte admite el caso. Y es hasta  enero de 2007 que acumula los expedientes de: Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monrreal y Laura Berenice Ramos Monárrez, quienes fueron las víctimas, entre otras víctimas, cuyos cadáveres fueron encontrados en el campo algodonero de Ciudad Juárez.  El 16 de noviembre de 2009, la corte emite una sentencia contra el Estado Mexicano, donde manifiesta las siguientes recomendaciones: 1) conducir debidamente el proceso penal, 2) reconocer públicamente su responsabilidad internacional, 3) develar un monumento en memoria de las víctimas.

Reflexiones finales

Como ya vimos con anterioridad, el tema central de los derechos humanos es la defensa irrestricta de la dignidad humana (las condiciones mínimas de igualdad, libertad y no discriminación) y la vida misma. En el Artículo 1º de los Derechos se indica claramente que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derecho. En conclusión, digamos los derechos humanos son el conjunto de obligaciones legales o jurídicas de los Estados, donde se establece las condiciones para que toda la población goce de una vida digna, aunando la obligación del gobierno de elevar el nivel cultural (sobre todo ético en el caso tratado) y material porque se sabe que las principales causas de violencia en nuestro país radican principalmente en la desigualdad social, económica y cultural.

Según lo antes expuesto es evidente que México continua siendo el infierno de la impunidad para todo tipo de crímenes, pero especialmente para los feminicidios. Por eso para nuestro contexto es urgente no sólo la creación de leyes que protejan de dichas violaciones. Porque no sólo legislando es como pueden enfrentarse problemas suscitados por la degradación de tal magnitud, sino mediante la educación de ciudadanos que conozcan sus leyes, derechos y obligaciones, y estén siempre dispuestos a vigilar y rechazar las constantes y viejas artimañas del poder. Esto es, México requiere con urgencia fortalecer la ética ciudadana y el respeto a las mujeres.

Las violaciones a los derechos de la mujer no se han erradicado con el paso del tiempo, sino que van en incremento, donde las mujeres sólo son representadas con cifras, pero esas cifras tienen nombre y voz, que gritan justicia ante la impunidad y la apatía de nuestro gobierno. En los últimos años más y más mujeres desaparecen, son violadas, desmembradas y asesinadas sin que hasta la fecha existan investigaciones creíbles o explicaciones fehacientes de lo ocurrido.

El desinterés proveniente de los órganos de procuración de justicia, caracterizado por las nulas investigaciones y la falta de diligencia en los casos antes expuestos y en muchos otros que desconocemos porque no son denunciados o que el Estado lo ha ignorado o no ha tenido tiempo de atender, por lo que podemos decir que el Estado mexicano sólo demostró no estar interesado en respetar los derechos humanos en el país, contribuyendo con ello al detrimento del “Estado de derecho” al que tanto alude en instancias internacionales.

En México la justicia tiene una enorme deuda en materia de feminicidios, desaparición forzada, trata de personas entre muchos otros crímenes que se cometen a plena luz. Otro factor importante es la falta de información sobre la situación y la resistencia a aceptar por parte del gobierno que sus propios servidores públicos están implicados por acción u omisión.

En conclusión, podemos decir por lo expuesto que existe un contexto de violencia contra las mujeres que enmarca los hechos. Es evidente que desde décadas han ido incrementado los homicidios de mujeres en todo el país, claro influenciados por una cultura de discriminación. En los motivos, las modalidades y también en la respuesta del Estado ante estos crímenes documenta la exclusión de las mujeres como portadora de derechos, y destaca su incidencia en varios aspectos, por ejemplo: las respuestas ineficientes y las actitudes indiferentes en cuanto a la investigación de los posibles crímenes, esto por parte de las autoridades como en el caso de Victoria Teresa Gutiérrez Ortiz, encontramos que nos enfrentamos a niveles insólitos de impunidad en los casos de homicidio de mujeres con características de violencia sexual, los altos grados de violencia, incluyendo la violencia sexual en algunos de los crímenes  como es de Mara Fernanda.

Se advierte la importancia que tiene el esclarecimiento de los hechos del contexto para las medidas generales de prevención que debería adoptar el Estado a fin de asegurar los derechos humanos de las mujeres y niñas en México, porque de no ser así en unos años todo el país será un Campo Algodonero. Es importantes destacar que el Estado tiene una enorme deuda con su población femenina.

[1] Profesora- investigadora adscrita al Departamento de Política y Cultura de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, UAM – Xochimilco.

[2] Carr E.H, Croce B, Gandhi M, Huxley A.,  De Madariaga S., Maritain de Chardin P, y otros (1973) Los derechos del hombre. Editorial LAIA. Barcelona

[3] Carr E.H, Croce B, Gandhi M, Huxley A.,  De Madariaga S., Maritain de Chardin P, y otros (1973) Los derechos del hombre. Editorial LAIA. Barcelona.

[4] V. Camps. Virtudes públicas, Madrid. España-Calpe, 1990 (2ª.ed.), pp 33-34. Citada en Beuchot, Mauricio (2014) Filosofía de los derechos humanos, Siglo XXI Editores. México.

[5] Ignatieff, Michael (2003) Los derechos humanos como política e idolatría. Paidós. México

[6] Ignatieff Michael (2003) Los derechos humanos como política e idolatría. Paidos Estado y Sociedad 108. España.

[7] Almeyra, Guillermo (10/09/2017) La barbarie en la barbarie, Jornada. Pág. 20.

[8] Editorial de La Jornada 25/10/2017 Feminicidios: machismo, indolencia y leyes incumplidas. Ciudad de México.

[9] Ibid

Fuentes consultadas

Almeyra, Guillermo (10/09/2017) La barbarie en la barbarie, Jornada. Pág. 20.

Arellano, Cesar (27/10/2017) Inmujeres: enorme deuda del país con las féminas en términos de justicia. Jornada. Ciudad de México. Pág. 31

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Carbonell, Miguel (2005) Una historia de los derechos fundamentales. Coedición: UNAM, PURRUA y CNDH. México D.F.

Carr E.H, Croce B, Gandhi M, Huxley A.,  De Madariaga S., Maritain de Chardin P, y otros (1973) Los derechos del hombre. Editorial LAIA. Barcelona.

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Editorial (25/10/2017) Feminicidios: machismo, indolencia y leyes incumplidas. La Jornada. Ciudad de México. Pág. 2

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Fuentes electrónicas.

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Amnistía Internacional (23 de octubre de 2015) El problema de la impunidad diaria. La epidemia de tortura en México continúa. https://www.amnesty.org/download/Documents/AMR4126762015SPANISH.PDF

Periódico El País 24 de abril del 2017 Los casos de feminicidios en México. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/11/mexico/1462919615_741513.html consultado el 24 de abril del 2017.

Unidos por los derechos humanos Ley internacional de los derechos humanos. Párrafo 2.  http://mx.humanrights.com/what-are-human-rights/international-human-rights-law/